Industria del software recurre a alianzas para proyectarse

Las desarrolladoras se unen para innovar y brindar servicios más integrales en una práctica habitual que responde a la intensa dinámica del sector

En 1996, Barry Nalebuff (Estados Unidos) y Adam Branderburger (Inglaterra) publicaron Coopetición, un libro que, basado en estrategias de negocios y la teoría del juego, explica cómo dos empresas que compiten, también pueden llegar a tener interés en asociarse o colaborar entre sí para obtener un beneficio común en un mismo mercado, que de otra manera sería más difícil de conseguir.

Esta particular característica es más intensa en la industria del software, donde las empresas trabajan todo el tiempo en forma interrelacionada y especializada, con la necesidad de disponer de diversos aspectos para hacer funcionar sistemas complejos y brindar soluciones completas.

Un caso paradigmático a nivel global es el de Apple y Microsoft; estas multinacionales compiten en producción de aparatos, sistemas operativos, base de datos y otros rubros, pero a la hora de llegar al centro del mundo –el consumidor– no tienen más remedio que adaptarse a su competidor para que el usuario pueda elegir qué programas usar en sus dispositivos.

En Uruguay se visualiza una altísima demanda que factura cientos de millones de dólares anuales, que se suma a la escasez de recursos humanos en una actividad que emplea cerca de 20 mil personas de forma directa –entre las que 13 mil son técnicos–, según datos de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI). La intensa dinámica de mercado hace que la práctica de las alianzas y asociaciones sea muy habitual en el mundo del software uruguayo. A eso se agrega la realidad local, donde predominan empresas pequeñas, lo que hace más difícil la absorción de unas por otras, como es más frecuente a nivel global.

En Uruguay la tasa de desempleo en la industria del software es cero, lo que dificulta obtener mano de obra calificada en un mercado de mucha demanda

Para el socio director de CPA Innovation, Bruno Gili, esta capacidad de colaborar a la vez que se compite es una característica singular de este siglo. "Cuando la economía es en red, como en este caso, a todos los agentes les interesa que se expanda. No solo se trata de solidaridad, sino que hay un interés en común en hacer crecer la torta del negocio, desarrollar un mercado más grande. Después cada empresa debe ser capaz de quedarse con un pedazo de valor de esa torta, pero en principio permite que circulen múltiples productos y servicios que ofrecen mejores soluciones para los consumidores", opinó.

Esa forma de entender la industria permite a un sector, que está en buena parte integrado por emprendedores, compartir riesgos y ventajas en términos de economía de escala.
En el negocio existe una especie de arquetipo cultural compartido; cada innovación tecnológica ejerce como incentivo constante para la creatividad. "Cada innovación se para en los hombros de alguien que innovó anteriormente", reflexionó Fernando Vargas, especialista en Derecho Informático.

Una realidad nacional

Según el vicepresidente de Global Market y gerente comercial de Quanam, Leonardo Loureiro, cada día más los clientes exigen unión de conocimientos en una industria que, en definitiva, vende conocimiento. Por eso lo primero que se debe aprender es que no se puede hacer todo, siendo la complementariedad fundamental.

"El mercado local creció y la especialización es cada vez más demandada, además de que la escasez de recursos humanos te obliga a especializarte. Si me dedico a querer hacer todo, me va a empezar a ganar alguien que se especializa en algo en particular y construye alianzas con otras pequeñas empresas que se concentran en un rubro tecnológico en particular y la complementan. Esta es la dinámica que se da en la industria, donde la competencia y cooperación es una realidad que el mercado del software acelera, lo que genera sinergias todo el tiempo", sostuvo Loureiro.

"En Uruguay somos la expresión viva de la coopetición", Leonardo Loureiro

En este sentido, varios empresarios del sector coincidieron en que el trabajo asociativo ha ocurrido siempre, pero ahora se está formalizando.

A pesar de esto, el desempleo cero puede llevar a que se compita fuertemente por la captación de talentos, pero para el presidente de Infocorp, Gabriel Colla, "finalmente uno se da cuenta que esa práctica no es un camino sustentable a largo plazo".

De hecho, la empresa proveedora de servicios tecnológicos para instituciones financieras, integró a sus instalaciones emprendimientos como Greentizen (plataforma que promueve acciones que beneficien el medioambiente a través de redes sociales) y Cartapad (herramienta que permite a los restaurantes exhibir sus menús en iPad), "con la idea de compartir espacios y experiencias".

