"Guerra de divisas" da tregua, pero analistas ven dólar todavía al alza

Expertos advierten que un peso fuerte puede amplificar el shock externo negativo
La "guerra de monedas" parece registrar una tregua en las últimas semanas, pero los analistas se preguntan si los bancos centrales pueden realmente abstenerse de intervenir en el mercado de las divisas. "La guerra de las monedas es en realidad una guerra entre bancos centrales que luchan por sus propios intereses", explicó a AFP Sylvain Loganadin, analista de FXCM.

Una economía pequeña y abierta como la uruguaya no escapa a los coletazos que implica las fluctuaciones en las monedas de sus socios comerciales y competidores. De hecho, el equipo económico ha reiterado en más de una oportunidad como una fortaleza de la política macroeconómica la flexibilidad cambiaria como amortiguador para sortear los shocks externos.

Si bien hasta fines del año intentó moderar la apreciación cambiaria –vendiendo fuertes sumas de dólares en el mercado– para amortiguar la depreciación del peso y hacerla más gradual, evitando además que la inflación superara el umbral del 10%, el arranque del 2016 mostró un papel bastante más testimonial del Banco Central (BCU) que llevó a que el primer bimestre del año se procesara una apreciación del billete verde del 8%, tendencia que se cortó en marzo con una baja de 1,8% en línea con el debilitamiento del dólar en otras economías emergentes.

En líneas generales, hay consenso entre los economistas privados en que hoy el gobierno debería ocuparse de preservar la competitividad aunque eso implique tener una inflación por arriba de los dos dígitos por un tiempo más prolongado, como una forma de no agravar más el estancamiento de la economía.

"Parece razonable que el gobierno tenga que tomar más medidas en el frente fiscal, pero sería un error concentrar la política económica en esa área, y no tener mejores niveles de competitividad", advirtió la semana pasada a El Observador el socio de Deloitte, Pablo Rosselli. A su juicio, uno de los objetivos que deberá "resignar" el gobierno será el de tolerar por un tiempo una inflación por arriba del 10% y un dólar más alto. Añadió que eso seguramente lleve a que se registre una caída del salario real por un período de 12 a 24 meses, pero indicó que ese es el "costo" que hay que pagar para mantener los niveles de empleo.

Desde CPA Ferrere, los expertos identifican como un área prioritaria para el gobierno la recomposición de los equilibrios fiscales, aun cuando eso implique una inflación por encima del 10% durante 2016 y parte del próximo año.

En marzo, durante una jornada de coyuntura organizada por la firma, el equipo de economistas liderado por Gabriel Oddone sostuvo que no está en sus previsiones que el gobierno utilice el tipo de cambio como herramienta contra la inflación, porque eso debilitaría el "buffer cambiario", que opera como un "amortiguador del shock internacional".

La mediana de los 11 expertos que contestaron en marzo la Encuesta de Expectativas de El Observador esperan que el dólar cierre el año a $ 36,2 y a $ 39,8 a fin de 2017. Eso implica que aun en el escenario actual de tregua en la guerra de divisas, las expectativas son que el dólar siga subiendo en la plaza local.

Tregua momentánea

Según los economistas del banco HSBC, en el último tiempo ha habido "una tregua" en la guerra mundial de las divisas. Agotado por la batalla, parece que el Banco Central Europeo (BCE) abandonó su combate para apuntalar la inflación mediante un tipo de cambio debilitado", afirmó el equipo de expertos. Los analistas del HSBC apuntaron a que el Banco de Japón (BoJ) se dio cuenta de los límites que tiene la guerra de monedas cuando el establecimiento de tasas de interés negativas no logró debilitar al yen".

El BCE, por su parte, pareció tirar la toalla el 10 de marzo pasado, cuando centró sus acciones para impulsar la economía en el acceso al crédito, tomando distancia de sus objetivos de un euro débil, en un contexto de turbulencias en los mercados mundiales desde principios de este año.

"Los bancos centrales han innovado y ajustado sus discursos", destacaron los economistas de Barclays. La BCE centra su atención en el crédito y la estimulación de la demanda interna, mientras que la Reserva Federal en Estados Unidos, "también sorprendió a los mercados, pero de una forma diferente", mostrándose prudente, lo que debilitó al dólar, señalaron los expertos.

¿Acuerdo secreto en Shanghái?

"En el contexto mundial de los últimos meses, la reacción del BCE y de la Fed puede hacer pensar que hubo una especie de acuerdo implícito entre los grandes bancos centrales", en la reunión del G20 de finales de febrero en Shanghái, destacó Barclays. Para HSBC, la estrecha horquilla en la que se mueve el par euro-dólar en estas últimas semanas se corresponde con la idea que algunos tienen de una acción coordinada de los bancos centrales. Pero, si existe un acuerdo de este tipo, ¿por qué mantenerlo en secreto?, se pregunta Julian Jessop, economista de Capital Economics.

Para Sylvain Loganadin, "los bancos centrales necesitan poder controlar, al menos un mínimo, para cumplir con algunos objetivos de sus mandatos".

"Si las monedas ya no están controladas por los bancos centrales, vamos a tener movimientos de mercado similares a los de la 'Bitcoin', con fuertes períodos de especulación, seguidos de estallidos de burbujas, lo que tendría un impacto fuerte en la economía real, alternando fases de hiperinflación y de deflación", advirtió Loganadin. Sin embargo, cualquier posible acuerdo o tregua depende de un elemento volátil: China, cuya divisa sigue estando bajo control.

El Banco Central de China "tiene la tendencia a andar por su cuenta para adoptar medidas sorpresas" cuyos efectos "se propagan en seguida hacia Estados Unidos y Europa", observó Loganadin. Y esta imprevisibilidad de la segunda economía mundial sigue siendo una fuente de inquietud mayor para los operadores
Fuente: AFP y El Observador

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