Javier Miranda: "La tinellización se trasladó a Uruguay y ya existe una farándula de la política"

El presidente del Frente Amplio dice que su relacionamiento con el MPP y el Partido Comunista ha sido "históricamente bueno"

Cada vez que se le acerca un periodista con ánimo de preguntar, el presidente electo del Frente Amplio, Javier Miranda, se pone en guardia. No lo hace porque crea que los medios de comunicación formen parte de una campaña orquestada para perjudicar a la izquierda. Miranda se pone en guardia porque considera que hay muchos periodistas que colaboran con el proceso de "farandulización" de la política que llega importado de la Argentina y que no le hace bien a nadie.

"El fenómeno de tinellización, que en Argentina es brutal, se trasladó (a Uruguay) y hoy existe una farándula de la política instalada y eso me preocupa", consideró Miranda en una entrevista con El Observador. Y también dijo que a quienes le advierten que el MPP y el PCU le van a hacer la vida imposible en su nueva gestión, les contesta a lo Les Luthiers: "No me asusta el acertijo".

Miranda se tiene fe en el trabajo que iniciará en los primeros días de setiembre porque, afirma, ya ha estado en otros "bailes complicados" y no es "un chanta ni un oportunista" que aprovecha la ocasión para hacer carrera política.

El actual secretario de Derechos Humanos de la Presidencia de la República espera tener un trato más o menos directo con Tabaré Vázquez, reitera que el asunto del título de licenciado de Raúl Sendic lo tiene aburrido y considera que se seguirá hablando del tema aunque aparezcan los tan requeridos documentos.

¿Todavía le siguen diciendo "en qué baile te metiste" cuando le hablan de las elecciones del Frente Amplio?

Sí, sí. Hay algunos que son mensajes con un contenido humano y que se refieren a la cantidad de tiempo que le voy a dedicar y ese tipo de cosas. Ese mensaje no me preocupa. El mensaje que me preocupa es el que supone que este tipo de actividades son una trituradora de gente. Ese es un mensaje complicado porque abona el discurso de que a la política solo se pueden dedicar algunos tigres. La idea de que la política solo la puede practicar algún tipo de sacerdote o de alguna casta solo construye oligarquía.

Cuando le dicen "en qué baile te metiste" le están diciendo, más concretamente, "mirá que el MPP y el Partido Comunista no te la van a hacer fácil".

Hay algunos que me dicen eso. Pero ahí sí, contesto casi a lo Les Luthiers: no me asusta el acertijo. No porque me crea un fenómeno, sino porque me siento capaz de articular con todos los sectores. Hay que tener cuidado de no caer en la vanidad pero no puedo dejar de recordar que toda mi vida pública me he metido en bailes complicados de verdad. Y sin embargo creo que tengo una visión pública de un tipo razonable, dialogador, solvente, no soy un chanta ni un oportunista.

¿Cree que el hecho de que su padre haya sido comunista y la relación que tiene usted con ese partido, van a ayudarlo en el diálogo interno?

No tengo dudas. Ayer estuve reunido con parte de la dirigencia del Partido Comunista y me dijeron que no tuviera dudas de su apoyo. Y yo no tengo dudas. Y con el MPP tampoco tengo problemas. El tema es que están caracterizados como los más duros... yo no quiero ser ingenuo, ¿ta? Pero tampoco quiero alentar un cuco. Mi relacionamiento con el MPP ha sido históricamente bueno. Trabajé en el gobierno departamental de Ehrlich; trabajé todo el gobierno de Mujica, no tengo problemas de relacionamiento...

Lo que pasa es que esos enfrentamientos políticos en el Frente Amplio ya llevan su tiempo. No tienen que ver con la presencia de Miranda como presidente.

Creo que esos problemas están agudizados por la ausencia de una conducción estable. No quiero minimizar situaciones pero no creo que el Frente esté al borde la ruptura.

Los problemas internos del FA son evidentes. Falta de comunicación, falta de fraternidad, diferencias en la bancada de legisladores y entre los legisladores y el Poder Ejecutivo. ¿Usted tiene pensado mantener una relación fluida con el presidente Vázquez?

