Kasich 2020

Existen múltiples razones por las que Hillary Clinton seguramente derrotará ampliamente a Donald Trump en noviembre

Nicasio Del Castillo, Especial para El Observador

Existen múltiples razones por las que Hillary Clinton seguramente derrotará ampliamente a Donald Trump en noviembre. Pero, si estas no fueran suficientes, la anticipada postulación de John Kasich, gobernador de Ohio, como candidato a presidente para el 2020 prácticamente garantiza este resultado.

Kennedy en 1960 fue el último candidato que llegó a la presidencia sin haber ganado Ohio. De los nueve o diez llamados swing states, donde se deciden la mayoría de las elecciones en Estados Unidos, Ohio es en uno que Trump realmente necesita ganar. Desgraciadamente para él, el apoyo que puede esperar de Kasich será, salvando las distancias, aún más anémico que el que Bordaberry proporcionó al Partido Nacional en los dos últimos balotajes. Es difícil imaginar a Kasich abrazando a Trump y ofreciéndole su ayuda para “hacer mierda a Hillary”.

Las autoridades del Partido Republicano obviamente tomaron en cuenta la trascendencia electoral de Ohio cuando eligieron a Cleveland como sede para su convención partidaria. Esto presentaba la oportunidad ideal para que las principales luminarias del partido visitaran el estado y mostraran al electorado la importancia que le conferían. Esta expectativa no se concretó en la realidad. A raíz del inesperado triunfo de Trump en las primarias, la mayoría de esas luminarias no concurrieron. La ausencia más conspicua fue la de Kasich, quien, rompiendo una larga y establecida tradición, ni siquiera se apareció a dar la bienvenida a los convencionales.

En Ohio la organización de una maquinaria electoral efectiva constituye una necesidad ineludible. En otros estados, en los que se conoce de antemano casi con total certeza el partido que ganará, no es necesario dedicar mayor tiempo o recursos ya que, por más que se hiciera, difícilmente se lograría alterar los resultados. Ohio, por el contrario, requiere un alto número de oficinas y de “organizadores” a sueldo que conozcan el estado y que logren reclutar literalmente a miles de voluntarios. Estos voluntarios son esenciales para llegarle a los potenciales votantes y tratar de inducirlos a apoyar a su candidato.

Hillary ha establecido una extensa organización en Ohio. Según números publicados recientemente en el New York Times, en agosto ya contaba con 35 oficinas y 180 organizadores profesionales. Dados los enormes recursos financieros que llegan a su campaña es lógico anticipar que esta estructura electoral no solo se mantendrá sino que se expandirá.

Del lado republicano, Kasich, ya en su segundo período como gobernador, mantiene una maquinaria electoral que está considerada como una de las más efectivas en todo el país. En otras circunstancias, estos recursos se hubieran utilizado para apoyar al candidato republicano. En esta elección, Trump no contará con ellos. Como consecuencia, se ha visto obligado a montar su propia organización, la cual está aún en estado incipiente. Hasta ahora solo ha anunciado la intención de abrir las primeras 15 oficinas, contratar 40 nuevos organizadores y utilizar 70 que ya trabajan para el partido.

Uno de los obstáculos que enfrenta Trump es que la inmensa mayoría de los operadores republicanos con experiencia en Ohio son gente de Kasich. La campaña de Trump ha tratado de reclutar a varios de ellos y estos han rechazado las ofertas. Existen también dudas con respecto al nivel de motivación y compromiso por parte de aquellos que aceptan posiciones en la campaña.

Si bien en Estados Unidos las campañas electorales nunca se detienen, lo normal es esperar la conclusión de una antes de comenzar la siguiente. En esta ocasión, Kasich no está siguiendo esta secuencia. Aún antes de que se dilucide esta elección, ya ha empezado a reestablecer sus contactos en New Hampshire con vistas al 2020. La excusa para una reciente visita a este estado fue agradecer a los políticos locales por el apoyo que le proporcionaron en la última primaria. Una lectura más correcta es quizá considerarla como el comienzo de su nueva campaña presidencial. New Hampshire es usualmente uno de los primeros estados que visitan los aspirantes a la presidencia porque es, junto con Iowa, donde comienza el largo proceso electoral.

La confluencia de factores en Ohio es sin duda favorable a Hillary. Esto es reconfortante, ya que su candidatura cuenta con graves problemas. Si bien no parece que será procesada por el problema de los mails, este problema seguirá afectándola hasta el mismo día de las elecciones. Su nivel de rechazo dentro del electorado sigue casi tan alto como el de Trump. Como si esto fuera poco, se han suscitado preguntas serias con respecto a su salud. Ha contraído neumonía y recientemente debió retirarse de un acto en honor a las víctimas del 11 de setiembre por no poder soportar la alta temperatura reinante.

Si de las primarias republicanas hubiera surgido Kasich como candidato, u otro candidato que lo llevara a Kasich como vicepresidente, los republicanos hubieran ganado Ohio y probablemente también la elección general.

Lo mejor que le puede pasar a Trump es que, de aquí al 8 de noviembre, Kasich se mantenga relativamente neutral. Irónicamente, si Trump crece en las encuestas, esa neutralidad seguramente se transformará en una clara oposición. Sin Ohio, Trump necesitaría, para poder ganar la elección, replicar la performance de Kennedy en 1960. Pero, parafraseando a Lloyd Betsen en su debate con Dan Quayle en 1988, “Donald, you are not Jack Kennedy”.

Es interesante especular sobre los movimientos que se producirían si Hillary tuviera que retirarse por razones de salud. Por sísmicos que estos resultaran, sin embargo, difícilmente afectarían la posición de Kasich con respecto a Trump. l

Contador uruguayo que completó el International Tax Program en la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard y ejerció su profesión desde Nueva York.


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