INAU elimina los hogares y 3.000 niños irán a familias cuidadoras

Se necesitarán 600 familias de acogimiento
"Siempre quisimos tener una familia grande, pero no pudimos" , dijo María. Ella y su pareja se inscribieron para adoptar hijos en junio de 2013 y todavía están lejos de poder hacerlo. Junto con la evaluación de si están aptos para adoptar un hijo, llegó la ansiedad. Tanta que comenzaron a hacer arreglos en su casa, como preparar un cuarto para esos niños que buscan adoptar. También cambiaron el auto, porque "el otro era muy chiquito" como para que en algún momento puedan entrar los cuatro. Hay momentos en que se sienten "desganados", pero en ningún momento pensaron en rendirse.

Es un nombre ficticio pero la historia es real, similar a la que viven 432 parejas que iniciaron el proceso para formar parte del Registro Único de Adopción, en el que actualmente hay solo 42 familias, según datos brindados por el Instituto del Niño y el Adolescente (INAU) a El Observador. En todo 2015 se concretaron 80 adopciones y en lo que va de 2016 se llegó tan solo a 30.

Estas cifras bajas, sin embargo, no tienen relación con la cantidad de niños que podrían ser adoptados. En Uruguay hay 4.150 menores de 18 años que fueron separados de sus familias de origen, de los cuales 2.778 viven internados en hogares institucionales, a la espera de ser adoptados. Para Fernando Rodríguez, director del INAU, es claro –y ha sido estudiado- que cuando un niño está en un hogar del INAU se restringe su derecho a vivir en familia. La directora del Hogar del Bebé (que tiene el convenio más grande con el INAU para hacerse cargo de niños), Graciela Franco, consideró que "la institucionalización le pone una pata encima al desarrollo del niño".

En ese sentido, el objetivo del organismo es lograr desinternar a los menores, para evitar que se vulnere su derecho a vivir en una familia. La premisa que está detrás es que el núcleo familiar es el contexto más apropiado para la crianza de los niños. Es por eso que el INAU se marcó como meta para el fin del período la supresión de sus 150 hogares institucionales, que de esta manera dejarán de ser un lugar de residencia permanente para los niños, según informó a El Observador el director del organismo.
El INAU comenzó el plan piloto en siete de estos hogares, para que se transformen en centros de acogimiento y fortalecimiento familiar. Dejaron de ser lugares de residencia para los menores y se convirtieron en ámbitos donde las familias de la zona pueden consultar sobre cuidados parentales en caso de que tengan dificultades. El 100% de los niños que allí residían ahora viven con familias llamadas de "acogimiento o amigas", que los reciben de forma provisoria, mientras el sistema trabaja para que retornen a sus familias de origen o sean dados definitivamente en adopción.

Tiempos incumplidos

El Código de la Niñez y la Adolescencia establece que el juez puede disponer de la derivación de un niño a un centro de atención permanente –como lo son los hogares del INAU– como medida "de último recurso" que debe de durar el "menor tiempo posible".

"Uruguay está en problemas con el cumplimiento de esa norma, incluso luego de todos los esfuerzos que se han hecho en los últimos años, seguimos teniendo un número importante de niños que permanecen internados en hogares institucionales", manifestó el director del INAU, Fernando Rodríguez. Tanto los plazos de permanencia en hospitales, como en hogares institucionales, son transgredidos. El código establece que es culpa grave del funcionario no cumplirlos, pero nadie decide una sanción si eso sucede.

Según la ley, los niños menores de 2 años no pueden permanecer en un establecimiento de internación institucional por más de 45 días, salvo que "motivos de salud hagan aconsejable su permanencia en centros debidamente equipados". En el caso de los niños de 2 a 7 años, el plazo máximo es de 90 días.
"Preocupa mucho la internación sin razones médicas, porque es ilegal", indicó a El Observador el juez especializado de familia, Eduardo Cavalli. Dardo Nievas –también juez especializado en familia– confirmó que "en la práctica no se cumple estrictamente con los plazos. Es muy difícil a veces moverse dentro de estos". Pero además está el problema de los bebés que pasan a vivir un tiempo en el hospital, según indicó la directora del Hospital de la Mujer, Mara Castro. "Los tiempos muchas veces son dolorosos. Los niños se quedan –en el hospital Pereira Rossell, donde nacen– un período de tiempo que no querríamos que se quedaran", dijo.

"Sentimos que el sistema no ha trabajado lo suficiente como para evitar la internación en hogares" Fernando Rodríguez, director del INAU

En tanto, el director general del Pereira Rossell, Federico Eguren, aseguró que este centro "debería ser la puerta de salida, pero termina siendo la puerta de entrada de bebés que están en tránsito". Lo mismo ocurre en los hogares. Hay menores que pasan años en esas instituciones sobre todo porque el proceso de preparación de las parejas para adoptar es tortuoso y además porque los requisitos de las familias que buscan adoptar son estrictos; la mayoría quieren recién nacidos, que no tengan hermanos y que no padezcan enfermedades crónicas, explicó el director del INAU.

Faltan familias transitorias

Según datos del INAU, son 1.375 niños los que hoy día viven en familias de acogimiento, pero el proyecto busca que todos los que están actualmente en hogares pasen a este sistema.
En agosto, el organismo lanzará una campaña para conseguir "más oferta" de familias de acogida; así pretenden implementar "paulatinamente" el plan en todas las instituciones de internación. Hasta ahora son solo 175 las familias de acogimiento, pero para poder asegurar que todos los niños puedan pasar a vivir con una familia, el sistema necesita 600.

Estas familias son capacitadas para especializarse en situaciones de alto nivel de vulneración de derechos de los niños para períodos cortos de tiempo. Sin embargo, hubo al menos dos familias que se negaron a que los niños que habían acogido regresaran a vivir con sus familias de origen.

"Preocupa mucho la internación sin razones médicas, porque es ilegal" Eduardo Cavalli, juez especializado de familia

Rodríguez, director del INAU, reconoció que la selección y capacitación es un proceso que aún se está afinando, luego de "algunos errores, situaciones en las que se dio una resistencia –de la pareja– a trabajar en la vuelta del niño a la familia de origen".

A pesar de que dejarán de derivar niños a los hogares, los centros deberán estar preparados para recibir menores de urgencia; por ejemplo, si surgen casos de víctimas de violencia doméstica en la madrugada. En esos casos al día siguiente se tramitará su ingreso a una familia de acogimiento.
Las autoridades reconocen los problemas del sistema para evitar vulnerar el derecho esencial e inalienable del niño de vivir en familia. "Sentimos que no se ha trabajado lo suficiente como para evitar la internación en hogares", agregó

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