Javier Mariscal: lecciones de gestión de un maestro del diseño

El icono del diseño catalán Javier Mariscal, en una charla en la Facultad de Arquitectura puso sobre el tapete valiosas lecciones sobre gestión empresarial

Desde antes de aterrizar, Mariscal bocetaba con su mirada una Montevideo que completó con muchos dibujos de la Ciudad Vieja y arquitectura de la rambla de Pocitos. 

Con su característico estilo gráfico en su presentación llenó una pantalla de macacos, Vespas, tapas, tomates, arquitectura gótica, Gaudí y cientos de detalles urbanos que, en forma animada y con música, desplegaban su enorme amor por la Barcelona que él mismo ayudó a posicionar en los años 80 como epicentro de la movida del diseño mundial.

Estudié en épocas previas a internet, cuando el mundo nos llegaba por medio de las revistas de todas partes, y en un período en que Barcelona era el polo creativo del mundo. España salía de la dictadura con la efervecencia del destape, que se proyectaba al mundo por medio de las editoras de muebles, revistas, escuelas de diseño, tiendas y estudios de arquitectos. Si alguien en esa época se destacaba por la conjunción de lo creativo y lo comercial, ese alguien era justamente Mariscal. 
 
Su trayectoria arrancó con una formación en diseño en la escuela Elisava de Barcelona en los años 70, cuando comenzó haciendo comics en medios underground, donde se destacó su serie "Los Garriris" que luego complementó con diseño gráfico, de interiores y de esculturas.
 
Tras desarrollar la imagen de los Juegos Olímpicos de Barcelona con el "Cobi" como mascota, explotó la demanda de sus servicios desde todos los rincones de un mundo que comenzaba a interconectarse. Cobi fue la mascota más rupturista y rentable de la historia, a la que siguió la serie de animación The Cobi Troupe.
 
Apoyado por una industria editorial española que acompañó el proceso, revistas como ArdiI.D.OnAjoblancoDiseño Interior y muchas otras, difundían su obra multifacética. Luego internet ayudó a consolidar esa trayectoria entre diseños de hoteles, mobiliario, construcción de marca, equipamiento y mucho más.
 
Sus trabajos memorables son muchísimos: el logotipo Bar Cel Ona, el primer bar firmado por Mariscal junto a Fernando Salas, el Dúplex, para el que diseña una de sus más famosas piezas, el taburete Dúplex, auténtico icono de los 80, su participación en exposiciones en Milán ("Memphis, an International Style"), Paris (Centro Georges Pompidou), o Vinçon, Barcelona, trabajos en colaboración con diseñadores y arquitectos como Arata IsozakiAlfredo Arribas, Fernando Salas, Fernando Amat o Pepe Cortés y proyectos de identidad visual como los del partido socialista sueco, Socialdemokraterna; la radio española Onda Cero; el Zoo de Barcelona; la Universidad de Valencia; el centro de diseño y arquitectura Lighthouse en Glasgow, el centro cultural GranShip (Japón) o la empresa de postproducción londinense Framestore. La lista es interminable.
 
Sin embargo, en 2014 la crisis española, aunada a malas administraciones, pocos encargos y una ruptura con su segunda esposa, le pasan factura y debe reducir al mínimo su estudio, ubicado en Palo Alto, un polo de empresas creativas en Poble Nou. 
 
Según declaró en ese momento a la prensa española, "tenía un estudio de 40 personas que era como un transatlántico y no lo puedes frenar como a una bicicleta”. 
 
Su firma logró éxitos y súper ventas, portadas en prestigiosas publicaciones internacionales, fue amigo de los más grandes (desde Philippe Starck hasta Ron Arad o Norman Foster).
 
"Quizás estaba sobredimensionado y ahora veo que, en ocasiones, había sueldos muy altos. Pero teníamos buenos encargos de firmas punteras y siempre soñé con construir un espacio de trabajo libre, con flexibilidad de horarios, accesos a internet para todos y practicando el tele-trabajo con múltiples colaboradores, desde Australia hasta Japón. Empezamos siendo estética y conceptualmente avanzados. Teníamos sofás, cocina, salas de creatividad... Para que ahora vengan los de Google o los de Microsoft diciendo que ellos son los modernos. Nosotros ya lo hacíamos en los 80".
 
Es ahora cuando Mariscal vuelve a los básicos, a su registro y mirada de lugares, Ipad en mano, que vuelca en su cuenta de Instagram, para deleite de sus seguidores. Tras achicar su infraestructura se dedica a lo que magistralmente hace con talento innato: ilustrar ciudades, gente, productos, logos. 
 
Mariscal nos recuerda que en épocas de bonanza suelen taparse los errores propios o ajenos con flujos de capital de unos trabajos a otros: cuando fallan los que generan ingresos, aumentan los déficit de los que dan pérdidas. Gestionar proyectos como unidades independientes y evaluarlos por resultados es un comienzo para evitarlo.
 
El trabajo bajo contratos con clientes y proveedores minimiza estas consecuencias y exige controles adicionales. Es justamente en épocas de bonanza cuando deben cultivarse contactos o posibilidades para cuando cae la demanda. Según Sergio Corian, experto en Marketing, un estudio que aspire a crecer en forma viable financieramente debe seguir un plan de acción y atenerse a él permanentemente.
Muchos profesionales suelen enfocarse en disciplinas creativas e incluso de marketing olvidando (porque tampoco lo inculcaban en las universidades) áreas como finanzas, economía, logística, o contabilidad, que brindarían bases de administración sólidas y sostenibles. 
 
A la hora de maniobrar y amortiguar épocas de crisis, la programación y evaluación sistemáticas, los protocolos de corrección de errores, priorizar lo "importante" antes que lo "urgente" y optimizar tiempos y costos fijos se tornan herramientas esenciales.
 
Vean fotos de sus increíbles trabajso incluyendo los croquis de Montevideo en este link.

Comentarios

Acerca del autor