Hay 160 niños para ser adoptados que ninguna familia quiere recibir

Edad y enfermedades son condicionantes para adopción
Algunos padecen enfermedades crónicas, otros no son recién nacidos y otros ya no son tan pequeños. Hay familias que se resisten a adoptarlos, al igual que a los grupos de hermanos, para quienes la nueva política es que no sean separados cuando se dan en adopción. Esas condiciones operan como obstáculos en la vida de un niño que está habilitado y tiene el derecho de vivir en una familia.

En el Registro Único de Adoptantes hay inscriptas 42 familias que están a la espera de un niño para adoptar. Al mismo tiempo, de los 3.000 niños que viven en hogares del INAU, hay 160 que fueron derivados por el Poder Judicial para que se les asigne una familia que los críe, porque la de origen no está capacitada o decidió no hacerlo. Con el resto se trabaja en el proceso de reinserción a su familia de origen, o su integración a una familia de acogida mientras no hay decisión del Poder Judicial. Los recién nacidos son los que de manera más rápida son derivados a una familia del registro.

"Hoy tenemos 160 niños en condiciones de que una familia pueda asumir la adopción, pero el perfil de esos menores no coincide con las expectativas que tienen las familias que están en el registro", dijo a El Observador Dardo Rodríguez, director del Instituto del Niño y del Adolescente (INAU).

"Los niños que están en hogares o en familias de acogimiento no pueden estar eternamente ahí. La idea es que se reintegren a su familia o terminen derivándose a un proceso de adopción", dijo el director del INAU. El organismo que debe velar por el cumplimiento de los derechos de los niños, busca ahora reconvertir los centros y que los niños dejen de ser derivados a hogares.

"A medida que van creciendo los niños, disminuye el interés de las familias de querer adoptarlos", Dardo Rodríguez, director del Inau

El Código de la Niñez y la Adolescencia establece que el juez puede disponer de la derivación de un niño a un centro de atención permanente –como lo son los hogares del INAU– como medida "de último recurso" que debe de durar el "menor tiempo posible".

Los plazos establecidos dependen de la edad del menor: no puede superar los 45 días en el caso de los niños de dos años y los 90 días para quienes tienen entre dos y siete. Sin embargo esos plazos son muchas veces incumplidos. Esto tiene distintas explicaciones, como por ejemplo, que los procesos para restablecer el vínculo con las familias de origen dura más, o que las familias que están inscriptas para adoptar no quieren asumir su crianza.

"A medida que van creciendo los niños, disminuye el interés de las familias de querer adoptarlos. Las familias prefieren niños más pequeños. Está en nosotros trabajar en la sensibilización de la sociedad para que efectivamente estos niños puedan cumplir con su derecho de vivir en familia", manifestó Rodríguez.

Plazos largos

Entre que una familia se inscribe para la primera entrevista y que ingresa al registro de familias adoptantes pasa "un promedio de espera de tres años". En ese sentido, el organismo busca reforzar los equipos para agilizar los plazos de selección de las familias adoptantes, para "pasar de un promedio de espera de tres años a dos años o dos años y poco", informó Rodríguez.

Para ello ingresaron más técnicos al sistema, con el objetivo de que sean más de 22 los grupos que trabajan con los talleres para familias que buscan adoptar.

Consultado acerca de la extensa duración del proceso de selección, el director del INAU indicó que "como los niños que pasan a ser adoptados vienen la mayoría con historias complicadas, se trata que la selección de las familias sea cuidadosa para poder evitar una nueva frustración en su proceso de desarrollo y crecimiento". Por esa razón los plazos no pueden ser mucho menores.

Para Rodríguez, el "tema de los tiempos" no es un problema de la falta de técnicos –que seleccionana a las familias adoptantes– sino a "la cantidad de niños en condiciones para ser adoptados que además se ajustan al perfil que buscan las familias que están en los registros".

"Trata de ser cuidadosa la selección de la familia para poder evitar una nueva frustración en el proceso de desarrollo y crecimiento del niño", Dardo Rodríguez, director del Inau

El proceso

Una vez que un niño es desvinculado de su familia por el Poder Judicial –que debe estar justificado por la vulneración de sus derechos– actualmente ingresa en un hogar. Mientras tanto, trabajadores sociales se ocupan de que pueda reinsertarse a su familia y si esto no se logra son dados en adopción. El organismo lanzará un pedido de "familias de acogimiento" para que todos los niños que viven en esos centros convivan con una familia de manera temporaria, hasta que el juez determine si pueden volver con la suya de origen o deben ir a adopción. Con esto se busca desinternar a los menores y que pasen el menor tiempo posible institucionalizados.

A la espera de centros para alojar bebés

"Para nosotros es absolutamente urgente tener un centro de atención de bebés para los que esperan después de que les dan el alta", dijo Dardo Rodríguez, director del INAU, en referencia a la disposición judicial que establece si vuelven a su familia o serán entregados en adopción. La falta de cupos para recién nacidos en hogares produce que deban permanecer mayor tiempo que deberían en los hospitales. En ese sentido, el INAU lanzó a finales del año pasado un llamado para Organizaciones No Gubernamentales y resta terminar el proceso de evaluación de las propuestas.

"Nuestra meta era tener este año abiertos esos centros, pero se fue demorando por razones administrativas", indicó. Actualmente los hospitales deben hacerse cargo de los menores, mientras que no se liberan cupos en hogares o regresan a vivir con su familia de origen.

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