Voy a mantener una relación fluida con el Poder Ejecutivo, sin dudas. Vamos a ver cómo establecemos el canal de comunicación.

Javier Miranda presidente Frente Amplio

Porque usted ha dicho que el Frente Amplio es una entidad privada, que el Poder Ejecutivo no puede estar tan atado a la fuerza política. Entonces, ¿cómo se concreta esa relación sin romper esa independencia?

No hay que confundir el gobierno con el partido. Pero es evidente que, manteniendo las diferencias, tiene que haber un relacionamiento entre el partido y el gobierno. Yo quiero canales institucionales, no en términos de personas. Un diálogo regular, establecido. Hoy no hay un contacto formal y creo que tiene que estar institucionalizado. El problema de los canales informales es que generan ruido en la línea y no tienen continuidad.

Usted ha dicho que quiere reflotar los comités de base en centros de estudio y lugares de trabajo. Pero ni siquiera los comités tradicionales están funcionando con fluidez. ¿No tendría que empezar por ahí?

Ojo, que esa mirada de que no funcionan es de algunos sectores de Montevideo. No en todos es así.

Pero, ¿cómo se convence a la gente de que algo que se decide en el comité de base de Paso de la Arena puede repercutir, de alguna manera, en una decisión del Ministerio de Economía?

Lo que pasa es que uno no puede convocar a la gente diciéndole "venga que lo que usted piensa va a repercutir en el Ministerio de Economía".

A la gente se la convoca diciéndole que, de alguna manera, lo que hace tendrá una repercusión en el gobierno. Si no, ¿para qué milita?

Entiendo, pero la política se hace en los espacios de socialización. Ese es un problema general, no es un problema del Frente. Si no, ¿cómo se hace la política?

Vaya a convencer al vecino de la esquina de que si milita, hace política, y que su militancia tiene resultados concretos en el gobierno...

¡Pero hay que hacerlo! Eso está más allá del Frente Amplio y tiene que ver con cómo sostenemos la institucionalidad política de los Estados. Yo no incido en la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU en la guerra en Libia. Pero, ¿voy a renunciar a la participación en el Consejo? Si no, la alternativa pasa porque otros se encarguen y yo me quedo en casa. ¿Se entiende? No quiero irme al diablo, pero creo que de esa forma se genera una idea de construcción de sociedad que es muy complicada.

Cuando estaba votando en las internas del Frente Amplio usted dijo que posar para los fotógrafos mientras mete el sobre en la urna le parece "bien de pelotudo y lo embola"...

¿Dije eso? Me daba vergüenza. En general, yo no uso malas palabras, no me gusta. Pero bueno...

¿Qué otras cosas suelen hacer los políticos tradicionales que a usted lo "embolan" o que son "bien de pelotudo"?

A mí lo que no me gusta es la farándula, la sociedad del espectáculo. Se nos está agudizando enormemente la política del espectáculo. El fenómeno de tinellización, que en Argentina es brutal, creo que se trasladó (al Uruguay) y hoy existe una farándula de la política instalada y eso me preocupa.

¿En dónde percibe esa farandulización?

Buena parte de la política gira hoy en torno a las entrevistas con los periodistas. Ayer estuve en dos programas de televisión y en uno radial, y la jornada consistió en debatir con los periodistas. Los periodistas expresaban puntos de vista y yo intentaba controvertirlos con mi opinión. Eso se convierte en una disputa en la que el periodista le tiende celadas al entrevistado para ver si cae en una contradicción que mañana se convierta en un título.

Pero usted dice que es la política la que está farandularizada.

Ah, sí. Hay puestas en escena.

¿Por ejemplo?

Hay mucho programa que tiene contenido de revista que convoca a los políticos, y entonces la política empieza a transitar el espacio de la revista. La cachada política no me preocupa, me parece fantástica. Es evidente que hay que buscar la comunicación y los programas, además, están segmentados por audiencia. Si uno quiere juntar votos busca programas en donde mandar ese mensaje. Era una práctica habitual en actores del Frente Amplio filtrar información al semanario Búsqueda porque había un público que le interesaba y sabían que leía Búsqueda.

