Kill the Cuco

El CEO de Oincs profundiza en cómo lidiar con los temores, dudas y frenos auto-creados

* Por Marcelo Wilkorwsky

Espero no ser el único loco con voces malignas en la cabeza que le dicen cosas como: "no es para vos", "es muy complicado", "no lo vas a lograr", "mejor dejarlo para más adelante" y la lista continúa...

¿Soy el único? Me animaría a decir que no, y por eso escribo este breve post.

Cualquier persona, o al menos los emprendedores, sabemos muy bien que emprender es en gran parte avanzar hacia lo desconocido, e ir a hacia allí implica enfrentarnos a temores, dudas y hasta nos auto-creamos frenos psicológicos con los que debemos lidiar. A este fenómeno yo le llamo "El Cuco".

Está claro que "El Cuco" es una especie de escudo que nos inventamos para protegernos del infierno que podríamos llegar a enfrentar en caso de continuar con nuestra aventura, y hará todo lo que está a su alcance para que nos quedemos quietitos y disfrutemos de la tranquilidad de la rutina, de lo conocido, de lo que no nos "mata".

Creo que El Cuco va a estar siempre por ahí dando vueltas, merodeando, y la realidad es que es muy difícil salir a cazar un monstruo que nos conoce tanto, tanto que hasta puede llegar a predecir nuestros próximos movimientos.

Para decepción de alguno que esté leyendo este post, mis disculpas por engañarlo. Es mentira que vamos a matar a El Cuco (tal como dice el título), pero es verdad que vamos a intentar domarlo, ponerlo en su lugar, despojándolo de todos sus argumentos, de modo tal que podamos ser capaces de autogobernarnos y tratar convertir todas esas voces malignas en nuestras propias fortalezas. Para eso vamos realizar un simple ejercicio que se basa en razonar, buscar soluciones y ejecutarlas.

El Cuco no es un amigo que nos dice la verdad, aunque nos duela, con tal de ayudarnos. Todo lo contrario, nos dice una mentira para que nos duela con un fin meramente destructivo. Generalmente sus dichos se basan en irracionalidades, pero por más absurdas que sean, a veces tienen tanta fuerza que nos terminan convenciendo. ¿Alguna vez te pasó algo así?

Si aceptamos sus dichos por verdades, ya perdimos la batalla. Por eso lo más importante es comenzar cuestionando cada cosa que nos dice El Cuco desde la razón, intentando ser lo más objetivos posible. Una vez que lo hayamos logrado, comenzaremos a notar que toda esa energía tan dañina y negativa que recibíamos eran básicamente irracionalidades producto de nuestros propios temores (aunque poderosas, eso sí).

Habiendo dado este primer paso, ya comenzamos a domar a El Cuco, lo estamos poniendo en su lugar. Fíjense que algo tan simple como detenernos a pensar objetivamente, nos ha permitido detectar y poner a nivel consciente barreras auto-impuestas. A mi entender, este paso es el más significativo, ya que además de calmar a la bestia, también nos ha servido para ganar confianza en nosotros mismos.

Ahora bien, mucha gente afirma que las mentiras esconden algo de verdad, y dado que hemos convivido tanto tiempo con este bichito en nuestra cabeza, vamos a darle algo de crédito y aceptar que quizás algunas de las tantas cosas que nos ha dicho, escondan algo de verdad.

Voy a centrarme en algunos argumentos que generalmente parecen ser muy sólidos: "No tengo tiempo", "no tengo plata", "no tengo experiencia", "no tengo el conocimiento necesario".

Soy un verdadero convencido de que si realmente querés hacerte tiempo, te hacés. Y si no te hacés, es porque no querés. Todos podemos hacernos tiempo; pero hacerse tiempo conlleva sacrificio, y no todas las personas están dispuestas a ello. Si querés cumplir tu sueño, vas a tener que hacer sacrificios, quizás juegues menos al fútbol, al play station o salgas menos con amigos. Quizás por un tiempo vayas a tener que dormir menos horas, o incluso sacrificar tiempo de ocio que para vos era sagrado; pero si querés hacerte tiempo, te hacés.

Uno también siempre puede decir que no tiene plata, que no sabe hacer muchas de las tantas cosas que se necesitan, que le falta experiencia, que no conoce un contador que lo pueda ayudar a abrir su empresa, que no tiene proveedores, etc., etc. ¿Son verdaderamente todos estos elementos impedimentos para avanzar? ¿O simplemente excusas para no intentarlo?

Es verdad que vivimos en mundo sumamente competitivo, y si uno quiere hacer algo, de seguro va a encontrarse con infinidad de barreras que superar cada día. Pero también es una realidad que hoy en día tenemos acceso y facilidades para obtener ayuda como nunca antes. Hoy en día hay cada vez más y más organizaciones e instituciones, ya sean privadas o gubernamentales, que apoyan a micro y pequeños empresarios. Cada vez hay más y mejores incubadoras y aceleradoras de emprendimientos cuyo único objetivo es ayudar a personas como vos a desarrollar todo su talento y potencial. También existe Google, Facebook, Youtube, infinidad de blogs y artículos con información valiosísima donde podemos consultar y obtener las respuestas que necesitamos al instante y de forma gratuita.

Todos los argumentos que El Cuco nos regala son generalmente excusas cómodas que nos alejan de nuestros sueños. Recordemos siempre que emprender es buscar soluciones, nunca excusas. Y vos, ¿qué tenés para ofrecerte? ¿Soluciones o excusas?


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