Israel con vista al mar

Arte, gastronomía, historia, tecnología de última generación y 14 kilómetros del Mediterráneo se combinan en la segunda ciudad más grande de Israel
Le gusta recorrer mercados? ¿Salir a correr por la rambla? ¿Prefiere ir a la playa? Tal vez sea de los que disfrutan de las visitas a museos, la arquitectura o la música. ¿O es amante de la tecnología? Sea cual sea su preferencia, es probable que en Tel Aviv la encuentre.

Ubicada sobre la costa del mar Mediterráneo, es la segunda ciudad más grande de Israel –con más de 410 mil habitantes– y uno de los polos tecnológicos más importantes del mundo.

Los 14 kilómetros de costa están delineados por una rambla plana ideal para salir a correr, andar en bicicleta o simplemente dar un paseo a pie. Durante el día se puede bajar a la playa, con el agua turquesa del Mediterráneo. En la noche, la vista de la costa puede ir acompañada de una cena en un restaurante, jazz en un pub o una fiesta en un boliche.

Al caminar por las calles de Tel Aviv no es extraño cruzarse con grandes rascacielos, entre edificaciones del siglo XIX o principios del XX. Tal vez el mejor el ejemplo es el barrio antiguo Neve Tzedek. Al ingresar, el ruido de una ciudad cosmopolita se pierde entre casas de fines del 1800 adornadas con mosaicos y figuras de cerámica y calles tan angostas que obligan a caminar en fila.

Si la visita es en invierno, es recomendable sentarse en cualquiera de las cafeterías del barrio y pedir un Sahlab, una bebida típica árabe muy consumida por los israelíes. En verano, Neve Tzdek también es un excelente lugar para frenar en una de sus heladerías artesanales.

Ese barrio fue el primero que se construyó fuera de Jaffa (pronunciado "Yafo" en hebreo, idioma oficial en Israel), la zona más antigua de Tel Aviv.

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Mercados entre humus y falafel

En Jaffa se puede comenzar recorriendo la zona de la costa y puerto, para luego ir al mercado, donde se encuentran souvenirs de toda clase, elementos típicamente judíos y una gran variedad gastronómica, con el humus y el falafel (ambos elaborados con garbanzo) como grandes protagonistas.

Los mercados en Tel Aviv son paseos en sí mismos. El más grande es el "Shuk HaCarmel", formado por cuadras y cuadras de infinidad de artículos, desde ropa y artesanías hasta comida, y a precios accesibles. Los martes y viernes, al "Shuk HaCarmel" se le suma el de Nachlat Binyamin. Allí, decenas de artesanos exponen sus obras a precios no tan baratos como en el de Carmel pero sí con una oferta más original.

Para los que prefieran algo un tanto bohemio, el barrio Florentine es ideal. Bares sin mucho lujo pero con una gran agenda cultural y musical son su principal característica, ideal para los viajeros jóvenes.

Y si se busca arte, el Museo de Arte de Tel Aviv posee obras de artistas israelíes, de grandes pintores del siglo XX y exposiciones que varían continuamente.

La historia tampoco queda por fuera de esta ciudad que parece tenerlo todo. El 14 de mayo de 1948, el primer jefe de Estado israelí, David Ben-Gurión, proclamó la independencia del país en el entonces museo de arte de Tel Aviv. Ahora allí se ubica el museo Salón de la Independencia y está presentado tal como lo estuvo hace casi 69 años.

Otra visita histórica es al memorial de Isaac Rabin, expresidente ganador del Nobel de la Paz, asesinado por un extremista judío en 1995 de un disparo durante un acto por la paz en la ciudad.

Claves

Gay friendly. Tel Aviv es conocida como una de las ciudades más importantes para el turismo gay friendly. En 2013 se levantó un monumento en homenaje a los homosexuales que murieron durante el Holocausto.

High-tech. La alta tecnología también caracteriza a Tel Aviv. No en vano se ubica en segundo lugar de importancia en el mundo después de Silicon Valley. Hasta el turista que no entiende de tecnología puede apreciarlo: hay WI-FI gratuito en prácticamente cada esquina.

Idioma. El hebreo es la lengua oficial en Israel, pero el inglés es ampliamente hablado. ¿Un dato curioso? Muchos israelíes también hablan español porque son fanáticos de las telenovelas argentinas.

Sábados. Los viernes por la tarde la mayoría de los comercios cierran hasta el sábado de tarde porque comienza el Sabatt, el día sagrado para los judíos. A diferencia de lo que sucede en otras ciudades israelíes, hay transporte público ese día.

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