Jaime Roos y el reencuentro con Los Olímpicos

Recorrió Nueva York durante una filmación y reflexionó, 36 años después de su icónica canción, sobre los que se fueron y los que se quedaron. Vea el video
"Uruguay nomá" dice Jaime Roos con sonrisa amplia y frente a un cartel de La Celeste que parece salido de mediados del siglo XX pero que muestra la figura de Luis Suárez. El músico está en lo que parece un bar de la capital uruguaya. Pero no es Montevideo. Es Nueva York.

Roos viajó a la ciudad que nunca duerme en abril; allí fue protagonista del comercial de la tarjeta de crédito OCA, en el que se anuncia que ahora podrá usarse en todo el mundo.

En medio del trabajo y entre toma y toma, surgieron innumerables anécdotas, reflexiones y recuerdos, en muchos casos relacionados a sus letras y canciones, pero también a sus pasiones: el cine y las series, el fútbol, discos e instrumentos musicales, entre tantas cosas. Y así se crearon las "notas de viaje", una bitácora audiovisual que registra el detrás de cámara de cuatro intensos días de rodaje que llevaron al equipo uruguayo de producción y al propio Roos desde el Soho a Queens, pasando por innumerables lugares icónicos de Nueva York.

Del Central Park al Empire State, con parada en un carro de hotdogs, bajo las luces de neón del Radio City Music Hall, en la inmensidad del Rockefeller Center, con el panorama del puente de Brooklyn de fondo, el músico uruguayo llegó un día de abril hasta la panadería y parrillada La Uruguaya, en pleno Queens (8506 37th Ave, Jackson Heights).

Un país al que la gente venía

Ese día hubo chivitos, tertulia como en un bar de Montevideo, autógrafos y selfies. Y sobre todo, se despertaron recuerdos -inesperados- de Los Olímpicos, la canción que Jaime Roos escribió en 1979 mientras vivía en Holanda y grabó un año después, en Francia. Entonces el músico no era un exiliado político, como tantos uruguayos por aquellos años, ni tampoco un exiliado económico, como innumerables compatriotas que desde los 60 habían comenzado a irse de su tierra en busca de una mejor vida. Roos se había ido de su país por la sencilla razón de que quería conocer el mundo.

"Éramos un país al que venía gente, nadie se iba".

Treinta y siete años después y a miles de kilómetros de Holanda y de Uruguay, el músico cerró un círculo que había comenzado a dibujar en la letra de una canción que se convirtió, más tarde, casi en un himno que todo uruguayo entonó alguna vez en su vida. Horacio, el personaje ficticio que se menciona en la letra, se había ido a Nueva York en busca de trabajo; de haber existido, podría haber sido cualquiera de los uruguayos o hijos de uruguayos que andaban esa luminosa tarde de abril en La Gran Uruguaya de Queens.

La visita desató en Jaime Roos reflexiones sobre los que se fueron, como antes se habían ido -pero hacia Uruguay- abuelos y bisabuelos españoles o italianos. "Cuando era niño nunca imaginé que nos iba a pasar a nosotros", dice en el video. "Éramos un país al que venía gente, nadie se iba". El propio Roos se fue, volvió y se fue de nuevo. Los militares prohibieron que las radios pasaran Los Olímpicos, aunque el disco se podía vender, y luego directamente lo expulsaron de su tierra. No fue hasta su regreso definitivo, en 1984, y con la edición de Brindis por Pierrot, cuando la canción comenzó a convertirse en una de esas que el público nunca deja de pedir en una actuación en vivo del artista.

En Queens "la canción se puso a vivir y caminar entre nosotros", recuerda uno de los integrantes de la producción. En el local La Uruguaya hay bizcochos como los de acá, alfajores de maicena, pasta frola, chivitos, sandwiches olímpicos... y "Olímpicos" de los de ahora, vestidos con la celeste en forma de campera, de gorro, de camiseta.

Ni tan vivo ni tan gil

"Emoción y angustia". La visita despertó en Roos sentimientos tan encontrados como inesperados. "El que se fue no es tan vivo", dice alguien por ahí entre cafés, fotos, abrazos y recuerdos. E indefectiblemente, agrega Jaime, "El que se fue no es tan gil".

Esa es una de las conclusiones de Los Olímpicos. "La canción quiere dar una solución. Y la solución es que no hay solución", dice Roos. Como le pasó a "el Horacio", que se fue a Nueva York, trabajó de soldador, logró tener colachata, alfombra y calefacción. Pero que, "parece cosa de locos, le va cada vez peor". Porque Horacio extraña, como seguramente extrañan los uruguayos de La Uruguaya. Y porque Horacio olvida la razón de su exilio, como también la debe haber olvidado esta otra generación de uruguayos emigrantes con la que Jaime Roos compartió un café.

"Quisiera que todos volvieran", dice el músico. Y llega la despedida inevitable, como en la canción: "Por eso si alguien se borra, qué le podemos decir. No te olvides de nosotros y que seas muy feliz".

Notas de viaje forma parte de la producción realizada por la agencia Notable para Oca. La campaña fue filmada por la productora Metrópolis Films. Esta es la primera de cuatro entregas que publicará El Observador.

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Ficha técnica:

Agencia : Notable Publicidad

Dirección Gral. Creativa: Diego Lev / Pipe Stein

Director Creativo: Juan P. Steneri

Director de Arte: Pablo Rodrigo / Diego Horta

Director de Cuentas: Mario Macri

Ejecutiva de Cuentas: Ana Galizia

Producers: Andrés Andrada / Julián Burel

Productora: Metrópolis Films

Director: Fabio Berrutti

Productor ejecutivo: AndresRosenblatt

Producer: Diego Palma

Director de Fotografia: Diego Rosenblatt

Productora de Audio: La Mayor

Productor: Gonzalo Moreira / Federico Moreira.

Jaime Roos Nueva York Oca
Parte del equipo de la agencia Notable y la productora Metrópolis Film<br>
Parte del equipo de la agencia Notable y la productora Metrópolis Film


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