Julieta Cayre: a la vanguardia de la integración femenina

Cada vez son más las mujeres que buscan abrirse camino dentro del ecosistema emprendedor uruguayo. De él forma parte Julieta Cayre, directora ejecutiva de Girls in Tech Uruguay, gerenta de la incubadora de la fundación Da Vinci y una acérrima promotora de la integración de las mujeres al mundo de la tecnología

Por Marsha Quevedo

Subí al ascensor y marqué el tercer piso, una joven muy risueña, me hizo pasar y esperar en el living dispuesto en medio de la oficina. En el lugar, unas grandes puertas y paredes de vidrio dividen los espacios donde se encuentran decenas de personas inmersas en las pantallas de sus laptops, en silencio, emprendiendo. Me encontraba en el corazón de Cowork Latam, un semillero de ideas, de incipientes empresas, un espacio creativo, fundamentalmente de colaboración y una comunidad en constante crecimiento.

Precisamente en ese lugar me citó Julieta Cayre, quien desde marzo de este año ocupa el cargo de directora de la organización Girls in Tech Uruguay y en agosto asumió el rol de gerenta de incubadora de la fundación Da Vinci.

Julieta es licenciada en Administración de Empresas y se especializó en Negocios Internacionales en Francia durante un año y medio, lo que le permitió orientar sus conocimientos hacia mercados globales, la innovación y la macroeconomía internacional.

Nació en la ciudad argentina de Córdoba, en el seno de una familia emprendedora, por lo que recuerda su infancia involucrándose en diferentes proyectos. "Mis padres siempre fueron buscadores de nuevas oportunidades y muy emprendedores. Soy muy curiosa y me encantaba participar en sus trabajos y ellos me lo permitían. Lo bueno es que nunca nos impusieron ni a mis hermanos ni a mí improntas o continuidad de negocios familiares, siempre nos dieron las herramientas junto a la libreta de elecciones para que hiciéramos nuestra propia búsqueda personal con sus pros y sus contras", explica Julieta. Su hermano tiene una startup y su hermana estudió astronomía y economía. "Los tres tenemos habilidades y personalidades muy distintas pero los tres somos inquietos, siempre buscamos nuevas cosas y el progreso personal al estilo de cada uno. Sin duda esa es una impronta que heredamos de nuestros padres" afirma.

Mientras estudiaba en la Universidad Católica de Córdoba realizaba mentorías para personas que estaban comenzando a emprender. "Desde ese momento me empezó a gustar el mundo emprendedor, le empecé a encontrar el gusto a la tecnología y me interesó desarrollarme en ese rubro", recordó. Se mudó a Buenos Aires y comenzó a trabajar en Coderhouse, una empresa que brinda capacitaciones en tecnología, lo que amplió mucho sus conocimientos, estrechó su vinculación con ese ecosistema emprendedor y afianzó su decisión de involucrarse activamente con emprendimientos tecnológicos.

En Coderhouse asumió el rol de gerenta de Operaciones, llevando adelante la tarea de buscar nuevos mercados para abrir otras sucursales. Así llegó a Uruguay. "Vine a Uruguay en algunas oportunidades a estudiar el entorno y conocer el mercado. Me relacioné con el mundo emprendedor y me di cuenta de que faltaban iniciativas femeninas en tecnología y ciencia. Faltaba participación femenina". Cuando retornó a Argentina lo hizo con esa inquietud latente y se propuso generar el contacto con la organización Girls In Tech Argentina para, con su ayuda, plantear iniciativas dentro de su empresa que fomentaran la participación de mujeres. Girls in Tech es una gran red internacional de contactos formada por mujeres asociadas en más de 65 países que generan una sinergia colaborativa mediante el intercambio de ideas e información valiosa para el correcto desarrollo de los emprendimientos.

Julieta se contactó con la fundadora internacional de Girls In Tech y le transmitió su inquietud sobre la realidad uruguaya. Luego de varias entrevistas, un largo proceso y muchas ganas de cambiar esa realidad, obtuvo el "sí" y fue nombrada directora de la organización para nuestro país, por lo que se mudó a Montevideo dejando a su familia, sus amigos y su novio en Argentina. El poco tiempo libre que tiene lo aprovecha para viajar a visitarlos: "Me gusta estar disponible para ellos siempre, porque son el equilibrio en mi vida", resaltó.

Desembarco en Uruguay

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La convocatoria para formar parte del equipo de Girls in Tech se realizó, como no podía ser de otra manera, mediante comunicación digital. A través de un formulario acompañado de una nota explicando los perfiles que estaban buscando se comenzó a reclutar participantes. "En ese momento estaba buscando cinco integrantes para poder formar un equipo. Hubo mucha aceptación y por eso se viralizó la noticia enseguida. Fue una convocatoria abierta a hombres y mujeres, ya que es muy importante trabajar en conjunto, pero ningún hombre se postuló". Actualmente, el único hombre que forma parte de la comunidad es el fotógrafo de la organización. "A los hombres que les interese los invitamos a que se sumen a nuestra comunidad", dijo entre sonrisas.

