"Hubo un suicidio en masa en el periodismo tradicional en Venezuela"

El periodista Omar Lugo describe la censura que reina con el chavismo
Por Fabiana Culshaw
Especial para El Observador

En pocos días, Omar Lugo cumplirá tres años desde que perdió su puesto de trabajo. La publicación de un titular el 15 de noviembre de 2013 en el diario venezolano El Mundo Economía y Negocios que dirigía incomodó profundamente al presidente Nicolás Maduro.

En ese entonces, el gobierno había ordenado por decreto rebajar los precios al consumidor, una medida que recorrió el mundo. Pero lo que Maduro vio en El Mundo en letra de molde aquel día fue "¡Rebajas! Llegan a las reservas del BCV", el Banco Central de Venezuela, cuyos activos habían tocado un mínimo histórico.

Con el periódico en mano y ante las cámaras de televisión, el mandatario mostró –enfurecido– el titular.

La ironía de esa portada le costó a Lugo su cargo, y ese fue el comienzo de una serie de medidas políticas que fueron desmantelando al periodismo en ese país, con numerosos despidos y reemplazos en los principales medios de comunicación venezolanos. Hoy en día, están sumidos en la censura o sufren el acoso por parte de grupos de poder identificados con el chavismo que han ido comprando a las empresas periodísticas a paso acelerado.

Lugo, que ahora dirige el sitio web ElEstímulo.com, de noticias y análisis sobre Venezuela, cuenta desde Caracas las dificultades para ejercer el oficio en el país.

Cuando publicó aquel titular, ¿sabía el riesgo que corría o lo tomó por sorpresa?
Sabía el riesgo que corría porque el periódico había sido comprado por el gobierno. Pero el principal activo de El Mundo era su credibilidad. Un diario especializado, seguido por los círculos de toma de decisiones de dentro y fuera del gobierno, estaba sujeto a pisar muchos callos y tocar intereses cruzados. Pero mi obligación era seguir haciendo mi trabajo cada vez de la mejor manera que sé hacerlo. Como había hecho en muchas otras oportunidades, apelé al humor negro para explicar que las reservas internacionales de Venezuela habían sucumbido ante la ola de rebajas populistas.

Se habla de la existencia de censura en Venezuela, pero han surgido muchos medios digitales que dicen todo lo que quieren, como El Estímulo. ¿La censura está perdiendo su efecto?
No. La censura más bien está creciendo junto con los riesgos para periodistas, editores y medios de comunicación. Incluso los nuevos portales, como el que dirijo, están acosados permanentemente. Nuestros periodistas también han sido hostigados y golpeados en la calle en medio de coberturas.

¿Se puede censurar a los medios digitales?
Creo que los censores todavía no entienden muy bien los alcances y el poder del periodismo digital. Pero no tardarán en hacerlo. De hecho, ya están tramando algunas limitaciones mayores a través del Consejo Nacional de Telecomunicaciones. Recientemente, por ejemplo, a través del Tribunal Supremo de Justicia, prohibieron difundir videos de linchamientos. El gobierno también ha prohibido informar sobre ciertos políticos y militares vinculados con el narcotráfico, como el general y diputado Hugo Carvajal, solicitado por EEUU por cargos de narcotráfico. Y periodistas que han preguntado por los llamados "narcosobrinos" (parientes de la pareja presidencial, procesados en EEUU por narcotráfico) han sido reseñados y fotografiados abiertamente por agentes del gobierno en sitios como la Asamblea Nacional. Muchos periodistas y medios han optado por la autocensura para evitar meterse en problemas.

¿Cuáles son las mayores dificultades en el ejercicio de la profesión?
El acceso a la mayoría de las fuentes es cerrado, limitado, parcializado; las coberturas en la calle son cada día más peligrosas y arriesgadas, debido a la violencia criminal y política. Las fuentes no declaran ni revelan nada sustancial por teléfono o medios electrónicos por miedo al espionaje del gobierno; la confrontación política distrae el interés sobre otros grandes temas que deberían estar en la agenda, como la corrupción.

¿Cómo se sostienen los medios de comunicación con el déficit económico generalizado?
La industria de la publicidad está arruinada junto con el resto de la economía. Los anunciantes privados tienen muy poco presupuesto o marcas que ofrecer en un país con escasez de productos de todo tipo, desde alimentos hasta autos. El gobierno, que es el principal anunciante, solo hace publicidad en medios que le son incondicionales. En una economía que perdió un tercio de su tamaño en tres años, con la inflación más alta del mundo, también se dificulta ofrecer sueldos que compensen el esfuerzo de los profesionales de cualquier área. Gran parte de las empresas periodísticas tradicionales han quebrado, no pudieron sostenerse.

¿Se mantiene la crisis de abastecimiento del papel periódico?
Sí, se mantiene. Los impresos dependen del papel que solo vende el gobierno. De modo que la penetración y circulación de la prensa es tan limitada que no hay ya en Venezuela un diario de alcance nacional. Tampoco existe un noticiero de televisión en sentido pleno, se limitan a tener presentadores leyendo algunas declaraciones en horarios de menor sintonía. Los medios radioeléctricos (radio y TV) viven bajo la amenaza constante de que les quiten las concesiones para operar, bajo cualquier excusa administrativa. Quedan un par de circuitos radiales privados de noticias, que siguen haciendo cierto esfuerzo temeroso.

¿Cómo ve el futuro del periodismo en Venezuela?
Está atado a los cambios políticos, que a su vez impactarán a la economía y a toda la sociedad. Los medios tradicionales, salvo alguna excepción, sucumbieron a la censura, la autocensura, la entrega complaciente al chavismo por intereses económicos, la quiebra financiera, la politización parcializada, la falta de iniciativas propias. Hubo un suicidio en masa en el periodismo tradicional venezolano por intereses políticos y económicos, lo que dejó huérfanas a vastas audiencias. Esto ha generado oportunidades para trabajos y emprendimientos creativos independientes. El propio público es el que ha terminado mostrando su apoyo a estas propuestas que, por encima de todo, ofrecen contenidos de valor en varios formatos digitales.

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