Inflación cerró el año en 8,1%; dólar y suba de petróleo desafían en 2017

Analistas no descartan que ingrese temporalmente al rango meta en los próximos meses
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La inflación se encaminó en la segunda parte de 2016 a niveles más moderados que los observados en el arranque de ese año, que había incluido una aceleración de los precios por encima del umbral psicológico de los dos dígitos, con un pico de 11% en mayo.

Sin embargo, un debilitamiento del dólar a nivel local en el segundo semestre, la caída de la demanda –que se percibe en un menor número de productos que aumentan de precios– y los bajos valores internacionales del petróleo que, si bien no motivaron bajas de combustibles garantizaron estabilidad, tuvieron un papel clave para que la inflación consolidara a lo largo de los siete meses posteriores una tendencia a la baja.

Aún con la variación anual del Índice de Precios al Consumo (IPC) bordeando el eje de 8% y con la posibilidad latente en los próximos meses de ingresar en el rango meta (entre 3% y 7%) de forma transitoria), el 2017 no estarán exento de desafíos, según distintos analistas consultados por El Observador.

Es que varios de los factores que jugaron a favor en los meses pasados dejarán probablemente de hacerlo en el horizonte de corto y mediano plazo. Entre ellos aparece la normalización de la política monetaria en Estados Unidos, que supone una suba más consistente del dólar y la recuperación de los precios internacionales del petróleo, a lo que se suman los ajustes de tarifas públicas aplicados por el gobierno a comienzos de año.

La disminución mensual del indicador de 0,55% en diciembre –por el impacto que tuvo el programa UTE Premia– dejó estable en los 12 meses de 2016 los bienes y servicios que componen la canasta de consumo en 8,1% respecto a la medición a noviembre, de acuerdo a los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

De hecho, la baja del rubro vivienda explicó 0,78 puntos porcentuales de la caída del indicador de precios al consumo de diciembre.

De esa forma la inflación se desaceleró fuertemente respecto a la suba que mostraron los precios en 2015 (9,44%) y también significó el registro más bajo desde 2012 (7,48%).

En tanto, la inflación subyacente –aquella que no considera los componentes más volátiles de la canasta de consumo ni las tarifas públicas– se moderó en 2016, de 10,1% a lo largo de 2015 a 8,4% en el último año, de acuerdo a cálculos de la Unidad de Análisis Económico de El Observador a partir de las cifras del INE.

Esa moderación se debió principalmente a un menor empuje del componente importado de la inflación. Los bienes y servicios que se importan o exportan pasaron de subir a una tasa de 10,5% a 6,7% en el último año debido a la baja del tipo de cambio.

Por su parte, aquellos bienes que se generan en Uruguay y solo se transan en el mercado doméstico redujeron muy levemente su ritmo de aumento, de 9,9% a 9,1% en el mismo período.

En el último año Bebidas alcohólicas y tabaco encabezó el ranking con una suba de 13,95%, seguido por educación (11,88%) y restaurantes y hoteles (10,94%). En el lado opuesto los rubros que menos aumentaron de precio fue transporte (3,93%), recreación y cultura (4,49%) y comunicaciones (5,79%)

Los desafíos en 2017

Para el economista de CPA Ferrere Santiago Rego es de esperar que las presiones sobre los precios transables vuelvan a aparecer, sobre todo porque la transición financiera en curso implica un dólar que se fortalece a nivel global. Sin embargo, apuntó a que durante el primer semestre la inflación interanual podría seguir moderándose porque la base de comparación (2016) es alta. “De hecho no descartamos que la inflación esté muy cerca del techo del rango meta entre mayo y junio. Para el segundo semestre, la inflación volvería a acelerarse y se ubicaría en torno a 9% a fin de año”, afirmó.

La economista de Deloitte, Tamara Schandy explicó que como en el primer semestre del año 2016 hubo niveles de inflación extraordinarios a nivel de frutas y verduras por condiciones climáticas adversas, en la medida que los próximos meses sean “normales” se seguirá viendo una “desinflación importante” en esa porción de la canasta. “Por esa razón, nuestros modelos sugieren que es posible que veamos a la inflación entrando
–aunque sea transitoriamente– en el rango meta dentro de algunos meses”, afirmó.

Por su parte, la economista de PwC Mercedes Comas sostuvo que las proyecciones vigentes colocan a la inflación en torno a 9% para el cierre de 2017. Explicó que hay algunos factores que generan presión adicional sobre los precios, como los ajustes de tarifas –este año se suma el de los combustibles que tiene impacto directo en enero y puede repercutir en otros costos durante los meses venideros–.

También se refirió a factores exógenos que se deberán tomar en cuenta, como una suba más acelerada de las tasas de interés en Estados Unidos que favorecería una mayor valorización del dólar, y los precios del petróleo arriba de US$ 50 por barril. “Uno no esperaría que suba cuando el dólar se ha valorizado en el mundo, pero si la oferta se empieza a restringir tendrá una tendencia más firme al alza y es un factor que no estuvo presente el año pasado”, afirmó

“Haber bajado la inflación de 11% a 8% es muy positivo, sobre todo cuando hay ajustes nominales para muchos trabajadores, pero no creemos que sea un año para descuidarse”, añadió Comas.

Por su parte, el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) sostuvo que tras un 2015 en el que el aumento generalizado del nivel de precios no cedió y cerró en 9,44%, las proyecciones para 2016 eran de una inflación que continuaría acelerándose. “Sin embargo, a lo largo del año, el dólar no sufrió la depreciación esperada por el mercado, y las presiones por el lado de la demanda fueron suaves. Todo esto benefició a la contención de la inflación”. (…) No se esperan mayores modificaciones en las proyecciones para 2017” señaló. La última realizada en diciembre era de 9,22%. l




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