Juan Pablo II: El papa del siglo XX

“La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas”

El pontificado de Karol Wojtyla, convertido en Juan Pablo II, se extendió por 26 años y cinco meses, desde 1978 hasta su muerte en 2005, y es el tercero más largo de la historia del catolicismo después de los de san Pedro y Pío IX.

Hijo de una familia obrera polaca, Juan Pablo II fue conocido tanto por su lucha contra el comunismo y su prédica de acercamiento entre religiones y razas, que marcó época en el cristianismo, como por sus viajes a distintas partes del mundo al encuentro de los fieles, en un peregrinaje de más de 1 millón de kilómetros por 129 países.

Cuatro años después de terminar sus estudios secundarios y habiendo protegido a judíos perseguidos por los nazis en su país, Wojtyla ingresó en 1942 al seminario clandestino fundado por el cardenal y arzobispo de Cracovia en esa época, monseñor Sapieha, donde comenzó a estudiar Teología y también su carrera en el clero.

En 1958 el papa Pío XII lo nombró obispo auxiliar de la archidiócesis de Cracovia y nueve años después fue ordenado cardenal. En 1978, tras la muerte de Juan Pablo I, quien estuvo solo 33 días como líder de la Iglesia, Wojtyla asumió como sumo pontífice pese a que en ese momento no era uno de los cardenales más reconocidos. Juan Pablo II se convirtió así en el primer papa no italiano desde el año 1523.

Al inicio de su pontificado, a los 58 años de edad, cuando estaba en plena forma física, invitó a los jóvenes de todo el mundo a incentivar su participación en la Iglesia, atribuyéndose así el apodo del "papa de los jóvenes". Años después, en 1986, creó la Jornada Mundial de la Juventud, un evento organizado por la Iglesia católica que congrega a jóvenes de todo el mundo y que se convirtió en uno de sus principales legados para los jóvenes.

En el plano político, Juan Pablo II es considerado uno de los personajes más influyentes del siglo XX, sobre todo por su prédica anticomunista y su lucha contra la expansión del marxismo. Primero luchó contra el comunismo que gobernaba en su Polonia natal y luego extendió su posición a Europa y el mundo, algo que lo llevó a convertirse en un actor clave para la caída de esa ideología.

Además, tendió puentes con otras religiones como el judaísmo, el islam y el anglicanismo. Fue el primer pontífice en visitar una sinagoga, en 1986, y una mezquita, en 2001. También, en el año 2000, pidió perdón por los errores de la Iglesia en el pasado.

Pese a esa apertura, Juan Pablo II fue criticado por no haber intervenido ante los sonados casos de pedofilia por parte de sacerdotes, que comenzaron a salir a la luz al final de su mandato. En particular, es acusado de encubrir al fallecido sacerdote pederasta mexicano Marcial Maciel, que fue fundador de la Congregación de los Legionarios de Cristo, esa orden que era vista con simpatía por el sumo pontífice por su posición conservadora y su capacidad de reclutar religiosos. El actual papa, Francisco, defendió en 2015 a Juan Pablo II de las acusaciones.

En tanto, mientras fue papa, lo quisieron matar en dos oportunidades. En la primera, un terrorista turco –al que luego perdonó– le disparó con un arma de fuego a escasos metros. Fue en 1981, mientras el papa saludaba a sus fieles en el Vaticano. La segunda, un año después, ocurrió en Portugal, cuando fue atacado sin éxito por un sacerdote ultraconservador español, aunque este atentado recién se conoció luego de su muerte.

A pesar de que en los últimos años de su vida padeció la enfermedad de Parkinson, Juan Pablo II nunca dejó de viajar. "Soy feliz, séanlo también ustedes. No quiero lágrimas. Recemos juntos con satisfacción. En la Virgen confío todo felizmente", le escribió en su agonía a su por entonces secretario, Stanislaw Dziwisz.

El pontífice falleció a los 84 por insuficiencia cardiopulmonar y fue canonizado en abril de 2014 por el papa Francisco. El religioso había sido beatificado el 1o de mayo de 2011.

"Restauró al cristianismo su verdadero rostro de religión de la esperanza'', dijo su sucesor y antiguo colaborador, Benedicto XVI, en una homilía realizada el día que fue beatificado ante una plaza de San Pedro, en el Vaticano, repleta con 1,5 millones de personas.

Esta nota forma parte de la publicación especial de El Observador por sus 25 años.


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