Guerra entre el PRO y el peronismo se traslada al Palacio Legislativo

El caso del exfuncionario kirchnerista José López se debatió en el Parlasur
"¡Callate, fascista delincuente!", le gritó la diputada peronista Fernanda Gil Lozano a su par del PRO Fabián Rodríguez Simón, cuando este interrumpía al kirchnerista Agustín Rossi. La escena, típica del Congreso argentino, ocurrió ayer en el Palacio Legislativo de Montevideo, donde el Parlamento del Mercosur discutió la expulsión como legislador del exviceministro de Obras Públicas José López, detenido la semana pasada cuando intentaba ocultar bolsos con casi US$ 9 millones en un convento de General Rodríguez, a 50 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires.

Fue uno más de los capítulos en la guerra entre el PRO, liderado por el presidente Mauricio Macri, y el peronismo, dividido entre el Frente para la Victoria –donde se aloja el kirchnerismo– y el peronismo disidente de Sergio Massa. El gobierno actual quiere no solo desmarcarse por completo del período anterior comandado por Néstor Kirchner y Cristina Fernández, sino que además intenta sacar rédito político de cada hecho que involucre a exfuncionarios.

La diputada Mariana Zuvic, del Frente Cambiemos (integrado por el PRO, la Coalición Cívica ARI de Elisa Carrió y la Unión Cívica Radical), fue la que criticó de manera más directa al kirchnerismo durante la sesión e involucró no solo a López sino también a otros políticos presentes, como el presidente del Parlasur y excanciller de Argentina entre 2005 y 2010, Jorge Taiana, o Rossi, quien fuera ministro de Defensa hasta que Cristina Fernández culminó su período de gobierno.

"Estos son los que dicen que somos todos chorros. Todos corruptos. Yo no me banco esa generalización. A nosotros lo de López nos duele. ¿O creen que estamos de festejos?", dijo Rossi en respuesta a los legisladores de Cambiemos. "Hay algunos en Argentina que sí están de festejos, porque creen que con esto es el fin del kirchnerismo, y con ello el fin del peronismo", agregó.

La votación para la expulsión de López como legislador fracasó. Necesitaba dos tercios de los 139 representantes del Parlasur, y pese a que las delegaciones de cada país habían confirmado la presencia de 118 diputados, a la hora de votar hubo 92, la cifra exacta de manos necesarias para concretar la salida del exfuncionario K.

Cuando votaron, 78 lo hicieron por sacar a López; todo el peronismo votó a favor y una parte del macrismo también. Pero no todo. Zuvic y Rodríguez Simón se abstuvieron. Su jugada, que era más compleja, la mostraron unos minutos después al pedir que se suspendiera a López como parlamentario, sin expulsarlo, y que el tema se investigara en una comisión dentro del Parlasur.

"¿Quieren comprar tiempo para que López no denuncie a sus amigos?", preguntó Gil Lozano, en un nuevo round dentro del cuadrilátero.

Al votar por esa moción llegaron a 83 votos afirmativos en 85, sin llegar nuevamente a los dos tercios necesarios.

"Tenemos dignidad nosotros. No somos hipócritas", dijo el diputado por el Frente para la Victoria Ricardo Oviedo respecto al apoyo a la iniciativa de sus rivales.

Finalmente, el Parlasur aprobó una declaración para la que no precisaba de mayorías especiales en la que manifestó su "censura al vergonzoso proceder de inconducta en la que notoriamente ha incurrido el parlamentario José López, que hiere dolorosamente a todos los miembros del cuerpo, sin perjuicio de su eventual expulsión por el procedimiento debido". Solicitó además que el caso sea tratado en la comisión de Asuntos Internos de ese Congreso y que se solicite información sobre la causa a la Justicia argentina.

El diputado uruguayo Pablo Iturralde, del Partido Nacional, votó en contra de la expulsión por entender que debían existir garantías para López. Su par Juan José Olaizola también votó en contra.

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