Hostels preparan el terreno para el renacimiento en Nueva York

Los albergues, destinados mayormente al público joven, buscan un cambio de legislación en la ciudad estadounidense que les permita desarrollarse
Tanya Mohn - New York Times News Service

La lluvia no impidió que alrededor de una docena de dueños y ejecutivos de hostels europeos y estadounidenses tomaran un tour en ómnibus por los barrios industriales de Queens.
Con la intención de revivir y ampliar la atrofiada industria de los hostels de Nueva York –lo cual, dicen, elevaría el atractivo de la ciudad entre los turistas jóvenes–, los visitantes estaban evaluando miles de metros cuadrados de espacio comercial y almacenes.

Las propiedades incluyeron un taller de reparación automotriz; una ferretería; y un negocio de restauración de ropa que a lo largo de los años ha trabajado en el uniforme militar de Winston Churchill, los vestidos de gala de la princesa Diana y el vestido de bodas de Melania Trump.

"Los viejos edificios tienen historias grandiosas", dijo una visitante de Dublín, Anne Dolan, fundadora y directora de Clink Hostels, cuyo negocio clave se ubica en un extribunal londinense.

"Los dueños de hostels somos como los mochileros", dijo Dolan. "Nos atrevemos a ir donde otros no han ido".
Pero el problema en la ciudad de Nueva York, dicen estos expertos hosteleros, es que muy pocos mochileros y otros viajeros jóvenes y conscientes del presupuesto se atreven a pasar por la ciudad, debido a la escasez de hostels. Como resultado, dijeron, la ciudad no solo está perdiendo actividad turística e ingresos por impuestos, sino también la oportunidad de promoverse entre la gente joven de todo el país y del mundo que algún día podría regresar a trabajar y vivir en Nueva York.

"Pienso que los hostels hacen a las grandes ciudades asequibles para los jóvenes", dijo Dolan. "Nueva York se lo está perdiendo".
Los proponentes de los hostels culpan a una ley del estado de Nueva York de seis años de antigüedad, la Ley de Hoteles Ilegales. La ley estaba destinada a los alquileres no legales, las residencias con una sola habitación hacinadas y otras formas de alojamiento consideradas por debajo del estándar por los patrocinadores de la legislación.

Aunque Airbnb no tenía una presencia tan grande en 2010 como ahora, la ley ha sido usada para tomar medidas contra varios tipos de listados en el servicio de la compañía. Airbnb acaba de llegar a un acuerdo sobre una demanda contra la ciudad de Nueva York en la cual la compañía se había opuesto al derecho de la ciudad a imponer multas a los anfitriones de Airbnb que enlistaran propiedades que no cumplieran con la ley de 2010.

También quedaron atrapados en la red de la ley de 2010 casi todos los hostels de la ciudad de Nueva York, según Feargal Mooney, cuya compañía organizó el tour. Mooney es director ejecutivo de Hostelworld, una firma de reserva en hostels que representa a propiedades en más de 170 países.
Casi sesenta de los hostels de la ciudad de Nueva York fueron sacados del negocio por la ley de 2010, y se ha obstaculizado la apertura de otros nuevos, dijo Mooney. La mayoría de los restantes se anuncian como hostels pero ahora se clasifican formalmente como hoteles.

Cambio de normas

Mooney y otros en el tour dicen que esperan que una nueva legislación, que está a la espera de una audiencia en el Concejo Municipal de Nueva York, podría revivir la industria de los hostels de la ciudad.

En este momento, el único hostal de buena fe en la ciudad es operado por un grupo sin fines de lucro, Hostelling International USA, en Amsterdam Avenue en el Upper West Side, dijo. Puede operar su propiedad en la ciudad de Nueva York debido a la clasificación de su edificio y un permiso de uso especial.

Aaron Chaffee, vicepresidente de desarrollo de hostels de Hostelling International, dijo que daría la bienvenida a hostels adicionales en la ciudad pero apoyaba la necesidad de regulación.

Antes de la legislación de 2010, algunos hostels eran inferiores al estándar, admitió Mooney, pero no todos. Dijo que los hostels alrededor del mundo actualmente eran típicamente seguros, limpios y modernos, con cocinas e instalaciones de lavandería, cafeterías en el lugar e incluso mostradores de recepción que funcionan las 24 horas. Muchos reflejan un diseño de lujo similar a los hoteles boutique.
Hostelworld contrató a Jerry Kremer, presidente de Empire Government Strategies, una firma de lobby, para ayudar a cambiar la ley que afecta a los hostels.

"Los jóvenes que vienen a la ciudad tienen muy pocas opciones", dijo Kremer. "La industria de los hostels está frustrada de que la ciudad no haya adoptado una forma de turismo que no solo atraiga dinero sino también aliente a los jóvenes a venir a la ciudad y quedarse. Cualquier otra ciudad importante en el país estaría detrás de nosotros", agregó.

Nueva York genera unos US$ 234 millones por año en ingresos de hostels y turismo relacionado; alrededor de un tercio de la cantidad que una ciudad de su tamaño debería estar generando, según un análisis reciente de Hostelworld.
"Los dueños de hostels irán a áreas que no reciben la atención necesaria y las convertirían en algo especial y cambiarían el barrio", dijo Kremer. "Están listos y dispuestos y pueden extender los cheques", afirmó.

El grupo se reunió con miembros del Concejo Municipal para discutir la legislación que autorizaría la creación de hostels y ofrecería una supervisión específica para su licencia, regulación y operación. El grupo hostelero espera tener una audiencia ante el Comité sobre Vivienda y Edificios a principios del año próximo.

"Fue una reunión buena y productiva", dijo la principal patrocinadora del proyecto de ley, la concejal Margaret S. Chin, una demócrata cuyo distrito está principalmente en el Bajo Manhattan. Ofrecer alojamiento bueno, seguro y asequible a los viajeros jóvenes es "esencial", dijo.