Incertidumbre en la embajada de EEUU ante la llegada de Trump

Los funcionarios temen que el presidente electo los cambie de destino
Quedan solo nueve días para que Donald Trump asuma como presidente de Estados Unidos y poco se sabe del destino que tendrán varios funcionarios de carrera del Departamento de Estado, entre los que se encuentra la embajadora de ese país en Uruguay, Kelly Keiderling.

La imprevisibilidad del nuevo mandatario hace que el signo de interrogación se apodere de las representaciones estadounidenses que están desperdigadas por el mundo. Y Uruguay no es la excepción. Si bien tradicionalmente los funcionarios de carrera suelen sobrevivir a los cambios de administración en Estados Unidos, la representación diplomática de ese país en Montevideo aún no recibió ningún indicio de lo que puede pasar a partir del 20 de enero, dijo una fuente de la embajada estadounidense a El Observador.

La incertidumbre se amplía horas después de que Trump anunciara que todos los embajadores políticos de Estados Unidos serán sustituidos a partir de su asunción.

Sin embargo, el cambio no se habrá de efectivizar hasta marzo debido al largo proceso que implica la votación del Senado. Eso implicaría que embajadas que para EEUU son importantes, como las de Francia, Japón o Israel, quedaran sin una figura central a la cabeza.

Keiderling es una funcionaria de carrera y asumió sus funciones en Uruguay hace tan solo seis meses. Con una copa en la mano la embajadora brindó por la libertad de prensa y así se presentó ante la sociedad uruguaya el pasado 12 de julio en la residencia que está ubicada en Parque Batlle.

Trabaja en el Departamento de Estado como diplomática desde 1988 y cumplió funciones en Europa, África y América. Fue sub-jefa de misión y encargada de negocios en Caracas, donde fue expulsada por el gobierno venezolano bajo alegato de espionaje.

En sus dos apariciones públicas más importante en Uruguay habló de la situación en Venezuela.
La primera vez fue durante su presentación en sociedad: "Queremos que se respeten los derechos humanos, queremos que se liberen los presos políticos y que haya un diálogo", señaló en esa oportunidad.

Dos meses después, en una disertación en un almuerzo organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos y Uruguay, no sólo volvió a criticar los "abusos" del gobierno de Nicolás Maduro, sino que también deslizó un reproche por omisión al gobierno uruguayo por no adoptar una actitud de condena más determinante contra las actitudes de Maduro.

"¿Es suficiente concentrarnos en nuestros intereses, donde coinciden con los intereses uruguayos? Yo creo que no. Cuando un país ataca a otro, o invade y ocupa a otro, ¿debe Estados Unidos ignorarlo? Cuando un hombre fuerte, líder de su país, encarcela a manifestantes pacíficos y no los deja opinar en contra del gobierno, ¿acaso debemos hacer la vista gorda y quedarnos callados?", dijo la embajadora en alusión a Maduro.

Ese día la diplomática estadounidense dijo que su país y Uruguay comparten los mismos valores democráticos, su respeto a los Derechos Humanos y a la "dignidad humana".

"Ambos hemos trabajado arduamente para que nuestros países sean democracias, para que nuestros presidentes sean elegidos debidamente, para que nuestras legislaturas reflejen los deseos y las preocupaciones de nuestros ciudadanos, para que nuestros sistemas judiciales sean independientes de los otros poderes del gobierno", remarcó Keiderling luego de mencionar la situación de Venezuela.

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