KOOZA: un momento de encanto

El espectáculo del Cirque du Soleil está hecho para atrapar en un embelesamiento infantil a todo su público

Entre los pinos del Parque Roosevelt, la carpa amarilla y azul del Cirque du Soleil marca los límites de un espacio donde el asombro y la ingenuidad son la norma. Donde el objetivo es embelesar y divertir. Y también, durante dos horas y media, transformar a los adultos en niños.

En la primera llegada del circo canadiense a Uruguay, la compañía trajo a KOOZA, su espectáculo más familiar, tradicional y acrobático según comentaron sus responsables. Es para ellos una carta de presentación para el público local y la chance de mostrar todo lo que el circo ofrece a lo largo de sus tantas obras.

Es la mera vista de esa carpa amarilla y azul la que despierta la emoción. Al ingresar, este espacio se confirma como de excepción: las sonrisas de los espectadores se replican en los acomodadores y el personal de seguridad y, una vez en el centro –en su platea-, cada uno de los adultos es retrotraído a sus recuerdos más inocentes, mientras que a los niños y adolescentes se les ofrece la oportunidad de crear los suyos.

KOOZA está protagonizado por El Inocente, una figura aniñada y solitaria que con la ayuda de El Trickster, un juglar sofisticado, dueño de trucos e ingenio, ingresa al mundo de KOOZA y lleva al público consigo.

Lo que sigue es una elaborada sucesión de complicados actos de acrobacia, equilibrio, danza y malabarismo, que no temen en coquetear con el peligro para maravillar. Hay momentos de vértigo donde no se escucha ni la respiración, otros donde el público emite a coro gritos de sorpresa y alivio.

Así pasa el aro aéreo, el nuevo acto que debutó en Uruguay realizado por la acróbata Marie-Ève Bisson, que alcanza alturas impensadas y velocidades imposibles; La Rueda de la muerte, donde dos acróbatas deben hacer equilibrio en dos ruedas mientras giran a tracción a sangre y suspendidas en el aire, o el Alambre alto, donde cuatro funambulistas hacen pruebas en dos cables a 4,5 m y 7,6 metros de altura. Todos actos que mejor ver en vez de describir.

Entre cada número, El Inocente se adentra más en el mundo de KOOZA mientras que El Rey y sus payasos cortesanos se roban todas las risas –con guiños para adultos incluidos – y hacen participar al público, por lo que quienes están en las primeras filas deberán prepararse siempre.

Todo lo que se conoce del Cirque du Soleli, su gran calidad, su bravura y emotividad, su música en vivo, todo está presente en KOOZA. Por lo tanto, su estadía en Canelones es una visita imperdible a todas luces.


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