El grupo no se identifica como una comunidad de mujeres feministas, pero Julieta señaló que "concientizar al hombre es importante. Es una realidad que las mujeres no tenemos el mismo espacio que tienen los hombres en todos los ámbitos y mucho menos aun en la tecnología y la ciencia. Es una cuestión social, y por esto tenemos que construir el cambio entre todos. A eso apuntamos". Culminado el proceso de selección de personal, se conformó un equipo de cinco personas estables, a quienes se les suma un grupo de colaboradores que ayudan en los eventos puntuales que demandan más trabajo. La dinámica laboral es sencilla: se estructura una estrategia, se eligen los programas a realizar, se buscan auspiciantes, se plantean objetivos por área y se ejecutan.

Uno de los programas que implementaron recientemente fue el denominado Hackatón, una competencia para liceales de tercero, cuarto y quinto año, en la que más de 60 adolescentes trabajaron durante toda una jornada para crear soluciones innovadoras para una ciudad más inteligente e inclusiva en los ámbitos de movilidad, calidad ambiental e higiene y convivencia. La actividad tenía como objetivos fortalecer la equidad de género mediante el trabajo en equipos mixtos desde edades tempranas, fomentar la confianza del género femenino en los equipos de trabajo diversos, desarrollar competencias para el futuro: realizar un primer acercamiento a proyectos tecnológicos y que los jóvenes se involucraran en problemáticas locales y buscaran soluciones. "Queremos que los chicos se lleven herramientas concretas y entiendan que con la tecnología se puede hacer una Montevideo más inteligente e inclusiva, que ellos sean parte del cambio". Julieta considera fundamental contar con el apoyo de la comunidad para llevar adelante los distintos programas de la organización, así como lo hicieron en el Hackatón los profesores de los liceos participantes y la Intendencia de Montevideo. "Si la comunidad no está comprometida con las propuestas o no le interesan, no tiene sentido que se trabajen estas acciones. Apuntamos más que nada a un cambio cultural, por lo tanto, es importante que todos apoyen estas iniciativas para que el verdadero cambio sea posible".

Sumarse al cambio

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La organización a nivel mundial propone trabajar con cuatro premisas. En primer lugar, la educación como eje central; en segundo lugar, defender el trabajo y exponer modelos a seguir. Se considera que las mujeres necesitan más roles femeninos que las motiven a visualizar que se puede llegar lejos y pensar en grande. Como tercer punto buscan eliminar estereotipos que consideran negativos para el desarrollo natural de las propuestas y como última premisa proponen fortalecer las redes internacionales para brindarles mayor apoyo a todas las mujeres. "Las redes son uno de los aspectos más importantes para emprender y desarrollarnos profesionalmente" sostuvo Julieta.

Girls in Tech no apoya económicamente ningún proyecto, por lo que no es necesario tampoco aportar dinero para ser miembro. Lo que se busca es generar comunidad, generar un grupo en el cual apoyarse y un respaldo para aportar ideas a los proyectos. Todas los emprendimientos que se presenten en Girls in Tech deben tener un componente tecnológico como base, pero no necesariamente tienen que ser expertos en tecnología. "Como mujeres podemos desempeñarnos en ciencia y tecnología en muchos aspectos. Podemos tener una startup siendo abogadas, por ejemplo, o podemos visualizar un problema en nuestro campo laboral y querer resolverlo con tecnología. Luego, se puede aprender a llevarlo adelante o buscar los recursos para poner en práctica la idea. La tecnología no es solo saber programar ni estudiar ciencia en la universidad", enfatizó.

Actualmente 80 mujeres están inscritas en la organización en Uruguay, pero aún es baja la acción en emprendimientos. Sin embargo, lo que se aprecia es que poco a poco la mujer se está incorporando al mundo emprendedor, y esto Julieta lo percibe como algo positivo. "Lo que no creo que esté bien es la implementación de políticas de Estado exclusivamente para las mujeres, ya que amplía las diferencias que se están tratando de reducir. Tenemos que ser conscientes de que la mujer debe tener un espacio mayor", afirma Julieta de manera aguerrida y señala que está demostrado que los equipos mixtos tienen un mejor rendimiento y hacen a las empresas más rentables.

Desde hace un tiempo ha habido un incremento en las matrículas femeninas de carreras como ingeniería, y este es, según la emprendedora, un indicador importante, sin embargo, opina que hay que reflexionar también en qué pasará después en el ámbito laboral y profesional. "Tenemos que pensar en los cambios cualitativos y no considerar que los indicadores cuantitativos son el objetivo final. Por ejemplo, la cultura laboral es un cambio cualitativo. Debe apostarse a estructuras laborales más flexibles, a más mujeres en cargos de liderazgo y, sobre todo, a crear ambientes educativos y sociales donde los niños y niñas puedan detectar qué intereses tienen y en qué son buenos sin imponerles estereotipos". A corto plazo Julieta sueña con ver a más mujeres desafiándose a sí mismas, emprendiendo y siendo protagonistas. "Cada cosa que hago es buscando cambios genuinos, para eso todos tenemos que ser protagonistas y comprometidos. Espero verme admirando pronto ese cambio por el cual hoy estoy trabajando".

Girls in Tech en el mundo

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Es una ONG internacional que nació en 2007 en la capital mundial de la innovación: Silicon Valley en Estados Unidos. La organización tiene como objetivo principal fomentar el emprendedurismo, la ciencia y la tecnología en mujeres, activando la diversidad de género en todos estos campos. Actualmente la organización se encuentra en 65 países. Las sedes de cada país son denominadas "capítulos" y cada uno es autónomo en su estructura organizacional y de financiamiento, excepto en las iniciativas que se plantean desde la sede central de Girls in Tech.