Jueza decide el viernes si coloca una tobillera a exrecluso de Guantánamo

La audiencia se iba a celebrar a ayer, pero se postergó para mañana

La jueza de violencia doméstica María Raquel Gini resolverá mañana si ordena el uso de tobillera electrónica al tunecino Adel Bin Muhammad El Ouerghi, uno de los seis ex reclusos de Guantánamo que llegó a Uruguay a fines de 2014, y que fue denunciado por su esposa uruguaya, Roma Blanco o Samira, el nombre musulmán que adoptó la mujer cuando contrajeron matrimonio en junio de 2015.

Blanco y El Ouerghi estaban citados ayer al mediodía en el juzgado. Sin embargo, la audiencia debió suspenderse porque el abogado particular del tunecino no se presentó, informó la mujer en diálogo con El Observador. Por tal motivo, la jueza Gini se vio obligada a postergar la audiencia para mañana viernes a la hora 9.

"Pedí que se le ponga la tobillera electrónica o se me asigne custodia policial las 24 horas. La jueza dijo que va a resolver el viernes (mañana)", dijo Blanco, embarazada de siete meses.

El sistema de tobilleras electrónicas comenzó a ser utilizado a comienzos de 2013 y busca asegurar mediante un mecanismo de ubicación satelital que los hombres denunciados por violencia doméstica cumplan las órdenes de restricción respecto a sus parejas.

"Me amenazó con cortarme la cabeza y con raptar la bebé en cuanto nazca", contó Blanco sobre la situación con el tunecino. "También me dijo que nos quería cortar la cabeza a mi hermana y a mí utilizando una cuchilla de cocina", agregó. En octubre del año pasado, la mujer relató las amenazas en una entrevista con Subrayado: "A los ocho días de habernos casado, me echó a las 5.30 de la mañana. ¡5.30 de la mañana! Estaba enojado".

"Tú no tienes nada acá, ni un solo vaso tienes acá", le dijo el hombre según Blanco. "Es humillante realmente", concluyó la mujer que conoció a El Ouerghi en el Centro Islámico de Pocitos y apenas un mes después se casó con él.

Restricción

El caso de Blanco y El Ouerghi no es el único de violencia doméstica que implica a los refugiados de Guantánamo. Irina Posadas, que adoptó el nombre musulmán de Fátima para casarse con el sirio Abd Hadi Omar Mahmoud Faraj, también denunció a su esposo por malos tratos.

En el caso de Posadas, la Justicia le impuso a fines de enero a Faraj una orden de restricción de acercamiento por 120 días. Durante ese plazo el hombre no puede estar a menos de 300 metros de distancia de su esposa.

Además de cambiar su nombre, Posadas dice que durante los meses de convivencia con su esposo quedó aislada y desconocía lo que pasaba fuera de las paredes de su casa, ubicada en el barrio Aires Puros."Ya no sé nada", dijo entrevistada por Telenoche.

Los vecinos comenzaron a escuchar los gritos de la mujer."Esto es lo peor que he pasado. Nadie sabe lo que he pasado en esa casa", afirmó Posadas.

Tras la denuncia de Posadas, Faraj fue detenido por orden de un juez penal, que horas después dispuso su liberación y derivó el caso a una sede de violencia doméstica que actualmente está tramitando el caso.

Actualmente, Posadas cuenta con custodia policial las 24 horas mientras espera la resolución judicial sobre si corresponde o no la utilización de la tobillera electrónica como forma de controlar que su esposo no se acerque a ella.


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