Invitados podrán declarar en secreto por temor a represalias

Comisión especial por violencia en el fútbol recibirá al ministro Bonomi
La comisión especial del Senado que empezó a analizar la violencia en el deporte, ofrecerá que los invitados puedan declarar bajo "secreto y confidencialidad", para evitar eventuales represalias de los violentos del fútbol.

El senador colorado Pedro Bordaberry, según supo El Observador, presentó una lista de personas para que concurran al Parlamento.

Entre ellos hay jueces, fiscales, los presidentes de los clubes, los últimos presidentes de la Asociación Uruguaya de Fútbol, los responsables de seguridad de los cuadros, autoridades del basquetbol y de la liga universitaria.

El senador advirtió que los invitados "pueden ser objeto de represalias por parte de violentos vinculados al fútbol" por lo que propuso que declaren en régimen de secreto, es decir que aportarán su punto de vista a los legisladores y no se hará público lo que digan.

"Me parece que es muy importante aclarar esto porque estamos tratando con violentos en serio. Por eso pedimos que la reserva sea la norma", explicó Bordaberry.

Sobre la invitación a jueces comentó que es por los aportes que pueden hacer por haber tratado con violentos y con narcotraficantes.

La lista de invitados –ya hay más de 25 personas en ella– aún no fue aprobada por la comisión, salvo la presencia del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, que concurrirá a la próxima sesión, según lo confirmó el presidente de la comisión, el senador Enrique Pintado (FA)

Sobre el régimen de trabajo, se decidió sesionar hasta fines de este mes y luego a partir del 10 de enero y en febrero para a esa fecha tener un informe con sus recomendaciones al plenario.

Sesión

Los primeros en declarar ante la comisión del Senado fueron las autoridades de la Secretaría Nacional del Deporte que encabezan Fernando Cáceres y Alfredo Etchandy.

Cáceres comentó que la violencia está circunscripta al fútbol y el básquetbol profesional y con "el advenimiento de las barras" apareció "una violencia colectiva, organizada, estructurada, sistemática y sistémica". "Detrás del barrabrava hay otras actores que sostienen el funcionamiento sistemático y estructurado de esos grupos" afirmó.

Cáceres entiende que hace años los grupos organizados en las hinchadas tenían la finalidad de darle color al espectáculo o garantizar condiciones mínimas de seguridad cuando se viaja al exterior o en algún partido en particular.

"Así empieza la entrega de entradas para facilitar el acceso de algunas personas. A esa entrega se le suma luego el aporte económico que tiende a crecer". Luego se ingresó "en un estadio superior donde aparecieron los barras participando en servicios, negocios y actividades comerciales dentro y en la periferia de los eventos deportivos", dijo.

Etchandy, recordó que el primer acto de violencia fue en 1908 cuando "los hinchas del cuadro que se sintieron perjudicados corrieron a un árbitro y luego de tirarlo al suelo le arrancaron los pelos de a uno".

Dijo que el problema aumentó cuando aparecieron los barras y "negocios paralelos". "Se dio una especie de profesión de barrabrava que les permitía a esas personas ganar mucho dinero, a veces recibido de dirigentes, otras veces de negocios conexos a la droga y en algún caso hasta la prostitución. Todo eso fue complicando indudablemente el panorama" afirmó, de acuerdo a la versión taquigráfica de la sesión a la que accedió El Observador.

Etchandy comentó que "los que arman lío" en el fútbol son 2.000 hinchas, de los 40.000 que por semana asisten a las canchas.

Cáceres opinó que el Ministerio del Interior "está ofreciendo resultados muy interesantes" con sus servicio de inteligencia y comentó que se está ante una "oportunidad increíble de liquidar el tema de las barras".

"Por primera vez las instituciones deportivas comienzan a reconocer la realidad y a admitir este sistema de entrega de entradas y funcionamiento de barras bravas porque hasta ahora, en general, se vivía ante la negación", dijo el secretario nacional del deportes.


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