¿Ha podido Blake Lively decirle adiós al fantasma de Gossip Girl?

La actriz que interpretó a Serena Van Der Woodsen durante cinco años logró dejar de lado el drama adolescente gracias a sus papeles en cine y a continuar bajo los focos a pesar de las críticas
En 2012, cuando la sexta temporada de la serie Gossip Girl llegó a su fin, la mayoría de los actores protagonistas tenían el desafío de embarcarse en nuevos proyectos que ayudaran a los fanáticos a aprenderse sus verdaderos nombres y no los de sus personajes. Entre ellos se encontraba Blake Lively (29), que interpretó a Serena Van Der Woodsen, una millonaria enamoradiza que pasaba sus días entre enredos amorosos y dramas adolescentes con la buena vida de Manhattan como marco.

Esta semana, con el estreno de Miedo Profundo, la actriz vuelve a aparecer en la gran pantalla de la mano de un estudio grande para demostrar que, a pesar de no ser una actriz espectacular y por tanto el blanco favorito de las críticas, su trabajo es decente y ya no solo recibe los papeles que –al menos desde la premisa de sus historias– merece solo por su fama o su innegable magnetismo ante cámaras.
La actriz comenzó a trabajar a los 16 años gracias a las influencias de su padre actor que hacía las veces de cazatalentos para los grandes ejecutivos de Hollywood. En un encuentro con El País de Madrid, Lively explicó que su madre siempre la motivó a hacer papeles "adultos". "Cuando empecé no sabía bastante sobre la industria como para sentirme intimidada. Ojalá hubiera sabido más, la verdad, solo pensaba que te pagaban por disfrazarte, decir un par de líneas y te daban comida gratis", contó. Y agregó que aprendió la profesión sobre la marcha:
"La ventaja fue que me llegó el éxito muy joven. ¿La desventaja? Que aprendí de mis errores delante de mucha gente".

Miedo Profundo - Tráiler 2

En su más reciente película Lively interpreta a Nancy, una surfista que, tras herirse una pierna, queda atrapada en una roca a varios kilómetros de la costa y rodeada por un tiburón blanco hambriento. El filme ha recibido buenas críticas a pesar de centrarse en una premisa que ya se ha visto antes en el cine –Tiburón es claramente su principal referencia–, y le demandó a Lively una entrega física importante.

cannes 2016
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Blake Lively


En una entrevista con la revista People, la actriz confesó que el papel fue, ante todo, un "reto físico" que le demandó mucha preparación y entrenamiento previo. También contó que fue su actual esposo, Ryan Reynolds (Deadpool), junto a quien conforma uno de los matrimonios favoritos de Hollywood, el que la impulsó a aceptar el papel.

Diseñada para la alfombra roja

Durante varios años la actriz participó de películas con papeles secundarios que no lograron salir del drama ligero, o también encarnando personajes dramáticos insertos en un thriller de acción. Por nombrar uno: Ophelia en la película Salvajes (2012), una joven liberal que vive con dos amigos que se dedican a vender droga de primera calidad. Su tranquilidad termina cuando la joven es raptada por capos de la droga y sus dos amores van a su rescate. Como cualquier historia de una princesa en apuros, pero con muchas más balas, sexo y cigarrillos de cannabis en la paradisíaca Laguna Beach californiana.

Han sido sus últimos tres protagónicos los que la han desafiado y ayudado a establecer más su carrera para dejar de lado el fantasma de Gossip Girl de manera definitiva.

Antes de Miedo Profundo, el primero fue el año pasado en El secreto de Adelaine, dirigida por Lee Toland Krieger. Lively se puso por primera vez al frente de un filme luego de su trabajo en televisión y lo hizo con mucho aplomo para ponerse al servicio de una historia entretenida e interesante. No es una película que merezca algún tipo de mención especial, pero la revista Time fue un poco lejos al considerarla como una de las peores realizaciones cinematográficas del año. Con sus carencias, la película no es mala y Lively resuelve bien su papel.

Este año, la actriz tuvo la oportunidad de pasar por primera vez –gracias a sus propios méritos– por la alfombra roja del festival de Cannes. Si bien en 2014 ya había estado allí, lo hizo gracias a que su marido se encontraba promocionando una película. Este año fue porque Woody Allen la eligió para un papel secundario en la película Café Society, que hasta la fecha no se estrenó en los cines uruguayos.

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Hace algunas semanas el sitio de noticias de MTV publicó una extensa nota enumerando las razones por las que nada ni nadie podrá nunca "matar" la figura de Blake Lively. Ni la crítica, ni las reseñas ensañadas, ni la mala taquilla, ni los tabloides despotricando sobre su falta de talento. Es porque sencillamente Livley es una estrella de la cultura pop, una celebrity como hay muchas otras en Hollywood que no pretenden dar cátedra de nada. No es una de esas actrices que uno se detiene a escuchar en cada entrevista por la relevancia de su discurso –como el mundo lo hace cada vez que Meryl Streep asoma– pero si de las que se siguen en Instagram y cuyas películas se ven junto a una caja repleta de pop acaramelado y los pies apoyados sobre el respaldo de la butaca en la fila de adelante, un martes por la noche en una sala medio vacía.

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