Jueza pidió a la Policía que informe sobre mandalas

Si bien no hay denuncias, una magistrada de Rocha solicitó que se inicien averiguaciones sobre esta estructura financiera
La jueza penal Verónica Pena de la ciudad de Rocha pidió a la Policía que inicie "averiguaciones" sobre una estructura de financiamiento piramidal que se expandió en ese departamento en los últimos meses y que, en caso de que haya existido engaño, podría configurar el delito de estafa, informó a El Observador la División de Comunicación Institucional (Dicomi) de la Suprema Corte de Justicia.

Los mandalas, telares o fractales son estructuras financieras que prometen devolver ocho veces el dinero que los integrantes aportan. Hay grupos a los que se ingresa con US$ 1.400, exclusivos para mujeres, y otros de US$ 190, $ 5.000 y $ 1.000. En todos los casos, la recompensa prometida es ocho veces lo aportado, pero el dinero no se invierte, sino que solo se reparte, por lo que la ecuación se mantiene siempre: cada vez que uno gana dinero, ocho pierden; por cada 100 que ganan, pierden 800.

Para que las personas que ingresan al grupo cobren su premio, el sistema debe reproducirse. El compromiso de los nuevos miembros del mandala, además de aportar su parte en efectivo, es sumar dos nuevos integrantes que también "regalen" al grupo sus partidas. Esta forma de estructura piramidal se vuelve insostenible con el tiempo, porque una vez que escasean nuevos interesados, el crecimiento del grupo se estanca y los últimos en entrar se quedan sin cobrar.

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Si bien no hay denuncias sobre esta modalidad financiera, el departamento de Investigaciones de la Jefatura de Policía de Rocha está cumpliendo con la orden judicial y realizando las primeras averiguaciones sobre el asunto.

Fuentes policiales informaron a El Observador que la maniobra puede considerarse un delito o no, dependiendo del fiscal y el juez que intervengan, quienes deben valorar si existieron "estratagemas o engaños artificiosos" que induzcan "en error a alguna persona" (artículo 347 del Código Penal).
Los defensores de este tipo de grupos los presentan como sistemas solidarios que permiten cumplir sueños, mientras que sus detractores plantean que la presión para conseguir nuevos integrantes que alimenten financieramente la estructura suele condimentarse de engaños. "Suena maravilloso, es muy fácil", promete la voz de una mujer en un mensaje de WhatsApp que invita a participar de los mandala.

"La estafa no es nueva, pero se sigue extendiendo por América Latina, desde Argentina hasta México, Chile, Colombia, Uruguay o Ecuador", informó la cadena estatal británica BBC el miércoles 5 de octubre.

Para que las ocho personas que permiten la formación de un nuevo mandala puedan cobrar lo prometido (ocho veces lo que aportaron), se necesita que el grupo tenga un crecimiento exponencial en tres niveles y, por lo tanto, se requiere el ingreso y el aporte de 112 nuevos miembros.

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