Huelgas y protestas jaquean a Francia a poco de la Eurocopa

El gobierno busca destrabar una crisis de carburantes que paraliza el país
Francia se encuentra en medio de tensiones que, a pocas semanas de la Eurocopa, amenazan con desestabilizar aún más un gobierno que no goza de gran popularidad entre sus ciudadanos. A las masivas manifestaciones realizadas en repudio a una polémica reforma laboral conocida como Ley El Khomri, resistida fuertemente sobre todo por el sector más joven de la población, se le suma también un desesperado intento del gobierno de frenar la escasez de carburante, que amenaza con paralizar el país.

La policía desbloqueó ayer de madrugada, por ejemplo, una refinería y un depósito de combustible del sudeste del país, cuyos accesos estaban ocupados por militantes sindicales opuestos al proyecto de ley laboral que impulsa el gobierno.

En el lugar, los policías encontraron resistencia, con lanzamiento de proyectiles y neumáticos incendiados. Los policías utilizaron cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. La prefectura contabilizó siete policías con heridas leves.

Por su parte, el CGT, principal central sindical del país, denunció "una utilización inaceptable de la violencia" por los policías e indicó que "varios" manifestantes resultaron heridos.

Tras dos meses y medio de protestas, el movimiento de oposición al proyecto de ley laboral se endureció en los últimos días, con varias huelgas en refinerías y bloqueos de depósitos de combustible. El presidente François Hollande, cercado por estas huelgas y protestas, denunció ayer que el bloqueo de las plantas petroleras es una "estrategia de una minoría".

El primer ministro Manuel Valls, por su parte, declaró durante una visita a Israel que no aceptará que los franceses se encuentren "en situación de escasez, de bloqueo y que nuestra economía sea bloqueada". Además reiteró que el proyecto de ley laboral esta lejos de retirarse del Parlamento, donde será debatido próximamente. "La CGT encontrará una respuesta sumamente firme" del gobierno, agregó.

Por su parte, el líder de la central sindical, Philippe Martínez, sostuvo que el primer ministro "juega un juego peligroso" al tratar de "oponer la CGT a los ciudadanos".

Crisis en puerta

Seis de las ocho refinerías del país están en huelga desde el lunes y la paralización, que afectaba en principio esencialmente el oeste del país, se extendió a otras regiones. Muchas estaciones de servicio ya no tienen combustible, y en las que todavía hay se alargan las colas de automovilistas.

Según el secretario de Estado de Transportes, Alain Vidalies, "alrededor de 20% de las estaciones de servicio están cerradas o con grandes dificultades". Las autoridades instaron a los automovilistas a "no aprovisionarse por precaución" y acelerar así el desabastecimiento.

Además de las refinerías, el personal de las terminales petroleras del puerto de Le Havre, por donde transitan 40% de las importaciones francesas, votó el comienzo de la huelga, que se efectuó ayer. Están previstas asimismo huelgas en los ferrocarriles para el miércoles y el jueves próximo y en el metro de París a partir del 2 de junio.

El proyecto de nueva ley laboral fue aprobado en primera instancia sin votación de los diputados, dado que el gobierno invocó un artículo de la Constitución que permite adoptar un texto sin debate ni voto parlamentario salvo que haya una moción de censura al gobierno. Según el gobierno, el proyecto apunta a dar mayor flexibilidad a las empresas para luchar contra el desempleo. El texto da mayores poderes a las empresas en materia de organización del tiempo de trabajo y despidos. Sus detractores consideran que aumentará la precariedad laboral y que la primacía dada a la negociación por empresas sobre las negociaciones por ramas profesionales significará que la ley no será la misma para todos los asalariados.

Fuente: Agencias

Populares de la sección