Ineludible proyecto educativo

El programa reformista de Eduy21 es un oasis de esperanza en el desierto educativo

La formación de docentes, el marco curricular y las descuidadas urgencias tecnológicas encabezan la causas del atraso en la educación pública. Para combatirlo y ante la displicencia, falta de visión e incompetencia de las autoridades de ANEP, los educadores y técnicos de Eduy21 han lanzado resueltamente un completo programa coherente de modernización. El curso tomado por este organismo, un oasis de esperanza en el desierto educativo, ataca áreas vitales donde el sistema actual claudica. Uno es instalar talleres para la formación de docentes, campo en el que desde la propia estructura oficial se han señalado carencias. Sin maestros y profesores de primer nivel para implementarlos de poco serviría aprobar programas de estudios adaptados al mundo de hoy.

La reforma que encara Eduy21 incluye el marco curricular para sacarlo de la mediocridad. Hasta algunas modestas pruebas piloto intentadas años atrás, como ocurrió con el Plan Promejora, fueron desaprensivamente desechadas por ANEP. Y la debilidad tecnológica amenaza el futuro, como señaló Renato Opertti, magíster en investigación educativa e integrante del consejo directivo de Eduy21. El Plan Ceibal, al dotar de una computadora a cada estudiante, ha sido el único avance en esta área. Pero Opertti precisó que la “competencia digital” exige que el alumno no sea solo usuario de una computadora, sino que esté en condiciones de “resolver problemas, dándole instrucciones a la computadora”. La profundización tecnológica es esencial porque la demanda laboral se centrará en forma creciente en los trabajadores altamente calificados. Opertti citó como ejemplo que en Estados Unidos se estima que el 40% de los puestos de trabajo desaparecerán a manos de la tecnología, especialmente los de baja y mediana calificación.

Además de Opertti, Eduy21 incluye una extensa lista de expertos de alta competencia, entre los que se cuentan Fernando Filgueira y Juan Pedro Mir, los dos exjerarcas que el presidente Tabaré Vázquez había puesto en el Ministerio de Educación y Cultura para implementar la reforma que prometió pero dejó caer bajo presión de Wilson Netto, el impávido muro de atraso que el gobierno mantiene al frente de ANEP. Estos técnicos han conformado ahora un plan completo de reforma que es imperativo llevar adelante para que el país salga del marasmo sin futuro que nos ha puesto a la cola del mundo, como lo demuestra el fracaso uruguayo en las pruebas internacionales PISA.

El proyecto de Eduy21 incluye tanto talleres de formación como ciclos de conferencias a cargo de expertos de otros países, abiertas a todos para que la ciudadanía se concientice y perciba claramente la urgencia del problema y así convertirse en un factor adicional de presión para que las reformas se concreten. Eduy21 presentará formalmente su proyecto a todos los partidos políticos dentro de algunos meses, en busca de un consenso que actualmente existe en casi toda la estructura partidaria opositora, pero que es resistida en sectores del Frente Amplio e ignorada por la administración Vázquez, presumiblemente para no agravar las disidencias que ya existen en su fuerza política. Pero es ineludible que el gobierno y a su alianza de izquierda se incorporen al equilibrado programa reformista de Eduy21, si el futuro del país les importa más que sus rencillas internas.


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