Guerra en Siria se convierte en eje de Asamblea General de la ONU

El presidente de EEUU, Barack Obama, anunció que 50 países acogerán a 360 mil desplazados
La Asamblea General de la ONU sesionó ayer en Nueva York con enérgicos llamados a la paz en Siria y el anuncio del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de que 50 países redoblarán los esfuerzos para acoger a refugiados en el próximo año dada la crisis humanitaria que vive ese país de Medio Oriente.

"Juntos, nuestros países duplicarán el número de refugiados que recibiremos (...) haciéndolo llegar a 360.000 este año", el doble en relación al año pasado, declaró Obama, saludando particularmente el esfuerzo de Alemania y Canadá, en la apertura de una cumbre sobre refugiados.

"Enfrentamos una crisis de proporciones épicas", afirmó. "No podemos desviar la mirada o dar la espalda. Cerrar la puerta en la cara de esas familias sería traicionar nuestros valores más profundos", advirtió.

Un récord de 65 millones de personas han sido desplazadas en el mundo, incluyendo 21 millones de refugiados que compiten por muy pocas oportunidades de asentamiento.

Ya en su sexto año, la guerra en Siria desplazó a nueve millones de personas, mientras que más de cuatro millones huyeron hacia países vecinos. Muchos países incrementaron sus contribuciones financieras ante el llamado de la ONU y de organizaciones humanitarias internacionales en unos US$ 4.500 millones sobre los niveles de 2015.

El gobierno de EEUU anunció que incrementará el número de refugiados que recibirá a 110.000 el año próximo, contra 85.000 quee fueron aceptados este año.

Al llamado de Obama se unió el presidente de Argentina, Mauricio Macri, quien anunció ayer ante la Asamblea General de la ONU que su país aumentará la recepción de familias de refugiados de Siria o países vecinos, aunque no ofreció metas específicas ni plazos.

"Quiero anunciarles que vamos a ampliar la recepción de refugiados de Siria o de sus países vecinos, privilegiando a grupos familiares con niños", dijo.

De acuerdo con Macri, el país incrementará gradualmente su capacidad de recepción de refugiados "en la medida que el acompañamiento financiero, la asistencia técnica y el apoyo logístico internacional nos lo permita".

El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, también habló ayer ante la Asamblea General, pero no se refirió a Siria sino que enfocó su discurso en temas de salud (ver página 4),

Nuevamente guerra

Además, el presidente de Estados Unidos se refirió a la guerra que afecta al país árabe, en la que Washington apoya a los rebeldes que se oponen al régimen de Bachar al Asad. "En un lugar como Siria no se puede alcanzar una victoria militar, y tenemos que continuar con la difícil tarea de la diplomacia que se propone interrumpir la violencia y hacer llegar ayuda a aquellos que la necesitan", expresó el mandatario en la última Asamblea General en la que participará antes de dejar el cargo en enero de 2017.

Siria volvió a ser esta semana escenario de combates y bombardeos a pesar de los esfuerzos diplomáticos y al cabo de una endeble tregua que duró apenas siete días.

El jefe de la ONU, Ban Ki-moon, que abandonará el cargo dentro de tres meses, también dio su último discurso en el escenario de las Naciones Unidas y pidió el fin de la violencia en Siria.

"En este salón hay hoy representantes de gobiernos que han pasado por alto, facilitado, financiado o participado en atrocidades perpetradas por todas las partes de Siria contra civiles sirios", dijo Ban.

Asimismo, pidió poner fin a la "locura" del conflicto israelí-palestino, instó a los líderes a "servir a sus pueblos, no subvertir la democracia, no robar los recursos de las naciones, no arrestar y torturar a los críticos".

"El atentado salvaje de ayer (lunes) contra un convoy de asistencia de la Medialuna Roja Siria y las Naciones Unidos es el último ejemplo", añadió.

Tras el bombardeo el lunes de un convoy de ayuda humanitaria, que provocó 20 muertos, la ONU anunció que suspendió sus operaciones en Siria.

Perú pide respeto a Venezuela

El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, expresó ayer en la ONU su "preocupación por la crítica situación política, económica y social" de Venezuela, a quien pidió "el absoluto respeto a los Derechos Humanos y libertades fundamentales y al debido proceso, así como la plena garantía del respeto a la separación y el equilibrio de poderes". El respeto a la soberanía y el principio de no intervención "no puede contraponerse con la defensa y promoción internacionales de la democracia y los derechos humanos", dijo el presidente. Kuczynski ya había manifestado en agosto su respaldo a la oposición venezolana, en un giro radical respecto a la posición del gobierno peruano durante la gestión de Ollanta Humala, quien era más afín al chavismo.

Temer defendió el impeachment

El nuevo presidente brasileño, Michel Temer, se estrenó ayer en la ONU al defender la democracia en su país, en medio del desaire de las delegaciones de varios países latinoamericanos que abandonaron la sala.

En su discurso, en el comienzo de la Asamblea General de la ONU, Temer afirmó que el juicio político que sacó del poder a su antecesora Dilma Rousseff y lo llevó al poder "transcurrió dentro del más absoluto orden constitucional".

La destitución de la presidenta demostró al mundo que "no hay democracia ni estado de derecho en el que las normas no se apliquen por igual a todos, incluso a los más poderosos".

No obstante, el proceso de destitución por supuesta manipulación de cuentas públicas fue duramente criticado por los simpatizantes de la izquierdista Rousseff.

En medio del discurso de Temer, las delegaciones de Costa Rica, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Cuba y Nicaragua abandonaron la sala de debates de la Asamblea General, dijo a la AFP el canciller ecuatoriano, Guillaume Long, que acudió a la ONU en representación de su presidente, Rafael Correa.

"El uso de argumentos administrativos contra el sufragio universal es algo que nos parece muy grave, y sienta un muy mal precedente para la región", dijo el funcionario diplomático.

La cancillería de Costa Rica emitió una nota oficial en la que explicó su "decisión soberana e individual de no escuchar el mensaje del señor Michel Temer".

Esta reacción "obedece a nuestra duda de que ante ciertas actitudes y actuaciones se quiera aleccionar sobre prácticas democráticas", expresó la cancillería.

Temer tomó las riendas de Brasil de forma definitiva el 31 de agosto, luego de haber asumido como presidente interino en mayo.

Desde entonces, imprimió un tono conservador a las políticas de gobierno y prometió severos ajustes para colocar a Brasil nuevamente en la ruta del crecimiento, después de cerrar 2015 con una recesión de 3,8%.

Temer se reunirá hoy con inversores y empresarios para presentar las oportunidades de negocios de Brasil.

En el Congreso brasileño, una mayoría de 61 senadores se pronunció a favor de la destitución de Rousseff, bastante más de los 54 votos (dos tercios de los 81 senadores) que se necesitaban para su condena.

Fuente: AFP

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