Italia llora a sus muertos y al patrimonio perdido por el sismo

Número de fallecidos subió a 250 y daños patrimoniales son cuantiosos
Italia tiene hoy en una de sus regiones centrales una zona de guerra. Tres pueblos quedaron devastados por el terremoto del miércoles y mientras el número de muertos subió a 250 personas, el gobierno ya ha puesto en funcionamiento los mecanismos para recuperarse de la tragedia.

En primer lugar, intentará enmendar la muy complicada situación de los habitantes de Amatrice y Accumoli, que todavía buscan desesperados a sus seres queridos entre los escombros. El balance de muertos no deja de aumentar y pasó en cinco horas a 250, 190 de ellos solo en Amatrice.

Además, según el último informe de la Protección Civil, 365 heridos, entre ellos varios graves, han sido hospitalizados, mientras 215 personas han sido extraídas vivas de los escombros, lo que supone algunos episodios de leve alegría en medio de tanta destrucción.

"Vamos a trabajar lo que sea necesario. No perdemos la esperanza de encontrar gente viva", aseguró Luigi D'Angelo, responsable de la protección civil de Amatrice, quien coordina desde la madrugada del miércoles las operaciones de socorro. A su vez, los perros empleados por los voluntarios están desempeñando un papel importante en la búsqueda de cuerpos y de personas que aún esperan ser rescatadas de entre los escombros.

Italia se plantea también la cuestión de reconstruir el patrimonio histórico dañado por el sismo, ya que al menos 293 edificios de valor cultural han resultado seriamente afectados según el primer balance oficial.

El ministro italiano de Cultura, Dario Franceschini, dio esa cifra provisional en una rueda de prensa en la que aseguró que, aunque la prioridad ahora es salvar vidas, con el tiempo pretenden "reconstruir los burgos (cascos antiguos) para mantener una imagen fiel a la que tenían".

Tal es el caso de Amatrice, en su día considerado uno de los pueblos más bonitos de Italia, donde había catalogadas unas 3.000 obras de valor artístico.

Algunos de los edificios que allí han quedado destruidos son el Museo Cívico, la basílica de San Francisco, la iglesia de San Agustín (solo queda en pie su campanario en condiciones muy precarias) y tres puertas, como pudieron confirmar las autoridades.

Para ello, cuerpos especializados en el patrimonio han realizado una primera evaluación de los daños en una zona limitada. Hasta el lugar se han desplazado además medio centenar de carabineros, treinta de los cuales pertenecen al cuerpo de los llamados "cascos azules de la cultura", disponibles para este tipo de emergencias. Los efectivos están accediendo a algunas zonas afectadas del centro de Italia, si bien muchas otras siguen estando inaccesibles.

El ministro subrayó la necesidad de que no se retiren los escombros que puedan pertenecer a los edificios históricos. "Si se los llevan, no se podrá reconstruir una fachada del siglo XIII que se haya desplomado", explicó.

A pesar de las dificultades, no obstante, la funcionaria consideró que los daños patrimoniales serán menores que los registrados por el terremoto de 2009 en L'Aquila, un importante centro cultural de la región de los Abruzzos que fue arrasado y donde perdieron la vida más de 300 personas.

Fuente: Agencias

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