Eso no tiene nada que ver con la farandulización.

No, son formas de comunicación, eso no es la farándula. Pero hay periodistas que también colaboran con la farandulización. Pero, lo que quiero decir, a mí no me gusta salir en sociales de Galería. No me interesa. Y esa foto de cuando uno va a votar tiene algo de sociales. No digo que esté mal y no me voy a negar a hacerlo en absoluto. Pero no me siento cómodo.

¿Usted es de los que cuando ve a un periodista se pone en guardia?

En estos momentos, sí. Uno se está cuidando de lo que dice en función de la titulación. Está pensando qué decir para que no titulen con una cosa que no corresponde.

¿Percibe que hay en práctica algo así como un periodismo de emboscada?

Creo que está muy bien que me hagan preguntas incómodas, no quiero una prensa complaciente. Pero a un periodista en cámara le tuve que terminar diciendo "esa es su opinión, no es la mía". Me dijo que es la opinión de un ciudadano común, pero él no es un ciudadano común, está formando opinión porque tiene un medio. No es López o María en la feria. No estoy valorando, estoy describiendo.

A esa actitud que usted describe, ¿la nota solo en entrevistas con dirigentes del Frente Amplio?

Noooooo, en absoluto. No estoy hablando de que acá hay una maquinación contra el Frente. En absoluto. Creo que es con todos así.

Porque es tradicional en la izquierda referirse a las supuestas campañas en contra por parte de los medios de comunicación.

Sííííí, ya sé que es tradicional. Lo que pasa es que hay cierto pensamiento esquemático en la izquierda al que yo siempre contesté con lo que decía Fidel Castro: "Oye, chico, que no todo es culpa del imperialismo (lo dice con acento cubano)". Las hipótesis conspirativas no son agradables. No creo que haya una conspiración del gran capital internacional y de una especie de pool de medios que lo que hacen es perseguir a la izquierda. En absoluto. Es más, quiero muchos medios y no quiero medios complacientes. Tengo claro que la noticia es que un hombre muerda a un perro. No me quejo, pero me gustaría debatir con políticos y no con periodistas.

La izquierda tiene problemas internos de funcionamiento pero también dificultades para comunicar lo que hace. Las cadenas suelen ser aburridas y los comunicados un plomo. ¿Tiene previsto alguna medida concreta para corregir esto?

Tengo previsto estudiarlo y profesionalizarlo. Encarar un equipo del Frente Amplio que piense una política seria de comunicación. Esa es una tarea técnica y hay que profesionalizarla.

Uno escucha decir a muchos dirigentes frenteamplistas que la gente está enojada con el gobierno. ¿Cuáles son las razones principales de ese enojo?

Hay muchos motivos. El enojo con el gobierno es inevitable, basta gobernar para generar desacuerdos. Y eso se traslada a la fuerza política. Entre otras cosas el salario real no crece lo que crecía, los morrones están carísimos, el transporte público es irregular y lento y no es limpio; en la esquina de mi casa el contenedor suele estar sucio... Y hay enojos puntuales, por actitudes concretas que no están expresando al frenteamplismo. ¿Qué pasó con la resolución del Plenario sobre Sendic y los medios? (en referencia a la resolución en la que se acusó a los medios de comunicación de ser parte de un ataque sistemático al Frente Amplio, al tiempo que se respaldó a Sendic ante la polémica de si título como licenciado). ¿Por qué generó tanto revuelo? Porque no expresaba el sentimiento de los frenteamplistas. Tanto es así que muchos de los que votaron esa resolución después dijeron "se nos fue la mano".

Al final, fue usted el que terminó tirando arriba de la mesa el tema de Sendic que, según dijo, lo tiene harto.

No, no, el tema que tiré arriba de la mesa es el de la resolución del Frente. El tema de Sendic lo que me tiene es aburrido. Me parece que ya está, no hay más argumentos.

Capaz que si Sendic presenta los papeles que lo avalan como licenciado, el asunto se termina.

Aunque los presente, aunque los presente...


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