Kabul otra vez bajo fuego

El ataque dejó 90 muertos; talibanes niegan autoría pero recuperan poder en Afganistán
Los talibanes, que debieron abandonar el poder en Afganistán contra su voluntad hace más de 15 años cuando Estados Unidos los sacó a la fuerza, buscan recuperar la hegemonía perdida y se agregan al mapa de desestabilización de un país destrozado por la guerra.

La agencia de inteligencia de Afganistán acusó a la red yihadista Haqqani, aliada de los talibanes, de haber perpetrado el atentado que sacudió este miércoles la capital Kabul, que dejó un saldo de 90 muertos y más de 400 heridos.

Los talibanes lo negaron, e incluso lo condenaron "con firmeza", pero en el pasado ya han apelado a esa estrategia de no reinvindicar atentados en los que la cantidad de víctimas civiles resultaba ser muy elevada.

Lo que es indudable es que el grupo está en pleno rearme. A fin de abril anunciaron el inicio de su "ofensiva de primavera", con la que apuestan a la desestabilización del gobierno del presidente Ashraf Ghani Ahmadzai.

Poco a poco, el movimiento ha ido fortaleciendo su poder (el gobierno solo controla alrededor de 57% del territorio del país) y ahora se propone atacar sobre todo objetivos occidentales. Es que el talibán considera como "invasores" a las fuerzas militares de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

En ese marco la semana pasada reivindicaron un ataque contra una milicia financiada por la CIA, que dejó 13 muertos en Jost, en el este de Afganistán.

Refuerzo de tropas

La OTAN –que oficialmente había concluido su misión en ese país asiático en 2014– mantiene desplegado en Afganistán un contingente compuesto por unos 12 mil militares, 8.400 de los cuales estadounidenses.

De hecho, el Pentágono evalúa ampliar la presencia militar en ese país en hasta 5 mil soldados adicionales para ayudar al gobierno a combatir a las fuerzas talibanes. Junto con estos también combaten al gobierno fuerzas de una facción local del grupo yihadista Estado Islámico, aunque en menor magnitud.

Los talibanes, que tienen a la provincia de Kandahar (ubicada en la frontera con Pakistán) como una de sus principales fortalezas, suelen operar en zonas rurales, donde se hacen más fuertes.

Pero no se conforman con aplicar una estrategia solo bélica, sino que también volvieron a apostar por la acción política. Tal es así que incluso ya ejercen una administración de gobierno paralela en aquellos distritos del país que están bajo su control, como por ejemplo en Helmand, una provincia del sur.

Sangrienta ofensiva

Cuando anunciaron que pondrían en marcha su ofensiva de primavera, llamada "Operación Mansur" en honor a su extinto líder, los talibanes tenían claro que a partir de ese momento incrementarían los ataques contra posiciones del ejército y la polícia, debilitadas por las elevadas deserciones, un aumento de las bajas y una conducción frágil.

En ese sentido, su intención es "eliminar" a quienes llaman mercenarios locales. Pero además, el principal motivo de sus desvelos, son las posiciones de las fuerzas extranjeras, así como sus infraestructuras militares y de información.

El mulá Mansur fue muerto el 22 de mayo del año pasado por un dron de EEUU en Pakistán. Mansur había reemplazado al líder histórico talibán, el mulá Omar, cuya muerte se conoció en julio del año 2015.

El regreso por lo alto de los talibanes no pasó inadvertido para las fuerzas occidentales. Por ejemplo, el coordinador de Inteligencia de EEUU, Daniel Coats, había pronosticado recientemente que los talibanes "seguramente" seguirán ganando terreno, con lo cual la situación política y la seguridad del país se deteriorarán a partir del próximo año.

Violencia

Los talibanes, que buscan recuperar el poder perdido, anunciaron una ofensiva cuyo cometido es desalojar a las fuerzas occidentales.

Fortaleza

El movimiento talibán comenzó por reconquistar áreas rurales, donde se hace más fuerte.


Soldados

Para combatir a los insurgentes, la OTAN tiene en el país unos 12 mil militares y EEUU reforzará sus tropas.

Sangriento atentado en área diplomática

Al menos 90 personas murieron y más de 400 resultaron heridas en un atentado con camión bomba ocurrido este miércoles en el barrio diplomático de Kabul, lo que reflejó un sangriento comienzo del Ramadán.

El ataque, uno de los más violentos contra esa área protegida en la que funcionan numerosas embajadas, ocurrió a una hora pico.

"La explosión fue causada por una cisterna de agua que contenía más de una tonelada y media de explosivos, que dejó un cráter de 7 metros", indicó una fuente occidental en Kabul.

La carga explosiva del camión fue accionada por un kamikaze, según el Ministerio de Interior.

La explosión provocó una potente onda expansiva que causó numerosos daños en los alrededores, según imágenes aéreas difundidas por el canal afgano Tolo.

El ataque no fue reivindicado aún. De momento no se conoce bien el objetivo del ataque. Según la embajada estadounidense en Kabul la explosión se produjo "cerca de la embajada de Alemania en una calle frecuentada".

Los talibanes, que anunciaron el inicio de su "ofensiva de primavera", afirmaron en Twitter no estar implicados en este atentado de Kabul, que condenan "con firmeza".
En el pasado, los talibanes no reivindicaron los atentados en los que la cantidad de víctimas civiles resultaba ser muy elevada.

La organización yihadista Estado Islámico (EI), autora de varios atentados sangrientos en Kabul en los últimos meses, tampoco se pronunció.

Entre las víctimas figura un guardia afgano de la embajada de Alemania y un chofer, también afgano, de la BBC, y también un periodista del canal afgano Tolo. Funcinarios de esa embajada y 4 periodistas de la BBC resultaron heridos.

La explosión fue tan fuerte que sacudió una gran parte de la ciudad, lo que provocó pánico entre la población y además rompió muchas puertas y ventanas.

En el lugar de la detonación había decenas de coches destrozados. Las fuerzas de seguridad y de primeros auxilios estaban desplegados. Un helicóptero sobrevolaba la zona. Frente a la urgencia, el gobierno pidió a la población que donara sangre en los hospitales.

Varias embajadas extranjeras dieron cuenta de daños materiales, entre ellas la de Francia, Alemania, Japón, Turquía, Emiratos Arabes Unidos, India y Bulgaria.


Fuente: El Observador y agencias

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