Holocausto: el deber de recordar

Opinión de Saúl Gilvich, Secretario General del Congreso Judío Latinoamericano

Por Saúl Gilvich, Secretario General del Congreso Judío Latinoamericano*

Elie Wiesel, sobreviviente del holocausto y premio nobel de literatura se preguntó: "¿Cómo se llora a seis millones de muertos? ¿Cuántas velas se encienden? ¿Cuántas plegarias se oran? ¿Sabemos cómo recordar a las víctimas, su soledad, su impotencia?"

De acuerdo con lo establecido por las Naciones Unidas, hoy es el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Más de 70 años pasaron del fin de la segunda guerra mundial, de esa maquinaria de odio y asesinato. El Gaón de Vilna, rabino judío, alguna vez escribió: "Si no puedes explicarlo, quiere decir que no lo entiendes completamente". Aunque los historiadores escriban, aunque los sobrevivientes relaten sus vivencias, aún así es imposible explicar hoy en día tanta barbarie, es imposible entender una de las páginas más oscuras de la historia de la humanidad.

En octubre del año 2014, el Congreso Judío Mundial celebró su encuentro anual en Berlín. En la mismísima Alemania, junto a la canciller Angela Merkel, se organizó un acto en la puerta de Brandemburgo en contra del antisemitismo. Posteriormente, la comitiva con representantes de las comunidades judías de todo el mundo se dirigió a Wannsee. En esta zona ubicada al suroeste de Berlín se llevó a cabo una conferencia, de la que participaron entre otros Adolf Eichmann. Es allí donde se pergenió tal vez el plan más macabro: la solución final, el exterminio de los judíos en Europa.

"Recibí informe alarmante sobre plan analizado y considerado en cuartel general del Führer para exterminar de un solo golpe a todos los judíos de los países controlados por los alemanes, entre 3 millones y medio y 4 millones, después de deportarlos y concentrarlos en el este, resolviendo así la cuestión judía de una vez por todas. Campaña planeada para el otoño, métodos considerados incluyen ácido cianhídrico". Así alertaba al mundo G.Riegner, miembro del Congreso Judío Mundial, el 8 de agosto de 1942, en lo que años más tarde se dio a conocer como el Telegrama de Riegner.

No fue solamente esta colectividad la que sufrió la brutalidad del régimen de Adolf Hitler. Gitanos, homosexuales, eslavos... Al inicio de la guerra también se llevó adelante el programa "eutanasia", el cual llevó a cámaras de gas alrededor de 200.000 discapacitados entre 1940 y 1945. Se estima que más de 5.000 homosexuales perdieron su vida por su orientación sexual. Todo en el afán de construir una "raza aria".

Incluso con los registros que existen, a pesar de los testimonios de los sobrevivientes, a pesar de las confesiones de los responsables de esta atrocidad, algunos se animan a negarlo por estos días. Según la campaña 'Seis Millones Nunca más' (www.seismillonesnuncamas.com) realizada por el Observatorio Web, hay por lo menos 850 videos en Youtube que niegan el holocausto, los cuales fueron vistos por más de 21 millones de personas. Internet se está convirtiendo en el canal elegido de quieres difunden ideas de supremacía racial, prejuicio e intolerancia. Miles de niños, adolescentes y adultos se topan con este material todos los días, que no solo niegan un capitulo de nuestra historia, sino que también, promueven el odio.

La negación del holocausto no es exclusiva de Internet. No hace mucho tiempo en nuestro país el ex embajador de la República Islámica del Irán, Hojjatollaj Soltani, lo negó públicamente. No debemos permitir que esta clase de pensamientos se difundan en nuestra sociedad. Uruguay no solamente recibió a sobrevivientes del holocausto sino que también históricamente se caracterizó por ser amplia, democrática y plural.

Difícil es encontrar una respuesta adecuada a las preguntas de Elie Wiesel. Difícil es entender lo que cuesta explicar. El psiquiatra, científico y premio nobel Eric Kandel en sus reflexiones sobre la memoria dice: "Una de las características fundamentales de la memoria es que se constituye por etapas. La memoria de corto plazo dura unos minutos, mientras que la memoria de largo plazo puede durar muchos días o incluso, toda la vida". El trauma de los que sobrevivieron, el recuerdo de lo vivido, lo acompañó toda la vida. En lo que a nosotros respecta, no debemos cesar nuestros esfuerzos para tratar de transmitir lo que allí ocurrió, como forma de prevención para que nuevos genocidios no vuelvan a ocurrir. La educación de los jóvenes, inculcar valores de convivencia y derechos humanos, escuchar los relatos de los sobrevivientes que aún se encuentran con vida, son algunas de las acciones que debemos llevar adelante. No solo debemos recordar sino también ejercitar la memoria para entender la magnitud de lo ocurrido.

* El Congreso Judío es la institución que federa y representa a las comunidades judías de la región y es sección latinoamericana del Congreso Judío Mundial.


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