Justicia ordena detener a Hebe de Bonafini por no ir a declarar

Es por la causa de la construcción de viviendas del programa Sueños Compartidos
Un juez ordenó ayer detener por rebeldía ante la Justicia a la veterana líder de la organización Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, símbolo de la lucha contra la dictadura en Argentina. El juez Marcelo Martínez de Giorgi, a cargo del caso, "ordenó su detención" luego de que Bonafini, de 87 años, se negara a comparecer por segunda vez en un mes ante el tribunal que investiga un caso por presunto desvío de fondos públicos.

"Si me tienen que meter presa, que me metan", desafió la activista apoyada por una multitud en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, donde marcha desde hace casi cuatro décadas pidiendo justicia por sus dos hijos que integran la lista de 30 mil desaparecidos en la dictadura argentina.

El juez investiga presuntas irregularidades en el mecanismo de construcción de viviendas sociales del programa Sueños Compartidos de las Madres de Plaza de Mayo, que contó con financiamiento del Estado durante los gobiernos de Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández. Ni Bonafini ni las Madres habían sido imputadas al ser consideradas "víctimas de la defraudación" por el anterior juez de la causa.

La orden de detención coincidió con la hora en que cada jueves las ancianas suben a una camioneta para recorrer 10 cuadras hasta la sede de gobierno, donde cubriendo sus cabezas con pañuelos blancos realizan una emotiva ronda con una gran bandera, que este año dice: "La falta de trabajo también es un crimen".

Bonafini había anticipado que faltaría a la citación del juez porque "siempre" sufrió "la misma ignominia, la misma indiferencia" por parte de la Justicia y que por eso no irá a ningún tribunal, según una carta que dejó su abogado Juan Manuel Morente en el juzgado. "Desde 1977 vengo padeciendo las agresiones de la mal llamada justicia, implementada por jueces de la Nación", sostuvo Bonafini en el escrito.

Rodeada por una multitud anoche, Bonafini apuntó al presidente argentino, Mauricio Macri. "La movilización de los pueblos es lo que libera. Las Madres somos felices de lo que hacemos y vamos a seguir en esta posición inclaudicable de no dejar que sigan avanzando sobre nosotros. Ya demasiado hicieron en siete meses. Así que, Macri, pará la mano", dijo.

"Esto es lo que las Madres queremos. (...) Hoy nos reíamos, nos reímos. Estamos felices de estar en la calle, de decirles que no a lo que es no, y no tenerles miedo", agregó.

Hebe, la rebelde
El juez declaró a Bonafini oficialmente en "rebeldía" para justificar su detención. "Nos podrán poner presas, pero lo que no podrán poner preso es el pensamiento", dijo Bonafini ante cientos de seguidores y varios exministros del gabinete de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que se acercaron a acompañar a este "símbolo" argentino, que divide a la sociedad entre amores y odios hacia su figura.

Subrayó en alusión a la Justicia: "No le tenemos miedo. Como nos quieren asustar, nos amenazan", dijo al referirse a una confusa orden de allanamiento que terminó en una escena rocambolesca cuando Bonafini y sus compañeras salían de la sede de la organización para su ronda habitual.

Un cordón humano impidió el allanamiento en las puertas de la sede de Madres, ubicada a 200 metros del Congreso. El jefe policial, acompañado por varias camionetas policiales, y decenas de gendarmes pertrechados intentaron frenar el vehículo al que subieron las Madres y evitaron a los efectivos.

"Madres de la Plaza, el pueblo las abraza", cantaban decenas de activistas al acompañar la salida de Bonafini junto a las otras Madres.

Bonafini recordó que en febrero de 1977 empezó su "calvario" con la Justicia al hacer 168 presentaciones por su hijo Jorge, y luego por su hijo Raúl, desaparecido en diciembre del mismo año.

"En una constante peregrinación por los juzgados siempre padecí las mismas injusticias, las mismas agresiones. Luego en mayo de 1978, desapareció también mi nuera María Elena, y nada cambió", sostuvo Bonafini.

La activista contó que en 2001 denunció agresiones físicas contra su hija Alejandra y posteriormente fue involucrada en la causa por el supuesto desvío de fondos a cargo del exapoderado de la fundación de las Madres, Sergio Schoklender.

Dijo que las Madres aportaron cientos de pruebas a los jueces por ese caso y que nunca fueron siquiera leídas, en un reproche al juez Martínez de Giorgi.

Por todo eso, consideró una "burla" la citación del jueves que "castiga a todas, ancianas de 85 a 90 años, y nos condena a pagar las deudas, injustas y ajenas", afirmó.

Fuente: Agencias

Populares de la sección