"Hay una preocupación creciente por aplicar sistemas productivos que respeten el ambiente"

El director de INIA Las Brujas dijo que la investigación busca involucrar a productores
¿Cómo describiría a la estación experimental que dirige?

Tiene una gran diversificación. Fue fundada en 1964 con el énfasis en horticultura, viticultura y fruticultura pero, sin perder de vista esa característica, ha incorporado nuevas áreas. El 50% de los investigadores trabaja en los tres primeros rubros, que llamamos el sistema vegetal intensivo. Se hacen investigaciones en manejo y sanidad de la producción, así como en la genética.

De alguna manera coincide con la producción que predomina en la zona de influencia de la estación en Las Brujas, Canelones.

Se mantiene aquello de que cada estación de INIA trabaja en los rubros predominantes en su zona de influencia. Sin embargo, la estación fue incorporando nuevos trabajos, más de carácter nacional, como la creación de la Unidad de Biotecnología. En Las Brujas tenemos centralizados todos los laboratorios y se está trabajando en soja, forestación y arroz, así como en frutales y hortalizas. Tenemos también en la estación el banco de ADN de vacunos y ovinos, en acuerdo con las sociedades de criadores, con datos que luego se utilizan para la selección genética de los reproductores. Por otra parte, en la estación se encuentra el laboratorio de Microbiología de suelos, fruto de un acuerdo con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), que forma parte de la plataforma de bioinsumos, donde se hace el control de los inoculantes para pasturas y soja, entre otros trabajos. Se está empezando un trabajo para lograr la disponibilidad del fósforo que se encuentra en los suelos como una forma de fertilizar de forma natural.

¿Hay demanda por los productos de esas investigaciones o es una línea estratégica de INIA?

Es una combinación de ambas cosas. Siempre se busca que en los proyectos de investigación haya un involucramiento de los productores. Una parte de nuestra labor es atender las demandas que llegan del sector productivo, pero debemos tener también la capacidad de visualizar lo que el productor no ve. Por eso se busca que exista una articulación entre ambas partes.

¿Qué otros trabajos destacaría dentro de la estación?

La producción de insumos biológicos, es decir, productos naturales que sustituyen a los agroquímicos que se conocen. Por ejemplo, trabajar con un hongo que es entomopatógeno, es decir que infecta a determinado insecto que es una plaga y lo extermina al enfermarlo. Ya hay un producto que se vende, Lecafol se llama, que es para combatir las plagas en tomates. Otro ejemplo es el denominado Plan de Manejo Regional de Plagas de frutales de hoja caduca, que es una tecnología basada en la confusión sexual, que permite el combate de plagas en manzana, pera, durazno y ciruela mediante la aplicación de feromonas. Fue el fruto de una investigación entre INIA y la Facultad de Agronomía, hace cuatro años está vigente con apoyo del MGAP y tiene una cobertura de 80% de la superficie frutícola del país, lo que abarca entre 300 y 350 productores.

Sería incrementar la producción cuidando el ambiente.

Sí, es el gran objetivo que ha marcado el MGAP, que sigue el INIA, de la intensificación sustentable. Se trata de mantener o aumentar la producción sin ir en detrimento de los recursos naturales. El nuevo paradigma es incrementar la productividad, pero con el radar puesto en el cuidado del medio ambiente. Para ello hay que ir ajustando la tecnología disponible y, al mismo tiempo, aplicarla bien.

¿Qué se está haciendo en producción familiar?

El Programa de Producción Familiar también tiene su sede en Las Brujas, aunque es de alcance nacional, y trabajo mediante acuerdos con otras instituciones y el propio MGAP. Han desarrollado una metodología de trabajo denominada co-innovación que es una manera diferente de ver el proceso de generación, difusión y adopción de la tecnología. Hay una experiencia con productores de Rocha, Salto y Tacuarembó que se transformó en un insumo fundamental en la discusión que está impulsando el MGAP en su política de extensión en la ganadería. Y hay que articular con el sector privado.

¿Cuáles son las demandas más fuertes de los productores?

En investigación hortícola, frutícola y vitícola, las demandas son por las variedades nuevas y más productivas, las técnicas de control sanitario y las prácticas de manejo (podas, fertilización, sistemas de plantación). Hay otra demanda creciente, del sector público y del privado, que es el tema ambiental, en especial para el sector hortifrutícola. Hay una preocupación creciente del productor por aplicar sistemas de producción respetuosos con el medio ambiente en todos los rubros. Y ello vinculado a la convicción de la población acerca de la necesidad de una alimentación saludable. El sector hortifrutícola tiene la tarea de abastecer de frutas y verduras, de alimentos de buena calidad para la población uruguaya. Y en ello la investigación juega un papel.

¿Cómo aprecia el desarrollo de la ganadería en Canelones?

Hubo una expansión importante, a nivel de los pequeños productores de la zona, de la ganadería vacuna y ovina en pequeña escala. Canelones es un departamento que también produce carne vacuna y ovina, y produce lana. Y en predios de pequeña dimensión. Tenemos el desafío de brindar información sobre sistemas de producción hortícola-ganaderos. La ganadería de carne asegura al productor un piso estable de ingresos, aunque sean inferiores por hectárea a los que ofrece la horticultura.

FICHA

Edad: 59 años

Estado civil: Casado, cuatro hijos

Profesión: Ingeniero agrónomo

Cargo: Director de la estación experimental Wilson Ferreira Aldunate del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en Las Brujas

Hincha de Defensor Sporting


Acerca del autor