Investigadora uruguaya dijo que se apunta a producción animal más ética

Marcia del Campo,dijo que los animales son capaces de experimentar emociones
El bienestar y la salud animal se convirtió en uno de los temas centrales del 21° Congreso Mundial de la Carne, cumplido en el hotel Conrad de Punta del Este. En particular, la intervención de la investigadora uruguaya Marcia del Campo resultó de contundente claridad en su mensaje vinculado a la necesidad de enfocarlo desde una perspectiva productiva y ética, lo que generó el aplauso del auditorio.

Lo más interesante se planteó en la última pregunta porque cuando "afirmamos que los animales son seres que son sintientes (que son sensibles a la emoción o el dolor) piensan que esto está basado en la percepción. No es así", aseguró a El Observador Agropecuario la especialista del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

Luego de su disertación explicó que el conocimiento científico ha demostrado que los animales son capaces de experimentar emociones positivas o negativas.

A Del Campo le pareció muy interesante que este tema quedara claro en el auditorio: que se está apuntando a una producción animal más ética. Pero no solo por lo ético, porque un buen manejo tiene un fuerte impacto en la productividad y también en la calidad del producto, así como también en el medio ambiente en términos de sostenibilidad.

Durante el desarrollo del panel sobre el tema, Andrea Gavinelli, de la Unión Europea (UE), consideró que durante estos años se maneja el concepto de que hay que alimentar a la población. Pero opinó que las barreras al comercio por las enfermedades no zoonóticas son un problema, porque es necesario alimentar a la población mundial.

El director de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) para las Américas, Luis Barcos, consideró que las normas privadas que avanzan en estos temas de exigencias por aspectos comerciales son aportes que pueden ser positivos, pero que no pueden ser más restrictivas que las normas que son elaboradas en base a la ciencia.

Estas normas de bienestar animal no son elaboradas con base en la emoción ni el comercio. Están pensadas para mejorar la producción animal y la sanidad. Como lo demostró Marcia del Campo, que un 98% de las pérdidas de la ganadería uruguaya está vinculadas a la falta de bienestar animal.

Las normas en bienestar animal deben estar basadas en la ciencia

A continuación, Del Campo opinó que todas las normas tienen que funcionar y que no son incompatibles, pero que deben estar basadas en la ciencia, tomando en cuenta los estandares de OIE que tienen el soporte del conocimiento científico. Y los gobiernos deberían asegurar por lo menos las normas mínimas; por encima de ese nivel es bienvenido.

El moderador Mick Sloyan, de Inglaterra, rebatió que muchas veces las normas mínimas no alcanzan y se recibe la presión de los consumidores. Del Campo respondió que el manejo de la presión depende de la realidad de cada país.

A nivel de la producción hay que entender que el mundo se mueve por dinero y por ello hay que manejar dos perspectivas: la ética y la económica. Del Campo agregó que nunca es suficiente enfocar solamente el tema desde la perspectiva productiva, no hay que subestimar la capacidad de la gente de reflexionar y hay que hablar siempre de aspectos éticos. Este fue un comentario que despertó los aplausos del auditorio.


Una vida sana para producir más y mejor


El director de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) para las Américas, el argentino Luis Barcos, quien integró el panel sobre bienestar y salud animal, dijo a El Observador Agropecuario que fue positiva la coincidencia entre los cuatro panelistas acerca de la forma de enfocar el tema.

Hace 15 años, en reuniones internacionales lo que decía la OIE estaba desconectado de lo que afirmaban las organizaciones no gubernamentales e investigadores.

Hoy hay un entendimiento del tema y se sabe que el bienestar animal es una medida de manejo necesaria e imprescindible para que los animales produzcan adecuadamente y tengan una vida sana. Por supuesto falta mucha tarea por hacer, como la implementación y actualización de las normas, sostuvo. Según Barcos, falta implementar un poco más en el terreno en algunos sectores y países.

Cuando comenzó todo esto en la OIE, el productor creía que le iba a costar mucho dinero, pero en realidad se aplicó el conocimiento científico y la práctica para ver de qué mejor manera se manejan los animales para que produzcan mejor y no se enfermen. Todo esto no bajó todavía a todos los productores, porque en muchos lugares no manejan adecuadamente cómo arriar los animales sin perros, sin usar picanas o palos, por ejemplo, lo que está probado que les hace mal a los animales y provoca pérdidas económicas diversas.