Jardines y artes plásticas

La naturaleza sacó del templo sus pincelesy derramó sus pomos de pinturas ocres y verdes por diversos lugares. Artes plásticas y paisajismo. Misterios sueltos en los parques.

Por Ling Cardozo. Tal vez la única diferencia entre el artista plástico y el paisajista sea el conocimiento de la botánica, de la flora, su valor y evolución, su porte y hasta aun sus alambicados nombres en latín.

En todo lo demás se transita por caminos comunes aunque inciertos. Los senderos de la plástica y la sensibilidad los encuentra unidos en la construcción de espacios equilibrados.

El paisaje es uno de los más tardíos logros del refinamiento de las culturas humanas. Intervenir en el espacio trimensional es un desafío relevante en donde el tiempo y la profundidad de la mirada son factores de enorme importancia.

Al transitar por algunos lugares de Montevideo –Jardín Botánico o los casi olvidados caminos en Melilla, como La Redención, por ejemplo- uno encuentra que efectivamente la naturaleza sacó de su más querido arcón todos los pinceles y todos los colores y los fue ordenando con su mano más sabia.

Es interesante observar que plantas y árboles no muy deseados –como los crategus y los paraísos- componen una obra trimensional de excepcional valor. El follaje del crategus otorga su verde, pero sus frutos de diverso color es la pincelada más elocuente. Los amarillos, naranjas y rojos son la expresión de una poderosa paleta de colores vegetales. Pero hay una diferencia con un cuadro: la trimensionalidad, la profundidad inacabable.

En el diseño de paisajes, el hombre interviene en la naturaleza, la cultiva, la ordena y le da un sentido estético. El paisajista emplea criterios como las armonías plásticas, la composición, los equilibrios y el ritmo; son elementos que un pintor intenta exponer en su obra bidimensional.

Después está el otro costado: los que pintan paisajes:Constable, Turner, Camille Corot, Cèzanne, Mondrian, el propio Salvador Dalí, y en nuestras tierras, por ejemplo, Cúneo o el mismo Figari. Ellos fueron exponentes del arte con motivos paisajísticos pero en muchos casos, la obra obedecía a composiciones que la propia naturaleza había diseñado.

En la Facultad de Arquitectura es poco lo que se enseña sobre paisajismo. Los arquitectos inquietos con esta temática exploran por si solos esos caminos y las síntesis que logran son realmente interesantes y atractivas, sobre todo cuando se incorpora la escultura a los planteos estéticos en espacios verdes abiertos.

Nota: este artículo está dedicado a la arquitecta Ximena Ayestarán y a la artista plástica Analía Sandleris.


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