Hombres y mujeres judíos podrán rezar juntos ante el Muro de los Lamentos

Actualmente, la explanada lindera con el Muro de los Lamentos se encuentra separada en dos espacios, uno para los hombres y otro para las mujeres

Hombres y mujeres judíos podrán rezar juntos ante el Muro de los Lamentos, una decisión tomada tras una lucha de años emprendida por un grupo de mujeres en Israel, que supone un golpe para el monopolio que tienen los ortodoxos sobre el lugar.

Actualmente, la explanada lindera con el Muro de los Lamentos, o "Kotel", el sitio más sagrado del judaísmo, ubicado en la Ciudad Vieja de Jerusalén, se encuentra separada en dos espacios, uno para los hombres y otro, más pequeño, para las mujeres.

Este sitio está regido por las leyes ultraortodoxas que imponen la separación entre hombres y mujeres. Además, exigen que éstas al acceder al lugar lo hagan con la cabeza, hombros y piernas cubiertos.

Desde hace años, los movimientos judíos liberales, Masorti (conservador) y reformistas reclaman una solución que permita rezar en el sitio según sus prácticas, que conceden la igualdad a hombres y mujeres en los ritos religiosos.

El gobierno decidió el domingo crear un tercer espacio, este mixto, en un parque arqueológico ubicado al sur del Muro de los Lamentos, en lo que sería la prolongación de los ya existentes masculino y femenino.

En realidad, los movimientos judíos liberales ya hacían rezos mixtos, pero delante de vestigios del muro menos imponentes que los que se encuentran hacia el norte. Además, el lugar está apenas acondicionado y para llegar es necesario descender hasta unos bloques de piedra, de un campo de excavaciones.

Al oficializarlo como tercer lugar de rezo, el gobierno se comprometió a realizar los trabajos necesarios en el mismo. Y, tanto visitantes como fieles accederán por la misma entrada a la explanada, lo que no ocurre actualmente.

Kipás femeninas

Han sido las "mujeres del muro", un grupo de éstas inspirado sobre todo por el judaísmo liberal, las más radicales en poner en tela de juicio el monopolio ultraortodoxo sobre el "Kotel", que recuerda al viejo templo.

Durante más de 20 años han enfrentado los insultos e, inclusive, la violencia de parte de los ultraortodoxos por leer en el espacio reservado a las mujeres la Torá (texto fundamental del judaísmo) en voz alta, y utilizar el tefilín (pequeña cartera o envoltura de cuero con pasajes de la Torá en su interior), el talit (chal para plegarias) y la kipá (pequeño sombrero que cubre solamente la coronilla de la cabeza), prácticas reservadas a los hombres según las reglas ultraortodoxas.

La reivindicación del rezo mixto es solamente una de las exigencias de estas mujeres, aunque no de todas ellas.

Pero, la creación de un espacio mixto "es un reconocimiento histórico a las corrientes no ortodoxas que permite una real libertad de culto", se congratula Anat Hoffman, presidenta de este movimiento.

La rabina del movimiento Masorti, Valérie Stessin, insiste sobre el carácter "simbólico" de una decisión que reconoce la pluralidad de las corrientes del judaísmo.

"Atribuir un espacio físico a los movimientos judíos liberales es una manera de reconocer la diversidad del judaísmo, de decir que el "Kotel" debe ser un microcosmos de esta pluralidad, y no solamente un lugar regido por los ritos de los ultraortodoxos", declaró a la AFP.

Esta pluralidad es rechazada por el rabinato ultraortodoxo que tiene el monopolio de los asuntos religiosos y parte de los civiles, como matrimonios y divorcios.

"Esta decisión es escandalosa puesto que legitima a grupos que no representan ni el 1% de la población", escribe Dov Halbertal, un abogado ultraortodoxo, en el sitio de esta tendencia Kikar Hashabat.

Este exdirector general del rabinato israelí reprocha a los diputados ultraortodoxos no haber provocado una crisis gubernamental.

"Para defender los valores judíos, no solamente hay que hacer caer al gobierno, sino cerrar el 'Kotel' a todos los fieles", afirma.

Sin embargo, algunos ultraortodoxos saludaron esta decisión del gobierno, pues les permite mantener el control sobre los sectores masculino y femenino, y apartar a los religiosos no ortodoxos.

Solamente el 7,1% de los judíos se declaran liberales, contra 26,5% que se definen ortodoxos.


Fuente: AFP

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