Industria nacional de vestimenta se redujo a la cuarta parte que en 2009

Compra estatal a China es criticada por empresarios y sindicatos, que la califican golpe de gracia
En el Uruguay de las "vacas gordas" la industria textil era uno de los buques insignia del sector manufacturero, alentado por un modelo que apostaba a la sustitución de importaciones. Pero con la segunda parte del siglo XX comenzó el declive de esta estrategia desarrollista. Poco a poco, las que en algún momento habían sido las grandes fábricas del sector fueron achicándose para, en la mayoría de los casos, desaparecer más tarde.

Si dentro de la industria textil se pone el foco en el sector vestimenta, hay hoy algunos bastiones de resistencia, pero sus estadísticas muestran cómo año a año la producción nacional va perdiendo terreno frente a lo importado.

Entre 2005 y 2009, la producción de prendas de vestir en el país acompañó en su evolución al núcleo duro industrial. A partir de ahí, sin embargo, sus caminos se bifurcaron. Mientras que el segundo repuntó, el primero no paró de caer. Tan es así que la caída acumulada a marzo de este año frente a 2009 llegó a 77,8%, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística. De esta manera, se redujo a una cuarta parte de lo que era siete años atrás. En el mismo periodo, en tanto, el núcleo duro industrial creció 3,3%.

Las horas trabajadas en el sector también muestran cómo ha ido perdiendo el peso que otrora supo tener. También respecto a marzo de 2009, en igual mes de 2016 la cantidad de horas trabajadas se redujo 77,2%. Se trata de un descenso mucho más pronunciado que el del núcleo duro industrial, que fue de 18,2%.

Por el lado de las exportaciones los números no son más alentadores. En 2010 Uruguay había colocado vestimenta por un total de US$ 47,2 millones, de acuerdo a información aportada por el instituto Uruguay XXI. El año pasado, en tanto, esa cifra cayó a US$ 17,8 millones. Se trata de un descenso de 62,2%. Durante los primeros cuatro meses de este año las exportaciones de vestimenta del país alcanzaron los US$ 4,6 millones, una cifra bastante alejada de los US$ 7,3 de un año atrás (lo que da cuenta de una caída interanual de 36,4%) y más distancia todavía de los US$ 20,2 que vendió en 2011, el mejor número de los últimos años para el sector.

Compra cuestionada

En este escenario de contracción ininterrumpida que atraviesa el sector, una compra realizada por el Ministerio del Interior despertó críticas tanto de empresarios como de sindicatos de la rama.
La lista incluye 23 mil pares de botas, 1.800 de zapatos, 23 mil pantalones de color azul e igual cantidad de unidades de camperas, entre otras prendas de vestir.

Se trata de una compra directa –no se realizó licitación– que fue adjudicada a la asiática China Xinxing Import & Export Corporation. El monto de la operación asciende a US$ 4.175.750 millones (precio CIF en el puerto de Montevideo), a lo que hay que sumar 2% de gastos de importación, otros US$ 83.515 más.

Pese a que en enero de este año el Tribunal de Cuentas de la República observó este gasto, el Ministerio del Interior decidió seguir adelante con la compra, alegando que el acuerdo de precios logrado con la firma china era "muy conveniente" frente a las cotizaciones que se habían obtenido en los últimos años de los proveedores de plaza.

"Esta compra permite dotar a la Policía Nacional del uniforme con el calzado acorde a las nuevas necesidades del servicio así como la vestimenta para las personas privadas de libertad, con menos de la mitad de los recursos que sería necesario disponer en caso de realizar una compra en plaza a intermediarios de productos también de origen chino", indica una respuesta a un pedido de informes del senador Luis Lacalle Pou del ministro de la cartera, Eduardo Bonomi, de la que dio cuenta El País días atrás. Según cálculos del Ministerio del Interior plasmados en esa respuesta, esta compra directa generó un ahorro de US$ 4,5 millones.

Sin embargo, la industria nacional refuta el dato y lamenta la decisión adoptada por esta secretaría de Estado.

La Cámara de Industria del Calzado de Uruguay (CICU) sostiene en un comunicado que si a los precios pagados por los calzados chinos se les aplicaran "los recargos correspondientes a los productos comprados en China y el margen de preferencia establecido por ley para las compras del Estado a la industria nacional, seguramente el pretendido ahorro no existiría".

"Nos sacaron de un plumazo sin consultarnos en nada",dijo a El Observador el dirigente de la gremial Daniel Tournier en relación a la decisión de no consultar a la industria nacional previo a realizar la compra.

Tournier también mencionó que este pedido hubiera sido de gran ayuda para el sector en un momento complejo y que dentro del ahorro que dice haber realizado el Ministerio del Interior no contempla otro tipo de gastos que se le pueden generar al Estado.

"¿Quién va a pagar el seguro de paro de la gente? ¿Los chinos? No, el Estado", sostuvo.
La dirección nacional del Sindicato Único de la Aguja, por su parte, lanzó una carta abierta a Bonomi y el subsecretario Jorge Vázquez, donde también cuestionan la cifra manejada por la cartera y las declaraciones de los jerarcas acerca de la inexistencia en el país de capacidad para producir todas estas prendas.

"No hubo en esta oportunidad un llamado a licitación, ni solicitud de precios de esos productos a ninguna empresa nacional, por lo que desconocemos qué precios fueron tomados como referencia para establecer el mencionado ahorro estatal", indica la misiva.

Por su parte, el expresidente de la Cámara Industrial de la Vestimenta, Luis Badano, dijo que el gobierno debería "dar el ejemplo" y "ser el motor de desarrollo en sus compras".
"Se compró muy caro para ser de ese origen, acá se fabrica por precios similares sumado a que van a tener que pagar seguros de desempleo con el consecuente aporte a la Seguridad Social", añadió el empresario.

De acuerdo a Badano, si el gobierno adquiere ropa y calzado fuera de fronteras da una "señal clara" a los sectores industriales de calzado, punto y vestimenta de cerrar y abrir una trading (firma que compra la ropa ya confeccionada a terceros) en China para así competir en licitaciones locales.
"Paremos con el desmantelamiento del aparato productivo y la consecuente pérdida de fuentes de trabajo", pidió.

En tanto, la gerente del área logística del Ministerio del Interior, Shirley de Armas, reafirmó que el precio que se consiguió fue "la mitad" de lo abonado en años anteriores –cuando, explicó, se compraba productos de origen chinos a través de intermediarios locales– y que se eligió a esta firma por ser especializada en este tipo de productos.

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