IMM admite que problema de la basura seguirá en 2017

Pese a la compra de 20 camiones, la comuna busca soluciones para residuos voluminosos
"Seguramente el 2017 sea un año difícil en el tratamiento de los residuos y de lo que sucede alrededor de los contenedores", aseguró el exdirector de Desarrollo Ambiental, Óscar Curutchet, a la Junta Departamental. Si bien se esperaba que con la llegada de los tan anunciados camiones recolectores se solucionarían los problemas de la basura y al fin se podría hablar de una ciudad limpia, la afirmación del jerarca evidencia que no será así.

La llegada de los 20 camiones no trajo una solución mágica, y a pesar de que la recolección está al día, el 2017 será también un año con basura desparramada, como ya lo fueron 2015 y 2016 debido a la falta de mantenimiento de los en ese entonces casi inexistentes camiones recolectores –con días en que solo funcionaban seis–. Ahora la flota de limpieza supera los 30 vehículos.

Consultado por El Observador, el jerarca explicó que uno de los principales problemas en ese sentido lo configuran los residuos voluminosos, es decir, los escombros, podas y electrodomésticos. Ese tipo de basura no deberían ser depositados con los residuos domiciliarios, pero que se da en los hechos por fallas burocráticas de la intendencia o de cultura de los ciudadanos.

Que los sillones, lavarropas o ramas se depositen junto a los contenedores "opaca en minutos" el trabajo de recolección, ya que "alienta a que la gente disponga mal la basura domiciliaria" y a que se viertan fuera cuando muchas veces el contenedor está vacío, afirmó Curutchet. Eso sucede por ejemplo en barrios como Malvín o Carrasco, donde hay más espacios verdes, dijo. Como consecuencia, en un efecto de "ventana rota", se generan basurales junto a los contenedores.

"Seguramente el 2017 sea un año difícil en el tratamiento de los residuos y de lo que sucede alrededor de los contenedores"

El exdirector de Desarrollo Ambiental reconoció que el problema es debido a los atrasos que tiene la comuna para recolectar los residuos de gran porte, que pueden llegar a ser de hasta dos meses. Ese servicio lo presta la Intendencia de Montevideo (IMM )a través del teléfono 1950-3000 opción 3. "La realidad es que no se da abasto" para cumplir con la cantidad de reclamos, dijo, lo que genera desaliento en la población. Eso sucedió durante el 2016, afirmó Curutchet, porque la comuna no contaba ni siquiera con capacidad suficiente para levantar los residuos que estaban dentro del contenedor.

Una vez paliado ese problema, con circuitos que se cumplen en tiempo y forma y hasta con "holgura", se busca ahora nuevas herramientas para resolver el problema de la basura de grandes dimensiones.

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El ahora director de Desarrollo Económico presentó a la Comisión de Seguimiento del Fondo Capital una propuesta en ese sentido, que comprende la instalación de ocho centros de recepción de esos residuos.

La idea, dijo Curutchet, es tener nuevos espacios físicos de recepción en todos los municipios. Se trata de centros que van a recepcionar podas, escombros, electrodomésticos y muebles, y que se utilizarían como complemento al servicio telefónico de la IMM.

Por su parte, la asesora de Desarrollo Ambiental, Gabriela Camps, aseguró que lo importante es que funcionen en un horario amplio, con una recepción controlada y que sean prolijos.

Los residuos se depositarán en esos lugares de forma clasificada, y se prevé además que pueda haber recipientes para recepcionar por ejemplo aceite, ropa usada o elementos que puedan tener otro uso a futuro, dijo Camps.

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La idea es fortalecer ese nuevo servicio con una mayor fiscalización, para lo que se firmó un acuerdo con los alcaldes y con la Oficina de Planeamiento Presupuesto, tendiente a ampliar el contralor de esas políticas, explicó la asesora de Desarrollo Ambiental. Esos centros se realizarán como parte de las obras del Fondo Capital y se prevé que se inauguren en 2018.

Los atrasos en el levante de los residuos de gran tamaño pueden ser de hasta dos meses.

Por otra parte, la intendencia pretende impulsar una mayor aplicación de la ley de faltas para los casos de hurgadores que sacan los residuos de los contenedores y para quienes los vandalizan.

Pese a que desde 2013 esa conducta es una falta que se castiga con pena de siete a 30 días de trabajo comunitario, menos del 1% de los casos terminan con personas procesadas. De hecho, durante 2016, de los cerca de 600 casos que la intendencia reporta por incendios anualmente solo cinco terminaron con procesados.

Para ello, Curutchet dijo a la junta que se necesita "el compromiso del gobierno nacional para la implementación de políticas de seguridad" en esa dirección.

La IMM busca trabajar en conjunto con el Ministerio del Interior y elaboró una lista con 37 lugares en donde "sistemáticamente" los contenedores son vandalizados. En esos puntos, la Policía hará un control más estricto.

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