Kuczynski deberá gobernar Perú con escaso apoyo parlamentario

El candidato de PPK resultó virtualmente ganador con diferencia de apenas 42.000 votos
Pedro Pablo Kuczynski sabe que no la tendrá fácil. Y no solo por la escalada del crimen organizado o el aumento del desempleo. Aunque en reiterados discursos de campaña afirmó que no es un político de raza sino un economista, el líder del movimiento Peruanos Por el Kambio (PPK) deberá apelar más a la retórica y al discurso que a los números para tender puentes con el fujimorismo y asegurar así su gobernabilidad.

Tras vencer en una histórica y pareja elección a la populista de derecha Keiko Fujimori, quien partía como favorita y perdió en los comicios por segunda vez, ahora el mandatario electo tiene el reto de gobernar un país que quedó dividido a la mitad en términos políticos tras una campaña de golpe y golpe, y donde los principales reclamos ciudadanos son por la seguridad y la economía.

Kuczynski virtualmente ganó ayer la Presidencia –que asumirá el 28 de julio– tras un lento conteo que había empezado el domingo luego de la segunda vuelta electoral. Apenas 41.964 votos –50,12% frente a 48,88% de su rival Keiko Fujimori– le dieron la victoria. Si bien restaba anoche contabilizar el 0,2% de las actas que estaban a estudio de los jurados electorales especiales, era extremandamente improbable que Fujimori lo superara.

"Tomamos este virtual veredicto con mucha modestia, porque Perú tiene grandes retos por delante. Queremos un país unido, conciliado, listo a dialogar", dijo Kuczynski luego de conocerse el resultado con el 100% de las actas procesadas.

Pese a perder las elecciones, el fujimorismo controla 73 de las 130 bancas en el Congreso que asumirá junto con el nuevo Ejecutivo; el sector PPK, en cambio, tendrá solo 18 legisladores.
En esa batalla que marcará el futuro político de Perú, los fujimoristas ya se plantaron para recordarle a Kuczynski las denuncias durante la campaña, cuando los partidarios de PPK vincularon a sus rivales con el narcotráfico.

Pocos días antes de la elección, PPK recibió el crucial apoyo de la popular dirigente de izquierda Verónika Mendoza, quien quedó tercera en la primera vuelta y cuya agrupación política, Frente Amplio, consiguió 20 lugares en el Parlamento. Pero su respaldo no fue un cheque en blanco, sino solo una reacción ante la posibilidad de que un Fujimori volviera al poder.

País dividido

El apoyo a Kuczynski demostró el rechazo que genera en la mitad de la ciudadanía el clan Fujimori, que ha marcado la vida política del país a partir del autocrático régimen de Alberto Fujimori (1990-2000), quien purga una pena de 25 años por corrupción y crímenes de lesa humanidad.

Denuncias de lavado de dinero contra el exsecretario general del fujimorismo Joaquín Ramírez, y el intento por desacreditar esa acusación por parte de su candidato a la vicepresidencia, José Chlimper, perjudicaron a Keiko y evocaron viejas épocas del gobierno de su padre, cuando campeó la corrupción y la compra de voluntades.

A ello se sumó una masiva marcha en todo el país para rechazar el retorno de un Fujimori al poder.

Recomponer las relaciones con la oposición no será sencillo. Una de las frases que marcó la campaña de Kuczynski fue cuando trató de delincuente a su rival. "Hijo de ratero es ratero también", dijo en clara alusión a Keiko y a su padre Alberto. Además, la legisladora del fujimorismo Luz Salgado aseguró que tendrán que presentarles sus disculpas por haberlos vinculado con el narcotráfico.

El equipo de Kuczynski llega al gobierno bajo la promesa de superar las diferencias de campaña y de poner a los mejores en cada puesto, sin importar su orientación política, dijeron los líderes de PPK.

Planes

El 70% de los peruanos considera que la seguridad es el mayor problema. Crimen organizado, bandas de narcos, asaltos con violencia y muerte y acción de sicarios son habituales en el país.

Kuczynski propuso fortalecer a la Policía, reforzar la seguridad en las cárceles –desde donde bandas operan y dan órdenes por teléfono–, además de generar empleo en ellas para los presidiarios.
También plantea que las penas sean acumulativas. Hoy en Perú el sentenciado solo cumple la sanción mayor.

En materia económica, PPK es favorable al libre mercado. Planea bajar impuestos para reactivar una economía exportadora tradicional y crear tres millones de empleos con el impulso de la inversión pública y privada.

Presidente: la última tarea del economista

Economista y exbanquero de Wall Street, el centroderechista Pedro Pablo Kuczynski asumirá la Presidencia de Perú como el último trabajo de su extensa carrera.

A los 77 años, Kuczynski cuenta que su médico le recomendó jubilarse y andar en moto, pero asegura que optó por la competencia electoral para “hacer algo” por Perú. “Dicen que estoy viejo, pero el coco y la experiencia me funcionan”, dijo en campaña el presidente electo, un economista apodado el Gringo que suele hablar con tono cansino.

La Presidencia es lo único que le falta en su extenso currículum. Mientras que en 2011 estuvo cerca de pasar al balotaje, antes fue ministro de Energía y Minas en el segundo gobierno de Fernando Belaúnde en los años de 1980, y luego de Economía y primer ministro en la gestión de Alejandro Toledo (2001-2006), época que se caracterizó por el despegue económico del país.

Nacido en Lima en 1938, el Gringo buscó en la campaña desprenderse de una imagen que lo encasilla como lejano de los sectores pobres, donde su rival Fujimori es popular. De padre alemán y madre franco-suiza, el presidente electo se educó en el Reino Unido, Suiza y Estados Unidos, pero también acompañó de niño a su padre en labores sociales en la selva amazónica.

“De mi padre aprendí muchas cosas, entre ellas la igualdad”, dijo en campaña el hijo de un doctor que huyó de la Alemania de Hitler en la segunda guerra mundial, y que viajó por Perú haciendo trabajo social.

Kuczynski integró directorios de varias empresas y sus detractores temían que, de llegar a la presidencia, defendiera intereses particulares. Pero se desmarcó de las sospechas. “Esas son tonterías. Mis manos están limpias”, dijo cuando le preguntaron por el tema.

Para ganar, Kuczynski debió renunciar a su nacionalidad estadounidense en medio del recelo de los peruanos, quienes creían que eso le podía servir para eventualmente escapar de la justicia, como ya hizo el peruano-japonés y padre de su rival tras renunciar a la Presidencia por fax desde Japón.

Fujimori no quería reconocer su derrota

La candidata por Fuerza Popular, Keiko Fujimori, dijo ayer que había que esperar a que todos los votos estuvieran contabilizados y no salió a reconocer la derrota una vez que la Oficina Nacional de Procesos Electorales dio las cifras con el 100% de actas procesadas y el 99,78% de las actas contabilizadas. Fujimori dijo ayer por la mañana que esperaba “con paciencia” el escrutinio final, y horas más tarde el portavoz del partido, Pedro Spadaro, afirmó que “nadie puede cantar victoria” hasta que se cuente el último voto. “Queremos hacer un llamado a la calma y tranquilidad; nadie puede cantar victoria”, dijo. Al cierre de esta edición, Fujimori no se había pronunciado.

Fuente: Basado en AFP

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