Intendencias reconocen falta de guardavidas en playas del este

En Maldonado hay entre 50 y 60 menos de los necesarios; en Rocha trabajan solo hasta la hora 18
La historia del guardavidas que salvó a tres personas en el balneario Santa Ana de Canelones reeditó viejos debates veraniegos respecto al número de profesionales que deberían cuidar a la población en las playas uruguayas.

El martes 10 de enero, Marcelo Pisano debió correr 600 metros por la arena antes de rescatar a tres personas que estaban a punto de ahogarse en medio de enormes olas.

"Agarrá a mis hijos. Me muero. Me muero. No me quiero morir. Devolveme la vida, por favor, por favor. Sacame, sacame", gritaba desesperada Paola, una mujer de 34 años que estaba a punto de morir junto a sus dos hijos. En un momento, Pisano pensó en abandonar a la mujer y salvar a los niños, pero sabía que tomar esa decisión era condenarla a muerte. Por eso, con un esfuerzo bestial y un estilo de nado similar al pecho, el guardavidas cargó a dos de las tres personas sobre su espalda, tomó a la otra del brazo y empezó a patalear con toda su fuerza, ayudado por el brazo que le quedaba libre.

Mientras tanto, Carlos Ramos, otro guardavidas, salvó a otra mujer que había ingresado al agua con intenciones de ayudar. Gracias a la hazaña de estos dos profesionales, esta historia tuvo un final feliz, aunque no fue una tragedia por apenas algunos minutos.

Los bañistas estaban en una paya sin servicio de guardavidas. Aunque los carteles así lo indican, mucha gente baja en ese sitio. Este episodio, uno de los tantos que ocurren día a día, genera el interrogante respecto a si el número de guardavidas que trabajan en la costa resulta suficiente.

Luis de Melo, director interino de Deporte de la Intendencia de Canelones, aseguró que las playas del departamento están bien cubiertas. "El servicio es muy bueno", dijo el jerarca a El Observador. Informó que para cubrir los casi 70 kilómetros de costa que tiene el departamento, cuentan con 186 guardavidas, distribuidos en 75 puestos. De todos modos, adelantó que para esta misma temporada tienen previsto incorporar otra bajada en Parque del Plata.

El panorama es diferente en Maldonado y Rocha. En esos dos departamentos, los responsables reconocen que deberían contar con más personal. Marcelo Simoncelli, supervisor general de guardavidas de la Intendencia de Maldonado, dijo que en la playa Mansa de Punta del Este faltan puestos debido a que allí baja muchísima gente.

"Faltarían 15 puestos más como mínimo y alrededor de 50 o 60 guardavidas más (...) El presupuesto queda elevadísimo", sostuvo el responsable del área. A juicio del intendente Enrique Antía, ya se llegó a un "límite de gasto" para ese rubro. En diálogo con El Observador, el jefe comunal agregó que le "encantaría" que el gobierno nacional lo ayudara a financiar la inversión en guardavidas, aunque aclaró que la ve "muy difícil".

El inaccesible doble turno

El diagnóstico del intendente de Rocha, Aníbal Pereyra, es claro: a su juicio, los 56 puestos con los que cuenta son suficientes, aunque necesitaría cubrir un horario más extenso en las playas.
Actualmente, los profesionales cubren un turno que abarca el horario de 10 a las 18. El jerarca reconoció que a la hora en que los guardavidas culminan su jornada laboral, aún hay muchas personas disfrutando de la costa oceánica.

La alternativa para extender la presencia en las playas es contratar más guardavidas para hacer doble turno, algo que por el momento no está previsto. "Es algo que no estamos en condiciones de afrontar", aseguró Pereyra e informó que la inversión en guardavidas este año rondará los dos millones de dólares.

Otra de las alternativas podría ser cortar el horario y dejar a las playas sin servicio al mediodía, en aquellas horas en la que no está recomendado exponerse al sol. Pero Pereyra dijo que a esa hora ha visto las playas repletas de gente y, de hecho, muchos de los rescates ocurren en ese momento.
El intendente informó que han reforzado la cobertura de guardavidas en el arroyo Rocha y en el río Cebollatí, aunque a, su juicio, ese asunto no genera mucha atención. "La playa tiene otro lobby. En los arroyos a los que van los pobres, los muertos no tienen prensa. Parece que no es un tema que preocupe mucho", dijo

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