INAU monitoreaba familia de Camila desde hace dos años

El padrastro de la menor declaró ayer y recuperó la libertad

"Yo no la maté ni la violé. Se va a hacer Justicia", gritó anoche al salir del juzgado de Pando el padrastro de Camila González, la adolescente de 14 años que fue asesinada el domingo pasado en Barros Blancos.

El hombre es el único indagado por el homicidio y tras declarar ayer durante varias horas ante la jueza María Fernanda Morales y la fiscal Alicia Gómez fue liberado, aunque la investigación respecto al caso y en relación a él continúa. La magistrada informó que la causa de muerte de la adolescente fue ahorcamiento y señaló que las pericias forenses "no son concluyentes" respecto a si fue víctima de abuso sexual.

Camila salió de su casa en Barros Blancos el domingo 21 rumbo a un almacén cercano. No volvió y su cadáver fue hallado el martes en un terreno de la zona.

Seguimiento desde 2014

La problemática de Camila y la de sus hermanos (de 7 y 8 años) venía siendo monitoreada desde 2014 por el INAU a través del Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav) por situaciones de ausentismo educativo

La madre de la menor se fue de la casa el año pasado producto de situaciones de violencia doméstica de parte del padrastro de Camilia y padre biológico de los dos niños más pequeños, dijo a El Observador la coordinadora del Sipiav, María Elena Mizrahi.

La funcionaria afirmó el caso es "dramático" y señaló que los equipos del INAU "seguían de cerca" la situación de los menores. De hecho, asistentes sociales habían estado con Camila el viernes, es decir solamente 48 horas de su asesinato. La adolescente concurría a la UTU de Barros Blancos y mostraba señales de una buena inserción educativa.

Mizrahi dijo que no estaba planteado en estos momentos la posibilidad de que Camila y sus hermanos dejaran a estar bajo el cuidado de su padrastro. De momento los dos niños pasaron a vivir con un familiar.


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