Hasta el último suspiro

Así es Vida de gallos, de Tomás De Mattos
Quiero ser recordado menos como poeta que como amigo, escribió una vez Jorge Luis Borges. Si alguien logró esa aspiración en Uruguay, fue sin duda Tomás de Mattos, ese hombre físicamente pequeño pero de enorme corazón, al que bastaba una conversación para dejar una impresión indeleble.

Pero fue además un narrador extraordinario y por encima de todo, valiente. Cada una de sus novelas era un desafío al orden establecido, un gesto de rebeldía.

No obstante sus indudables dotes para la novela, también cultivó el relato breve, con cuentos como los que se reúnen en este libro póstumo titulado Vida de gallos. Son nueve cuentos, algunos más largos que otros, donde el denominador común es la belleza de su prosa, que nunca se apura, que construye ladrillo a ladrillo, que hace del camino la recompensa.

La mayoría de las historias se desarrollan en Uruguay, salvo algunas excepciones como Ciudadana emperatriz, que recrea los últimos días de Josefina, la esposa de la cual se separó Napoleón Bonaparte o La venda blanca, el mejor cuento del libro, que narra con maestría las desventuras físicas y anímicas de un equilibrista que hace una exhibición en un pueblito de Francia.

Además de la calidad, los relatos tienen en común el amor y sus consecuencias, a veces jocosas y a veces trágicas. En Dos pruebas de adulterio, por ejemplo, el humor resulta descacharrante, sobre todo cuando el septuagenario marido es descubierto por su joven esposa con otra mujer en la cama, lo que deriva en un aquelarre de furia.

Hay que ver a ese hombre ya mayor intentando juntar la ropa de su amante que la mujer tira por la ventana ante la mirada de todo el pueblo. Y no se puede reprimir la carcajada cuando lo logra, a excepción de la ropa interior, que queda para su desesperación atrapada en un pino al que no logra treparse.

En Un muchacho muy correcto, por el contrario, la historia de adulterio doble resulta trágica y la violencia es la protagonista principal. Pero de fondo hay además varias referencias a los empleados públicos cargadas de veneno, ya que si bien al principio el trabajo une a los amantes, luego también es la causa de su destrucción.

La raleada sonrisa de la vida es una crónica notable de la pasión irrefrenable entre un médico y una joven desdentada pero hermosa. En este relato, como en el resto, el autor despliega un arsenal de recursos literarios que entusiasman al lector. Además del argumento, hay un tono en la voz del narrador que seduce y recuerda a las grandes novelas rusas del siglo XIX.

La magia de Tomás de Mattos radica justamente ahí, en su gran habilidad para contar, en cómo describe ambientes, olores, gestos, miradas, en cómo transporta con palabras al lector a su querida Tacuarembó y logra que se lea un cuento como quien ve una película: tan vívidas resultan las imágenes. Vida de gallos es otra prueba del talento de un autor inolvidable, que escribió desde el primer día hasta el último con la misma pasión.

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Acerca del autor

Andrés Ricciardulli