Inédita colocación de bonos

Refleja la confianza de los inversores al tiempo que desdolariza la deuda externa

La exitosa colocación de un bono global en pesos nominales por primera vez en la historia tiene consecuencias favorables en varios frentes. Acelera el proceso de desdolarizar la deuda externa, conlleva cierto reperfilamieno de vencimientos, mejora las reservas de caja y refleja la confianza de los inversores internacionales en que la economía uruguaya no amenaza con sobresaltos. El manejo cuidadoso de la política monetaria por el Banco Central condujo a que la demanda superara en cuatro veces y media los $ 1.250 millones colocados.

La novedad es que, a diferencia de emisiones anteriores en pesos con tasas atadas a la inflación, esta vez el interés en moneda nacional será siempre el mismo durante los cinco años del nuevo bono.

La tasa aceptada de 9,875% supera en varios puntos la inflación actual y la proyectada en el mediano plazo. Bajó al 5,6% en los 12 meses a mayo, situándose por tercer mes consecutivo por debajo del tope del rango meta del gobierno del 7%. Aunque se anticipa que volverá a subir algo este año y el próximo, esta perspectiva no desalentó a los inversores a poner capitales en un país emergente considerado más seguro que otros, dentro y fuera de la región.

La previsión de que no habrá vuelcos bruscos facilitó la abultada demanda por los nuevos títulos, que hubiera sido imposible con la inflación del 11% que se registraba a comienzos del año pasado. Incidió también que las calificadoras de riesgo revalidaron el grado inversor, índice de confiabilidad en el cumplimiento de las obligaciones de deuda.

La combinación de este factor y de la baja de inflación indujo a las autoridades a considerar oportuno el momento para incursionar con este nuevo tipo de títulos. La decisión salió bien y apareja beneficios que se agregan al espaldarazo de los inversores. Parte de lo emitido correspondió a canje por otros títulos con vencimientos más próximos, lo que mejora el perfil de amortizaciones. Esta colocación se reflejará también en la proporción de la deuda en pesos y en moneda extranjera.

Este proceso se viene modificando desde hace años, cuando la gran mayoría de la deuda era en dólares, lo que era cuestionado por el Fondo Monetario Internacional. Al cierre del primer cuatrimestre de este año el segmento en moneda extranjera había caído al 53%, con el 47% en moneda nacional. Aunque en forma leve, la nueva emisión acentuará esta transformación de la estructura de la deuda, deseable porque refleja confianza internacional en el futuro del peso y, en general, en las perspectivas de la economía.

El país enfrenta un cúmulo de pesadillas en el área económica. Incluyen asegurar cautela y mejor calidad en el gasto presupuestal que se fije en la Rendición de Cuentas, instancia en las que el gobierno tendrá que resistir las presiones de sectores del Frente Amplio y del movimiento sindical para asignar más recursos a áreas que no lo justifican por falta de garantía de buenos resultados. Siguen pendientes las obras de infraestructura de las que depende que UPM instale en el país una nueva planta de pasta de celulosa, con una inversión sin precedentes de US$ 4.000 millones. Y los costos internos continúan siendo enemigos de la competitividad. Pero al menos se ha reaccionado con prontitud para aprovechar el momento adecuado para emitir deuda, como lo demuestra la colocación inédita de títulos en pesos nominales.


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El Observador

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