Hola Houston, un ajuste con ok sindical

ANCAP pretende un acuerdo con el gremio para reducir personal
El precio promedio de la nafta en el mundo es de US$ 1.03 el litro ($ 29,27), muy lejos de lo que cuesta en Uruguay, donde ronda los US$ 1,50 ($42,50), de acuerdo a los datos de Global Petrol Prices.

En la región el más barato es Paraguay, un país que se ha transformado en aspiradora de inversiones, con US$ 0,92 ($ 26,14). Le siguen Brasil (US$ 1,14/$ 32,39), Chile (US$ 1,16/$ 32,96) y Argentina (US$ 1,21/$ 34,39). La tentación de cargar del otro lado de la frontera seca es grande.

Las diferencias entre los países se debe, fundamentalmente, a los impuestos y regulaciones, dice la Global Petrol Prices.
En el caso uruguayo, la razón del precio alto es que la petrolera estatal evitó trasladar al público la fuerte caída en el valor del petróleo el año pasado. Y eso debió a la necesidad de cubrir el agujero que durante la administración pasada alcanzó los US$ 800 millones. Raúl Sendic pagó con su capital político.
La antipática medida permitió que en el último ejercicio la compañía pudiese festejar un superávit de US$ 15 millones. Eso sí, hubo pocos aplausos de quienes siempre pagan cuando el Estado despilfarra.

De cualquier modo, las autoridades están bien orientadas al buscar equilibrar las cuentas a pesar de que no son responsables de la mala administración. Lo peor sería actuar a lo Kirchner, propiciar rebajas insostenibles hasta que la bomba le estalle a otros. En este caso, a Macri.

Pero el plan para sanear la petrolera estatal está amenazado. La pérdida anual de las tres plantas de cemento alcanza los US$ 26 millones y acumula alrededor de US$ 200 en el quinquenio anterior. Y las autoridades anteriores compraron un horno para Paysandú por un valor de US$ 80 millones, que cuesta otros US$ 130 millones su instalación.

El plan más sensato sería venderlo, o usarlo de argumento para escribir un ensayo relacionado a los mundos paralelos en la ciencia ficción.

En estas plantas cementeras que pierden dinero en momentos que los privados ganan, trabajan más de 500 personas, la mitad de ellas contratadas fijas. Ese número tiene peso en el marco de los más de 2.600 que emplea ANCAP.
Entre los funcionarios hay 40 jardineros, lo cual fue considerado un exceso por la presidenta de la compañía. Lo que sería una expresión de lógica en la mayor parte del mundo (Corea del Norte y Venezuela excluidas), en esta luna de Asimov es todo un acto de valentía.
El gobierno acordó con el sindicato de ANCAP dialogar sobre la puesta en marcha de una reestructura en las cementeras que pasa por la reducción de 200 puestos de trabajo y un programa destinado a que en 2018 el semáforo cambie a verde.

El presidente Tabaré Vázquez primero y la ministra Carolina Cosse después, fueron enfáticos en señalar que es imposible mantener las pérdidas.

Así las cosas el objetivo es involucrar al sindicato en un plan de achique de las plantas que hasta ahora resiste, hasta con medidas de fuerza.

Quiere decir entonces que el plan consiste en un ajuste con aprobación sindical. Veremos si se pone en órbita.

Hola, hola, Houston, estamos en..... (ruido de estática)

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