Julio, en Bocca de todos

El director del Ballet del Sodre anunció una pausa indefinida en una gestión fructífera pero conflictiva
En 2007, cuando el bailarín argentino Julio Bocca se despedía de los escenarios bonaerenses tras 27 años de carrera, su cuerpo también le decía adiós al rol de Sigfrido, el príncipe enamorado y engañado de El lago de los cisnes, su último ballet completo. Desde entonces, Bocca solo subió a los escenarios para recibir la ovación del público del Ballet Nacional del Sodre (BNS), perplejo y agradecido por la revitalización que había experimentado el desgastado y desventurado cuerpo de baile.

Aquella ovación se repetía tanto en los escenarios nacionales como en los de otros países, conjugando niveles de convocatoria inauditos en el Auditorio Adela Reta con giras al exterior que le dieron prestigio internacional a la compañía.

La confección de escenografías y vestuarios propios, así como la participación habitual de maestros y coreógrafos invitados, y la regularización de un ritmo de trabajo disciplinado fueron otros de los mojones de su gestión como director del BNS.

Sin embargo, el pasado viernes, a pocas horas de haber estrenado su tercer montaje de El lago de los cisnes, Bocca volvía a despedirse, aunque, según él, este era un "hasta luego" y no un "adiós".

"Razones personales" fueron las causas esgrimidas para anunciar su pedido de licencia temporal, sin plazo aún definido, durante el que la exsolista Sofía Sajac quedará al frente del BNS (ver Apunte) y Bocca solo participará como director artístico en las giras internacionales.

Esas "razones personales" han despertado tanto versiones sobre un enfrentamiento disciplinario con ciertos bailarines, consignó El País, como preocupaciones sobre una compañía que vuelve a encontrarse con un futuro incierto, a seis años de hallar en Bocca y en el Auditorio Adela Reta la estabilidad que había perdido en el incendio del Estudio Auditorio del Sodre de 1971.

Una solicitud titulada "No queremos perder a Julio Bocca" en la plataforma de peticiones
Change.org hace eco de aquel temor, con 4.500 firmas al cierre de esta edición que piden a la ministra María Julia Muñoz asegurarle a Bocca las condiciones necesarias para permanecer al frente del BNS.
Aunque se ha mantenido alejado de los medios locales, El Mundo de España logró contactarse con Bocca, quien reiteró lo momentáneo de su retirada. "Estoy muy bien. Es solo un descanso personal y estaré volviendo", dijo ayer al diario español. Asimismo, fue La Nación de Argentina la que dio la primera noticia de su alejamiento, al aludir "desgaste por trabas burocráticas y por problemas ocasionados con protestas sindicales del gremio del ente", horas antes de que el exbailarín emitiera su propio comunicado.

Disciplina reinante
Hijo de una profesora de danza y niño prodigio desde sus inicios, el esfuerzo le ha significado incluso más que el talento. "La danza es disciplina, es trabajo, es enseñanza, es comunicación", manifestó Bocca una vez, dejando claros los valores que han reinado en una gestión en la que los ensayos cotidianos pasaron de cinco horas a siete.

Esa misma disciplina le ha valido enfrentamientos desde sus comienzos al frente del BNS, cuando un paro de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) lo obligó a suspender una función de Giselle, en agosto de 2010. "Esta fue la primera y la última vez. Si cancelo otra vez, es porque el teatro se vino abajo", manifestó Bocca a El Observador en aquel entonces, y afirmó que la suspensión fue "una falta de respeto al público", y que renunciaría de ocurrir nuevamente.

Poco después, la situación amenazó con repetirse ante un paro general, pero Bocca mantuvo firme su postura y su espectáculo. En octubre de ese año, las pancartas "Para que el ballet del Sodre no 'bale' y que Julio cierre la 'boca'" se alzaron fuera del teatro, mientras que dentro el público aplaudía una fecha apoyada por el entonces presidente José Mujica y varios de sus ministros.

Los enfrentamientos continuaron en 2013 y 2014, aunque con otros protagonistas. Con los músicos de la Orquesta Sinfónica del Sodre (Ossodre) en conflicto con las autoridades del instituto debido a sueldos, compensaciones y renovaciones de contrato en deuda, Bocca fue definido como uno de los jugadores claves, criticado por despreciar al órgano musical y optar por grabaciones en vez de música en vivo en varios de sus espectáculos.

"Hay un encono muy especial en las autoridades, e incluso de Julio Bocca, hacia la Orquesta Sinfónica del Sodre", manifestó entonces el primer violín de la orquesta, Daniel Lasca. "El régimen dentro del BNS es dictatorial. Bocca no permite la actividad sindical", agregó el violinista antes de que el vínculo se restituyera. Ahora, en el foso del Auditorio Adela Reta, la orquesta sigue la partitura de Chaikovski mientras las bailarinas toman el escenario, convertidas en cisnes, sin que Bocca salga para inclinarse ante el público al bajar el telón.

La mano derecha

"Durante los próximos meses Sofía Sajac estará al frente del BNS", afirmó Bocca en su comunicado, al presentar a la exbailarina como su "mano derecha" desde los inicios de la gestión. Con 26 años de carrera dentro del BNS, Sajac entró a la compañía a los 16 años, en 1985, luego de ser alumna de la Escuela Nacional de Danza bajo la dirección de la ilustre Margaret Graham. Su primer rol protagónico, como Delmira Agustini, en un montaje de Alberto Alonso, signó una carrera con una clara predilección por los roles dramáticos, que luego confirmaría en puestas de El lago de los cisnes y Giselle. Desde 1988 se desempeñó como solista de la compañía y finalmente se retiró de los escenarios en 2011 para empezar a ejercer como maestra asistente del BNS.


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