Hollande enfrenta una huelga de transporte a 10 días de Eurocopa

Presidente francés aseguró que mantendrá los términos de reforma laboral
La protesta social que enfrenta desde hace tres meses el presidente socialista francés François Hollande escaló ayer a una huelga ilimitada de los transportes, una medida con consecuencias imprevisibles a 10 días del inicio de la Eurocopa de fútbol, uno de los mayores torneos disputados en Europa cada cuatro años.

La compañía de ferrocarriles francesa (SNCF) ya tuvo ocho días de huelga desde marzo, y sus sindicatos buscan con esta nueva protesta presionar en las negociaciones sobre el tiempo de trabajo, y de paso apoyar los reclamos contra un proyecto de reforma laboral impulsado por Hollande. Esa misma iniciativa también le generó al presidente diferencias en la interna del oficialismo.

Pero pese a los reclamos el gobierno se mantiene firme. El proyecto "no será retirado", insistió ayer François Hollande durante una entrevista con el diario Sud Ouest.

El mandatario aseguró en el reportaje que la amenaza que pesa sobre la Eurocopa de fútbol que arranca el próximo 10 de junio en su país es el terrorismo yihadista, y evitó pronunciarse sobre posibles problemas derivadas de las protestas y huelgas contra la reforma laboral del gobierno.
"La amenaza sigue siendo el terrorismo", declaró Hollande cuando se le preguntó si la contestación sindical a esa reforma afectará el campeonato.

Para el Ejecutivo, que atraviesa una impopularidad récord, la ley, que se discute en el Parlamento, facilitará la adaptación de las reglas de trabajo a la realidad de la empresa y favorecerá la lucha contra el desempleo endémico (10%). Sus detractores consideran que incrementará por el contrario la precariedad de los asalariados.

La huelga de trenes comenzó en la tarde de ayer. Luego de ese movimiento social están previstos paros el jueves en el metro parisino y próximamente de los pilotos de Air France.

Para intentar suavizar el conflicto con los trabajadores del ferrocarril, el Ejecutivo está presionando para que alcancen un acuerdo con la dirección de la SNCF. Al mismo tiempo, el gobierno también anunció un aumento salarial para los profesores, que votan tradicionalmente a la izquierda.

Sin embargo, el duelo entre el primer ministro Manuel Valls y el líder del sindicato Central General de Trabajadores (CGT), Philippe Martínez, uno de los sindicatos del país y el principal impulsor de las protestas, dificulta una eventual salida al conflicto, indican distintos medios locales.

Según un comunicado de la SNCF, las perturbaciones en los transportes que se vivirán hoy miércoles serán significativas pero no paralizantes. Circularán 60% de los trenes de alta velocidad, y entre 30% y 40% de los trenes regionales. En el metro en París, no habrá "perturbaciones de importancia", aseguró el secretario de Transportes, Alain Vidalies.

La ministra de Trabajo, Myriam El Khomri, afirmó ayer que espera "proposiciones de la CGT" sobre la ley que reforma el código laboral, aunque al mismo tiempo reiteró la firmeza del gobierno.

La jerarca advirtió que si lo que pide la CGT "es el desmantelamiento del texto y en especial el artículo 2" por el que se da prioridad a los acuerdos de empresa frente a los acuerdos sectoriales, entonces no habrá acuerdo.

El lunes el Comité de Turismo de París y su región se alarmó ante las consecuencias de esos "acontecimientos sociales" para la imagen del país. "Las escenas de enfrentamientos en pleno París, difundidas en el mundo entero, refuerzan el sentimiento de temor e incomprensión de los visitantes en un contexto ya tenso", subrayó el presidente de ese comité, Frédéric Valletoux.

Fuente: Agencias

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