"La agresión verbal a niños daña tanto o más que la física"

Víctimas infantiles incorporan la violencia como la única forma de resolver conflictos
Si bien a juicio de los médicos que trabajan en el Pereira Rossell los niños suelen ser expresivos cuando se sienten amenazados, para la psiquiatra experta en niños Natalia Trenchi no es tan fácil detectar los casos de agresiones a menores de edad.

"Las agresiones producen efectos diferentes en los niños y no todos responden igual. En esas relaciones con los niños hay muchas variables en juego", dice.
"Sí se sabe que siempre genera consecuencias y consecuencias de futuro, pero no siempre se leen fácilmente las agresiones", reiteró.

Trenchi explicó que un niño sometido a cualquier tipo de violencia está más expuesto a sufrir una serie de trastornos. "Son niños que incorporan la violencia como una manera válida, y a veces la única, de resolver conflictos. A veces ocupan el lugar del que ejerce el acto violento y a veces asumiendo el papel de la víctima, pero siempre en modos y relaciones teñidas de violencia", añadió.
La psicoterapeuta sostuvo que los niños violentados tienen altas chances de sufrir más trastornos de conducta."Lo que se rompe cuando están sometidos a violencia es la autorregulación, aprender a administrar las emociones. Y al estar eso alterado se altera su comportamiento social, su relación con los demás", dijo Trenchi.

"Hay un grupo, en el que a veces es peor esta consecuencia, porque es silencioso. Relaciones que generan trastornos que los hace sufrir pero no lo expresan" y de allí, indicó la psiquiatra, surgen "niños en quienes se desencadena depresión, ansiedad, preocupación, miedo, baja autoestima".

"Por lo poco que sabemos, la violencia suele ser un desencadenante frecuente del suicidio infantil", dijo Trenchi, quien aclaró que son muchísimos más los intentos de suicidios que los concretados.

¿Cuáles son las señales que se deben atender para detectar si un niño está siendo violentado? "Hay que estar atentos a todo aquello que se aleja de un comportamiento de un niño de la edad. Que no juegue, que se peleé demasiado, que no se sepa defender, que esté triste, con falta de entusiasmo, que esté muy miedoso, que se asuste ante la mención de alguno de sus padres".


"Los adultos sensibles perciben cuando el niño responde de manera muy exagerada, de todos modos hay que aprender a decodificar a los niños porque no siempre vienen y cuentan", alertó la profesional.
Trenchi advirtió que aunque se subestimen, las agresiones verbales suelen tener el mismo impacto que un golpe. "Los estudios de neuroimagen muestran que hay una parte del cerebro que se ve afectada ante los insultos y es la misma zona cerebral que se altera ante un castigo físico. La agresión verbal daña tanto como la física y a veces daña más porque un cachote se olvida, pero la degradación verbal a veces no", dijo.

En línea con lo expresado por otros expertos, Trenchi tiende a pensar que la violencia social, con su complejidad y su vertiente sociológica, económica, histórica, tiene en la crianza de los niños la "principal" de sus causas.

Y dice que se debe terminar con los vestigios de una cultura de la violencia que justifica actos que no se deberían justificar. "Todos los días escucho a padres que quieren a sus hijos utilizar la violencia y decirme: 'a mí de chicos me mataron a palos y salí lo más bien y por eso lo sigo usando'. Lo escucho todo el tiempo y me da trabajo mostrarle que tan bien no salió porque es una persona que agrede a un niño".

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