Inminentes elecciones españolas marcadas por el fastidio político

El país convive con un gobierno incapaz de tomar decisiones relevantes
Tras varias etapas de negociaciones fallidas, y la posterior intervención de la Casa Real en el asunto, la carrera por las elecciones legislativas en España se puso en marcha. Estas elecciones serán las primeras que se repiten desde el retorno de la democracia en 1978 y se enmarcan en un clima de fastidio político que podría terminar favoreciendo más a los partidos de derecha que a los de izquierda.

Muchos votantes recibieron el resultado de los comicios del 20 de diciembre, en los que el actual presidente Mariano Rajoy alcanzó la victoria, con la ilusión de un cambio. Sin embargo, Rajoy se retiró casi instantáneamente de la carrera por la investidura, dado que pese a su victoria, no había conseguido la mayoría de los legisladores. Por lo tanto, esa ilusión se ha convertido rápidamente en un fuerte hartazgo político, luego de que el rey Felipe VI anunciara la convocatoria de nuevas elecciones para el 26 de junio ante la imposibilidad de ningún aspirante a poder formar gobierno, especialmente Pedro Sánchez, líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), quien se encargó desde diciembre de buscar la alianza con los demás partidos.

En las calles de Madrid, capital española, la situación se deja sentir entre los vecinos, que no pierden la oportunidad de mostrar su descontento. "Es un circo", se lamentaba, por ejemplo, una jubilada en el centro de la ciudad, antes de añadir que hace tiempo que no vota. "Cada partido ha privilegiado sus intereses", se quejaba a su vez Gabriela Pérez, empleada de un bar, de 34 años y que votó a la izquierda, lamentando que los partidos no hayan sido capaces de llegar a un acuerdo para formar gobierno.

"Fracaso", "naufragio" o "impotencia" han sido algunos de los títulos que han elegido los diarios para reflejar la realidad política del país, todavía dirigido por el gobierno conservador de Rajoy, que sólo puede gestionar trámites menores, recordando una situación similar a la que vivió Bélgica, que estuvo más de un año sin gobierno entre los años 2010 y 2011.

Las últimas elecciones permitieron la entrada al Parlamento de dos nuevos partidos, Podemos (izquierda radical), haciéndose fuerte en la figura de su líder Pablo Iglesias, y Ciudadanos (centro-derecha), que prometieron resolver dos de los problemas principales que enfrentan los españoles: el desempleo, que afecta a un activo de cada cinco, y la corrupción.

Sin embargo, ni Podemos ni Ciudadanos han sabido evitar caer en la misma situación que los demás partidos y dar con un jefe de gobierno que dialogara con los "antiguos": el conservador Partido Popular y el socialista PSOE, que disponían respectivamente de 123 y 90 escaños, frente a los 65 diputados de Podemos y los 40 de Ciudadanos.

Sánchez, que intentó una alianza con Ciudadanos temiendo convertirse en rehén de la izquierda radical, responsabilizó a Podemos del fracaso, después que este partido rechazara dos veces apoyar el pacto PSOE-Ciudadanos, por considerarlo demasiado liberal. "A Podemos hoy no lo representa Iglesias", dijo, al describir al líder del partido como un hombre "inflexible".

La fuerte división y las posturas opuestas de las distintas caras de la izquierda española han debilitado sus chances reales de desplazar a los conservadores del PP, en el poder desde 2011, a pesar de que obtuvo más de 11,5 millones de votos.

Para estas nuevas elecciones, la derecha ya anunció que no va a cambiar de programa, abogando por la "estabilidad" y la continuidad de los esfuerzos para reducir el desempleo frente a los "desvíos" de partidos como Podemos

Fuente: Basado en AFP

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