Hay empresas dispuestas a cerrar e irse a Paraguay, según Castillo

La inquietud ha sido planteada en la ronda de Consejos de Salarios
"Estamos padeciendo en esta ronda de negociación colectiva mucha cantidad de empresas, no solo metalúrgicas, que dicen: ‘Mira, estas son las condiciones que tengo, si no cierro y me voy”, dijo el director Nacional de Trabajo, Juan Castillo.

Ese fue uno de los temas abordados esta semana durante el foro “Reflexiones Canarias”, organizado por la intendencia de Canelones, y que también contó con la participación del dirigente de Aebu, Fernando Gambera y el vicepresidente de Saceem, Alejandro Ruibal.

Durante el encuentro, Castillo citó el ejemplo de un frigorífico de Canelones que llegó a poner como condición “que se cambien las reglas de juego, los criterios de trabajo y los laudos salariales” para mantener las puertas abiertas y no marcharse a Paraguay, aunque esa intención luego no se concretó.

“Ahora parece que está de moda Paraguay. Es posible que sean más baratos los costos laborales aunque no sé si existe la misma certeza jurídica. Las naciones están más competitivas. Yo quisiera tener cada vez mas competitividad del lado uruguayo para que vinieran mas empresas a invertir, para que tengamos más desarrollo y más puestos de trabajo, sería ideal, pero me tocó ser director en un momento bastante complicado”, apuntó.

Paraguay es el destino elegido por muchos empresarios uruguayos que buscan expandir sus negocios. Más de 53 empresas compatriotas de distintos rubros se habían instalado en ese país en los últimos tres años, según había informado a El Observador a comienzo de 2016 la embajada Uruguaya en Asunción. Los inversionistas sostienen que los seduce un sistema impositivo flexible y la baja conflictividad sindical.

Sin embargo, en el gobierno uruguayo se considera que lo que los lleva a ese país es la falta de controles laborales. A fines del año pasado el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro había dicho que “tenía que estar discutiendo” con empresarios “para que no se vayan a Paraguay y “sigan trabajando” en Uruguay. “En Paraguay lamentablemente el desarrollo de normas laborales, de normas de seguridad social y libertad sindical es muy bajo”, había dicho Murro.

Hace tres años los uruguayos buscaban negocios en la compra de tierras en el Chaco paraguayo; ahora la cartera de negocios se amplió y áreas como la logística, la textil y la tecnológica están en crecimiento y presentan oportunidades.

Un aspecto clave son los tributos que resultan beneficiosos para el inversor. En Paraguay funciona el “triple 10”: 10% de Impuesto al Valor Agregado, 10% de Impuesto a la Renta y 10% de Impuesto a las Personas Físicas. A esto se suma el régimen de maquila mediante el cual se puede exonerar casi el total de los impuestos.

Por este régimen de inversión una empresa domiciliada en Paraguay produce por encargo de una matriz ubicada en el exterior para luego exportar. El sistema permite combinar bienes o servicios de procedencia extranjera importados temporalmente, con mano de obra y otros recursos nacionales. Las empresas que se instalan bajo este régimen abonan el 1% del Impuesto al Valor Agregado y el 1% de Impuesto a la Renta.

“Hay que ver si a las empresas les interesa tener trabajadores que son mejores que los nuestros o condiciones de legislación que son mucho más permisivas para la explotación”, sostuvo Gambera durante el foro.

A juicio de Ruibal el hecho de que empresas muestren interés por irse a Paraguay no pasa solo por cuestiones de “ausentismo” o “productividad” del trabajador uruguayo, sino por cuestiones “más amplias”. Por otro lado, indicó que para competir con competidores desleales “la clave es ser más eficiente. Uruguay nunca se va a destacar por volumen o cantidad, pero sí por la calidad de productos y o servicios” que entrega, dijo.

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