Ejemplos de alianzas

Empresas enfocadas en servicios y productos Microsoft, como Arkano, Nublit, Pyxis, UruIT y AT formaron una alianza llamada MaS Soluciones, con el fin de cooperar a la hora de brindar un producto que pueda abarcar el mayor espectro de soluciones posibles.

A su vez, Conexio Group es una empresa que fue fundada por ejecutivos de Pyxis, Arkano y Uruit, para ofrecer servicios de "alto valor agregado" sobre Adobe EM. Con fuerte enfoque en la sinergia, esta compañía destaca la necesidad de cooperar en lugar de competir, generando alianzas con colegas para promover mejores soluciones y servicios.

"La realidad te va empujando. Hay una buena capacidad local con necesidad de exportación. Hay una cuestión vocacional también, porque el mundo del empresario que se come al resto está cambiando. El negocio en esta industria se concibe más sano para las partes, con participación para todos, porque en el sector se da mucho que exempleados terminan por fundar su propia empresa, y lo que tenés que hacer es integrarlo como socio", dijo el director de Pyxis, Diego Sastre.

Con la mira puesta sobre todo en Estados Unidos, que acapara 40% de las exportaciones, empresas como Código del Sur y Tryolabs, que enfocan sus esfuerzos solo al exterior, trabajaron en conjunto en un proyecto en el que Tryolabs aportó el know how en inteligencia artificial y backend, mientras la primera desarrolló la aplicación móvil live.ly, un sistema de sensores que notifican movimientos de las personas de tercera edad que viven solas.

La alta demanda del sector estimula la cooperación y la especialización de las empresas, hecho que aumenta en la búsqueda de mercados fuera de fronteras

Desde ambas compañías coincidieron en que una práctica habitual en el país es referir clientes a colegas-competidores que no entran 100% en la actividad central de la compañía. "El mercado del software es muy competitivo a nivel internacional y todo lo que pueda mantenerse en el país suma y nos posiciona", reflexionó el encargado de Marketing de Tryolabs, Martín Fagioli.

El parque tecnológico

En el LATU conviven más de 30 empresas de software y biotecnología, junto a la CUTI, la Universidad Tecnológica (UTEC) y la incubadora para emprendedores Ingenio, entre otras.
Alrededor de la desarrolladora de aplicaciones empresariales multiforma GeneXus, se pueden encontrar ubicadas en el lugar Bantotal, Develop y Simplifica Software; todas ofrecen soluciones en base a tecnología GeneXus.

"Hay un tema cultural en el país, donde se ven con más simpatía las cuestiones colaborativas que de competencia", reflexionó el fundador de GeneXus, Nicolás Jodal

Otro caso que grafica el ecosistema es el de Ctarget: un proyecto conjunto entre Idatha, CPA Ferrere y Bantotal, que permite conocer el servicio o producto financiero que el cliente necesita.
Mientras la primera monitorea la opinión pública a partir de redes sociales, CPA hace la parte analítica de la información y Bantotal vuelca el producto a su sistema.

Derecho de autor, colaboración y prudencia jurídica

La creación y el desarrollo de software son considerados propiedad intelectual, por lo que está protegida por la ley 9.739, del año 1937, con el agregado de la ley 17.616 de 2004, que sumó "protegiendo así programas de ordenador, sean programas fuente o programas objeto". Eso refiere al código fuente, cuando lo que se vende a las empresas como licencias de uso es ese código transformado en código binario, el único lenguaje que son capaces de leer las computadoras.

El registro no es constitutivo: esto quiere decir que el derecho de autor no nace con el registro, sino con la creación de la obra. Por otra parte, es la persona que desarrolla el software quien debe ser reconocida como autor, mientras la empresa podrá explotar el producto económicamente. Con respecto a conflictos subyacentes, Fernando Vargas, docente en Derecho Informático, sostuvo que se deben establecer cláusulas de incompatibilidad, no permitiéndose trabajar a técnicos con competidores o clientes.

"(En materia de alianzas) hay que hacer contratos donde quede bien claro qué es lo que proporciona cada parte y cómo va a ser explotado. Una posibilidad es construir una sociedad anónima, con acuerdo de los socios donde se determine la cantidad de acciones que tendrá cada uno. Todo esto, lo ideal siempre es hacerlo desde un principio", indicó el profesional.

36%

Es el porcentaje de ventas que responde a grandes empresas en el mercado local, (encuesta de CUTI de 2015).

8%

De las ventas corresponde a instituciones financieras privadas, mientras que el Estado suma 27%.

41%

Es el porcentaje de lo producido que se destina al mercado de EEUU






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