Keiko Fujimori favorita en Perú pese a la sombra de su padre

Los peruanos definirán hoy en balotaje entre Keiko Fujimori y Pedro Kuczynski
Favorita en los sondeos para convertirse hoy en la primera presidenta del Perú, Keiko Fujimori heredó el capital político del padre, el expresidente peruano devenido en dicatador (1990-2000) y condenado por crímenes de corrupción y lesa humanidad, Alberto Fujimori, y resaltó en sus discursos que ella realizó un trabajo propio en los últimos cinco años, período en el que recorrió gran parte del país y fortaleció su partido, lo que se refleja en la mayoría absoluta que tendrá en el Congreso (73 de 130 parlamentarios) a partir de fines de julio.

Según un simulacro de votación realizado por la consultora Ipsos, Fujimori obtiene el 45,9% de las preferencias y su rival, Pedro Pablo Kuczynski, alcanza el 40,6%. Hay aún un 15% por conquistar.
"Estoy preparada, estoy lista, sabemos lo que queremos hacer (...) Tengo la fuerza para trabajar por un país reconciliado", dijo Fujimori al cerrar el domingo 29 de mayo un debate con su rival.
Sin embargo, en la última semana acusaciones contra su financista y hasta hace poco secretario general de su partido Fuerza Popular, Joaquín Ramírez, a quien se le investiga por lavado de dinero, han complicado su candidatura.

Una denuncia periodística aseguró que su colaborador también es investigado por la oficina antidrogas de Estados Unidos (DEA), hechos que ella desmiente, aunque Ramírez se apartó del cargo. Su candidato a la vicepresidencia, el empresario José Chlimpler, fue acusado de tratar de desprestigiar al denunciante, un informante de la DEA.

Kuczynski además recordó que, en 2013, se halló cocaína en los almacenes de la empresa del parlamentario Kenji Fujimori, hermano menor de la candidata y hoy legislador.

El retador tiene a su favor el voto antifujimorista. El centroderechista Kuczynski sumó a último momento el apoyo de la izquierda peruana representada en la dirigente Verónika Mendoza y logró así nuclear a todo el antifujimorismo.

Una gran marcha contra la candidatura de Keiko Fujimori fue convocada el pasado 31 de mayo por colectivos de jóvenes, donde participó Mendoza. "Voy a votar contra la señora Fujimori (...) hoy votar en blanco o viciado favorece a Keiko. Por eso, para cerrarle el paso al fujimorismo, sólo queda marcar PPK" (acrónimo de Pedro Pablo Kuczynski), dijo Mendoza, quien quedó tercera en la primera vuelta con 18,74% de votos.

Mendoza, del izquierdista Frente Amplio que colocó 20 legisladores en el Congreso en los comicios del 10 de abril, justificó su apoyo a Kuczynski, un ex ministro de economía y exfuncionario del Banco Mundial favorable al libre mercado, con críticas a la corrupción y las violaciones a los derechos humanos perpetradas durante el gobierno de Alberto Fujimori.

El padre de la candidata cumple desde 2009 una condena por crímenes de corrupción y lesa humanidad, estos últimos vinculados a un escuadrón de la muerte que ultimó a 25 personas, entre ellas un niño, durante la guerra antiterrorista en Perú.

En su gestión, Fujimori padre dio un golpe con el que tomó el control de todas las entidades del Estado. En su período también se realizó una campaña de control de la natalidad en el que cientos de mujeres, sobre todo de sectores pobres del país, fueron esterilizadas sin su consentimiento.
En el último debate mano a mano el 29 de mayo, Fujimori defendió su crecimiento político en los últimos cinco años mientras Kuczynski remarcó su experiencia y afirmó que bajo su mandato podría mejorar la economía.

Las dos caras

Con posibilidades reales de conducir hoy a la primera mujer presidenta de Perú, la familia Fujimori sigue marcando el pulso de la vida política peruana.
Durante ese periodo, Alberto Fujimori declaró una guerra sin cuartel a Sendero Luminoso y con ayuda de su mano derecha, Vladimiro Montesinos, se perpetraron en Perú todo tipo de violaciones de los derechos humanos, sobornos, chantajes y corrupción.

La sombra de un enfermo Fujimori, de 77 años, sigue persiguiendo indeleblemente a la aspirante a convertirse en la primera mujer en dirigir los destinos de Perú. Para bien y para mal.

Para bien, porque muchos analistas consideran que buena parte de las preferencias que le otorgan los sondeos, es voto cautivo heredado de su padre, quien se atribuye haber acabado con la violencia y la inseguridad que generaba Sendero Luminoso. En la actualidad, uno de los principales retos para el nuevo gobernante de Perú será controlar al crimen organizado (ver nota aparte).

Y la figura de su padre también la persigue para mal, porque muchos temen que si llega al poder, Keiko indulte a su padre, como prometió en su anterior campaña presidencial –lo que le hizo perder la apuesta– permitiendo que lo peor del fujimorismo vuelva a ese país.

En Perú, la polarización se percibe incluso entre los chamanes andinos: "Keiko, ya es su hora, porque la madre naturaleza está resentida de los varones", auguró el brujo Feliquis en una ceremonia en Lima. "Hemos puesto una mesa blanca para dar contra a la magia negra que quiere que (PPK) pierda las elecciones", replicó el chamán Victor Estrada.


El dilema minero

El próximo presidente del Perú deberá resolver históricas demandas sociales y ambientales de comunidades andinas que se oponen a la minería en sus territorios, si es que pretende reactivar proyectos clave que impulsen el crecimiento económico. La minería representa casi el 10% de su PIB. En los últimos años se han paralizado o retrasado una decena de proyectos mineros, con inversiones por US$21.500 millones.

Fuente: AFP

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