Historia musical según The Supersónicos

En 10 EP la banda versiona clásicos uruguayos a su manera
Probablemente en su adolescencia, The Supersónicos jamás se imaginaron que 26 años después de comenzar a tocar, en un momento donde el rock todavía mantenía resabios del enfrentamiento con el canto popular, estarían versionando a leyendas del género. Sin embargo, es ese el proyecto en el cual se embarcaron este año. Bajo el nombre Tito y sus Supersónicos, la banda lanza en dosis mensuales Popular, una saga de 10 EP –posiblemente más–, donde se reúnen versiones de temas clásicos del cancionero uruguayo, desde folclore a rock de posdictadura, en clave "supersónica". Esto es, tomando del surf rock y del country, mezclándolas con otros clásicos del rock y poniéndole su cuota de humor. Pero el escucha atento podrá encontrar algunas canciones originales, bien camufladas entre las versiones.

Eso es lo que presentarán hoy en el teatro El Galpón, en el marco del ciclo Invasión espectacular, junto con Riki Musso y sus fabulosos Los Formidables. Pero antes de eso, Tito y Leo Lagos explicaron cómo fue hacer este viaje al pasado y volver, como dijo El Sabalero, con flores.

¿Cómo surgió la idea de esta serie de discos?
Tito Lagos. Yo estaba grabando temas desde hacía tiempo, algunas canciones pensadas para la banda y otras por el placer de grabar. Una de esas tantas era una versión de El mangangá amarillo. Ahí vimos que era una idea buena y surgió la chispa de hacer versiones de temas que estaban impregnados en nuestras cabezas desde la infancia. Y lo que se escuchaba en casa durante la dictadura era folclore o canto popular. El proyecto fue creciendo y pasamos de tener tres temas a tener unos 50.

Leo Lagos. Vimos que teníamos algo interesante. Y como hacía tiempo que no grabábamos nada, se nos ocurrió empezar a lanzar cosas en la web. Pensamos largar varios EP este año, y los dos primeros podrían ser esas versiones. Hasta que un día cayó Tito con un plan para editar 10 volúmenes en una colección que se llamaría Popular.

TL. Hasta les presenté las tapas de los 10 EP.

LL. Tito no pudo parar... van a ser más de los 10 volúmenes que habíamos pensado.

The Supersónicos

¿Fue un reencuentro con canciones que tenían en la memoria? ¿Se "amigaron" con lo que odiaban de adolescentes?
LL. Creo que algo hay sí de amigarse, pero también explicitamos las razones de por qué no pudimos hacer nuestras esas canciones cuando éramos jóvenes. Tampoco es que hayamos sido enemigos del canto popular, pero sí nos espantaba la concepción estética de quienes fueron sus dueños por mucho tiempo, personas que no eran necesariamente los músicos que hacían los temas. Y eso nos sigue espantando.

TL. Hay de todos los casos. Muchas de las melodías que nos gustaban siguen intactas. Como por ejemplo el Mangangá o Ta llorando. Son canciones hermosas y que no importa cómo se ejecuten, la canción en sí es perfecta. Nosotros la traducimos al mundo instrumental supersónico. Hay otras que nunca nos gustaron y le dimos una vuelta. Y también hay algunas que son detestables incluso en la versión que le hacemos, pero por suerte son las menos. También descubrimos un montón de intérpretes que, por desinterés, nunca habíamos escuchado con atención.

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¿Cómo fue el proceso de "supersonificar" canciones conocidas?
TL. Hay más de un motivo por el cual las canciones se "supersonificaron" (excelente término). Uno: no tendría sentido grabar canciones iguales a las originales. Dos: no podríamos jamás tocar como los originales, ni por técnica ni por conocimiento. Tres: es una manera de tapar las carencias que tenemos como músicos limitados. Cuatro: porque la música instrumental permite tener una libertad mayor que cuando cantás, porque la letra determina mucho más las estructuras. Cinco: porque queríamos ser la primera banda instrumental en instrumentalizar las canciones originarias de nuestro país.

El canto popular podía ser un tópico loco para los Supersónicos, pero conociendo un poco su historia, que versionen temas del rock posdictadura no es nada raro. ¿Ese era un debe?

LL. No, un debe no. Siempre reconocemos que si no fuera por aquella generación del rock de los '80 probablemente no hubiéramos armado una banda. Y hace mucho tiempo, en el disco Extrañas Visiones, habíamos hecho una adaptación sonora de Solo de Los Estómagos.

TL. Igual pasa que a medida que las canciones que versionamos tienen un sonido mas rockero, dejan de tener el atractivo de la traducción de las canciones de canto popular. Igual ya es parte de nuestra historia también el rock posdictadura, porque en aquellos años nosotros ya empezábamos a hacer cosas. Por suerte, sólo en casa.

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Sobre las composiciones originales, ¿fueron también una suerte de ejercicios de estilo, el componer al estilo de...?
LL. Jugar con reglas de otro siempre es un juego estimulante. Aunque probablemente el otro se enoje.

TL. Nos planteamos componer en base a lo que fuimos aprendiendo al hacer tantas versiones. Es más, hay un autor que parece que es de canto popular pero en realidad es nuestro. Los dejo con la incógnita para que lo busquen.

Leo había comentado que iban a hacer otro disco de los Supersónicos, ¿eso sucederá?
TL. Ese es el problema de hablar con Leo, habla de más.

LL. Está medio pronto. Queríamos sacarlo este año, pero Tito enloqueció y lo que iban a ser 10 volúmenes del Popular, dedicados más que nada al canto popular, el folclore y la canción "uruguaya", de pronto se extendió. Ahora lanzamos tres volúmenes con temas de los 60, los 70 y los 80. Y ya están grabadas cosas de los 90 y hasta de los 2000. Así que probablemente sean más de 10 los Popular y el otro disco quede para la primera parte del año que viene.

En La Diaria, Riki Musso dijo que estos discos son "una falta de respeto divina". ¿Ustedes lo ven así?
TL. Estoy totalmente de acuerdo con Riki. Es una falta de respeto en el sentido de que no nos guiamos por ninguna regla del canto popular, ni del folclore, ni por amiguismos ni por nada.

LL. Acá el músico que se acerca a un grande por lo general lo hace buscando su aceptación o que se lo identifique como un sucesor válido de su obra. Y entones su aproximación es tan respetuosa que carece de vitalidad y riesgo. Nosotros como venimos de otro lado y no buscamos esa legitimación, teníamos toda la libertad de jugar con las notas, los ritmos y los timbres. Si eso es faltar el respeto, entonces sí, que pataleen todo lo que quieran


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