Kung Fu Panda 3 mantiene la emoción y las risas

El filme es un sinónimo de entretenimiento repleto de acción y escenarios maravillosos

La oferta cinematográfica de la cartelera de hoy demuestra que la animación es un género de suma popularidad entre el público uruguayo. Estudios como Disney y Pixar forman parte del mismo conglomerado pero producen películas por separado con resultados igual de exitosos. Pixar se llevó este año el premio Oscar por el ingenio creativo detrás de Intensa-mente (2015) y actualmente Zootopia, de Disney, fue la película más vista en Estados Unidos y elogiada debido a los problemas raciales que su trama aborda.

En este esquema, los estudios DreamWorks se suman a la conversación con un formato que generalmente no ha tenido resultados tan aplaudidos dentro del género: una secuela. Kung Fu Panda 3, sin embargo, demuestra con creces los beneficios de establecer una saga en varias partes, logrando que sus personajes evolucionen a la par de un mejor trabajo de guión, diseño de escenarios y secuencias, así como un uso del humor físico cada vez más efectivo.

Desde el arranque –en el que el protagonista Po ya se cuela con una broma en los créditos iniciales del logo del niño pescando de Dreamworks–, Kung Fu Panda 3 no pierde un segundo en presentar la fórmula que ha hecho de la franquicia una cita obligada para el público infantil y adulto por igual: escenas de acción orquestadas de forma brillante, con una devoción completa al mejor cine de artes marciales y un reparto cada vez más grande de personajes entrañables.

El centro del relato, como no puede ser de otra forma, sigue siendo el camino del héroe que Po ha decidido tomar como el Guerrero Dragón. Sin perder el humor, el cariño y sobretodo el hambre que ha hecho al personaje con la voz de Jack Black en su versión original un ídolo inmediato, Kung Fu Panda 3 presenta al oso como un defensor establecido de su pueblo, un trabajo que parece tener más que dominado junto a sus compañeros, los maestros Tigresa, Grulla, Mono, Mantis y Víbora.

El desafío para Po en la nueva película será lograr convertirse en un guerrero capaz de transmitir las enseñanzas que ha aprendido en el pasado de forma victoriosa, una tarea encomendada por su profesor, el Maestro Shiffu. La tarea se complicará con la introducción de dos nuevos personajes. Por un lado, la aparición del villano Kai, un yak guerrero que regresa del Mundo de los Espíritus para vengarse luego de su muerte hace 500 años. Por otro, Li Shan, el padre biológico de Po que aparece en búsqueda de su hijo perdido.

Ocupado entre detener la amenaza de Kai y reconciliar la relación con un padre perdido sin ofender a su padre adoptivo, Po se enfrenta ante la búsqueda de un elemento que suele ser el centro emocional de varias películas animadas: la definición de la identidad propia. Tras entender que el título de Guerrero Dragón no significa nada si no puede impartir sus conocimientos a otros, el protagonista buscará entender las fortalezas y debilidades que conlleva su propia naturaleza.

El filme es lo suficientemente inteligente como para lograr transmitir ese problema filosófico sin que el público más impaciente pierda interés. Los momentos más emocionales de Kung Fu Panda 3 suelen ser concluidos con alguna broma encargada de distender la tensión mientras que las escenas de peleas y montajes de entrenamiento se llevan toda la atención.

Kung Fu Panda 3

Es sorprendente el trabajo de diseño que parece haber en cada aspecto de la película. Uno de los aspectos más notorios es la combinación de la animación en tres dimensiones con fondos más planos y correspondientes a la animación 2D, una mezcla que se amalgama de forma instintiva en el mundo de granjas, valles y templos de Kung Fu Panda. Además, el trabajo sumamente detallado sobre cada uno de los animales en su construcción como su pelo o sus movimientos ya se ha vuelto otro de los tantos elementos de calidad de esta saga.

La edición y el cambio vertiginoso entre cuadros habla de una preproducción sobresaliente a la hora de confeccionar las peleas, sin duda de lo mejor de la película así como los escenarios naturales que logran sentirse reales.

Kung Fu Panda 3 podrá resultar demasiado liviana para algunos debido a la cantidad de bromas más cercanas al mundo animado de los personajes de Looney Tunes, pero la realidad es que la película es la evidencia de que no toda franquicia de Hollywood tiene que repetir la fórmula hasta el hartazgo.

Es sumamente difícil ver el largometraje y no salir del cine con una sonrisa de oreja a oreja, motivada por la espera de nuevas aventuras para Po y el resto de sus compañeros.

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