Hay que subirse al tren de la producción ovina para seguir andando

Los protagonistas del rubro coincidieron que se puede duplicar la producción
El rubro ovino ha demostrado su valor y nobleza a lo largo de la historia, pero parece que cayó en desgracia. De aquel stock de 26 millones de cabezas, que había al inicio de la década de 1990, ahora quedan menos de 7 millones, con caídas consecutivas en los últimos cuatro años.

Sin embargo, la oveja vale. El precio de la lana, en todas las finuras, tuvo un repunte el último año con la ayuda de un fortalecimiento inicial del dólar y una demanda creciente por la fibra, que apenas representa el 4% del comercio mundial de fibras.

La carne ovina vale. La tonelada llegó en los mercados a superar los US$ 5.000 en el pico del boom de las materias primas en 2011, pero aún ahora se cotiza unos US$ 600 por tonelada por encima de la carne vacuna, que también está bien.

La producción ovina se complementa con la ganadería vacuna, la agricultura y la forestación

Además, es un asunto comprobado que el rubro ovino –mejor dicho, toda la cadena– dispone de la mejor tecnología y el potencial de los sistemas de producción tiene lejos el techo.

Si ello fuera poco, la producción ovina es especial para afincar a la gente en el campo y la actividad económica del rubro se complementa con otras, como la ganadería vacuna, la agricultura y la forestación, por mencionar los tres principales.

De hecho, a lo largo de la historia se ha manejado así, en combinación. En especial con la ganadería vacuna, de donde resultan una serie de ventajas mutuas, en especial en el pastoreo del campo natural.

A la hora de cerrar las cuentas del año, el productor ovejero tendrá un cordero y un vellón en el bolsillo y así la producción ovina entrará en un círculo virtuoso en progresión geométrica en pocos años.

La pregunta que todos se hacen es: ¿por qué el rubro ha entrado en un tobogán que puede no haber llegado aún al piso y no puede expresar su potencial? ¿Por qué habiendo tenido 26 millones de cabezas Uruguay tiene apenas 7 millones (y no es poco)?

Ha sido tan larga y fecunda la trayectoria de la producción ovina en Uruguay que a pesar de bajarse del tren hace ya casi dos décadas, se mantiene en un sitial de privilegio su reputación en los mercados internacionales de la lana, donde ostenta el segundo puesto como exportador de tops, y en carne ovina, donde es el tercero.

Sí, hay potencial en la cadena ovina, como coincidieron las miradas de sus protagonistas el martes pasado en el Club de Golf, en una actividad por los 50 años del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), un instituto envidiable en cualquier parte del mundo.

El propio presidente del SUL, Alejandro Gambetta, anunció la puesta en marcha de la segunda fase del Plan Estratégico Nacional del Rubro Ovino (Penro) y remarcó que el objetivo será "colaborar para levantar las restricciones" y así "aprovechar las fortalezas y oportunidades".

Hay coincidencia entre los protagonistas acerca del enorme potencial de la carne ovina

Gambetta agregó que entre los proyectos prioritarios figuran mejorar el acceso a los mercados, acentuando la línea de certificar los productos; la difusión del negocio y la mejora de la competitividad del rubro.

Es que por ahora ese potencial no se expresa por razones difíciles de explicar a un visitante extranjero. Hay productores que empujan, hay técnicos que investigan y difunden, hay dirigentes que impulsan, hay industria lanera y cárnica con la mejor tecnología y con calidad. Y, sobre todo, hay mercados.

Algo está fallando. La forma de plantear el problema o el contenido del mensaje. Es cierto que el rubro ovino, que es un negocio, sufrió en la última década el embate de otros rubros más rentables. Pero siempre fue así y el rubro ovino siguió adelante. Por eso llegó la hora de tomarse el tren para no quedarse parado en el andén de los viejos laureles.


Duplicar producción

El coordinador del Grupo de Estudios Económicos de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), José Bervejillo, dijo que con las tecnologías disponibles se podría duplicar –o más– la producción ovina total en un plazo razonable y sin un aumento significativo del stock. Agregó que para expresar el potencial deben mejorarse las condiciones en que se realiza la actividad y reforzar una estrategia de intensificación con participación de actores públicos y privados. Son necesarias una mejor inserción internacional y mayor integración de la cadena, acotó.

Noventa minutos y 76 transparencias

El ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, contó durante la actividad del SUL en el Club de Golf que al comienzo de la consideración de la Rendición de Cuentas, 15 días atrás, los integrantes del Consejo de Ministros debieron "soportar" una disertación suya de "una hora y media y 76 transparencias", que utilizó "para refrescar la importancia del sector agroindustrial, que ocupa 56% del total de industrias, 48% de la mano de obra (unas 84 mil personas, 70% de ellas en el interior del país) y entre 75% y 85% del valor agregado de la producción".

Porque "una caja de carne no es la caja y lo que se hace adentro del frigorífico, sino que es genética, bienestar animal, alimentación, sanidad, trazabilidad, certificación, inocuidad, servicios ecosistémicos".

Sobre el rubro ovino, Aguerre remarcó que "la lana fue el oro blanco y hoy lo será la carne. Por lejos es el producto donde Uruguay tiene un mercado ilimitado si promueve la calidad". Para cumplir con ese objetivo, el ministro de Ganadería advirtió que hay que tener "continuidad" en la oferta y "superar la estacionalidad" de la producción, además de "diferenciarla".

Aguerre recordó el lanzamiento del programa oficial Más valor ovino "para que la producción sea una excelente oportunidad" para los productores. Y para ello "hay que levantar las restricciones" del rubro.

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